La dieta mediterránea aumenta la salud del feto

Written by bebes on September 17th, 2010 in Tu Bebe.


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La dieta mediterránea aumenta la salud del feto

Estudio en Holanda: la dieta mediterránea aumenta la salud del feto

Fuente: Fernando Heller

Rotterdam (Holanda), (dpa) – Una dieta rica en verduras, frutas, pescado azul y aceite de oliva no sólo es recomendable en adultos o ancianos, sino que también favorece el desarrollo saludable de feto, según un estudio científico realizado por la Universidad Erasmus de Rotterdam, en Holanda, dado a conocer hoy.

Según comenta Sarah Timmermans, la experta responsable de la investigación, la ingesta de ese tipo de alimentos “aumenta considerablemente la salud del futuro bebé y también mantiene bajo control los niveles de presión sanguínea en la madre, un elemento de gran importancia en el parto”, asegura.

La novedad de este estudio radica en que hasta la fecha se consideraba que en los tres primeros meses de gestación el feto se desarrollaba igual, independientemente de la dieta que llevara la madre.

“Lo que comemos tiene mucho que ver con lo que somos, por si a alguien se le había olvidado. Este estudio lo confirma”, explica Timmermans.

El Centro Médico Erasmus (EMC), dependiente de esa universidad holandesa, realizó el estudio en los dos últimos años con 10.000 mujeres embarazadas que durante el período de gestación ingirieron una dieta típica mediterránea.

“Comenzamos a analizar la gestación desde los primeros estadios hasta el parto, y también hicimos un seguimiento del recién nacido en su primer año de vida”, explica la experta, citada por la agencia de prensa holandesa.

La experta se fijó como objetivo establecer el contraste entre los beneficios de la dieta mediterránea y los efectos nocivos de una dieta del norte de Europa, rica en aceites grasos y caracterizada por la ingesta de patatas, salsas grasas y carne.

El estudio demuestra que en los tres primeros meses de gestación, las mujeres que consumieron una dieta del norte de Europa, menos sana que la mediterránea (predominante en el sur del continente), dieron a luz a niños con un peso corporal bajo respecto a lo se considera parámetros normales.

“Las madres que ingirieron mucha carne roja, patatas y grasas y pocas frutas y verduras, poco pescado azul, dieron a luz a niños más frágiles”, asegura la experta en nutrición.

Estos resultados coinciden con análisis previos realizados por laboratorios en todo el mundo según los cuales los niños que nacen con problemas, como un peso menor u otros desequilibrios, corren un riesgo mucho más elevado de padecer patologías cardíacas o disfunciones relacionadas con elevados niveles de grasas en sangre (colesterol).

Otros factores que también influyen en la salud del feto son las costumbres de vida de la madre. “El modelo de vida y de dieta de la madre en las primeras semanas de gestación tiene una influencia muy determinante en el bebé”, explica Timmermans.

Este tipo de estudios sobre las madres gestantes, la dieta y el modelo de vida son cada vez más frecuentes en todo el mundo.

Según informa hoy el periódico “Algemeen Dagblad”, de Rotterdam, una investigación reciente ha demostrado que las madres que sufren problemas de depresión dan a luz a niños con problemas de salud.

Ese análisis, realizado entre 8.000 gestantes con problemas psicológicos, demuestra que sus bebés nacen también con un peso menor al normal y con tensión arterial más elevada.

“El estudio demuestra además que las mujeres embarazadas de origen turco, marroquí o de algún país africano suelen padecer con más frecuencia cuadros depresivos”, según el periódico, que cita fuentes médicas responsables de la investigación publicada en la revista especializada “Psycosomatic Medicine”.

elpais.cr

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Ciudad de México (México). Un bebe que es alimentado con fórmula en vez de leche materna podrá tener el mismo peso que un recién nacido amamantado por su madre, pero nunca tendrá las mismas defensas  para responder ante una posible enfermedad ni la misma capacidad intelectual, y tampoco desarrollará un vínculo afectivo que le dé seguridad emocional en su desarrollo personal.

Así lo señaló Juan Carlos Velasco, titular de la Dirección de Salud V Lima Ciudad, dependencia del Ministerio de Salud que hoy organizó el concurso “Bebe Mamoncito 2010″, como parte de las actividades de la Semana de la Lactancia Materna.

Anotó que muchos estudios realizados evidencian que los niños que recibieron lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, especialmente el calostro o primera leche de su madre, no suelen sufrir de anemia ni son propensos a tener enfermedades diarreicas, a diferencia de los bebes que no son alimentados por el pecho de su madre que se mostrarán más inseguros.

“Pero, además, la lactancia materna propicia el vínculo afectivo entre la madre y el hijo, lo que le da a éste equilibrio emocional, pues tendrá mayor comunicación y cercanía con su madre y será más cariñoso con ella”, subrayó Velasco.

Dijo que por todas esas razones el Estado, a través del Ministerio de Salud, asumió como política la promoción, educación y sensibilización de las madres para que den de lactar a su hijo.

terra.com.mx

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Una investigación sugiere que el cerebro de la madre podría estar conectado a los “gugú” y “dadá”

JUEVES, 12 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) — Investigadores japoneses aseguran que la experiencia, el sexo y la personalidad parecen influir sobre el lenguaje del bebé que usan los padres para interactuar con sus bebés.

El lenguaje de bebé se halla en todos los idiomas y culturas, pero se desconocen los mecanismos cerebrales que subyacen a él.

Reiko Mazuka, Yoshi-Taka Matsuda y sus colegas del Instituto de Ciencia Cerebral Riken de Tokio utilizaron IRM funcional para evaluar la actividad cerebral de 35 padres primerizos cuyos bebés no habían comenzado a hablar (preverbales) y los compararon con treinta hombres y mujeres que no tenían ninguna experiencia de paternidad. En el estudio también participaron 16 madres cuyos bebés estaban aprendiendo a caminar y ya hacían declaraciones de dos palabras, con 18 madres cuyos bebés ya iban a la escuela primaria.

La actividad cerebral de los participantes se monitorizó mientras escuchaban el lenguaje de bebé grabado, que activa patrones cerebrales similares a los que tienen lugar cuando alguien usa lenguaje de bebé, también conocido como habla dirigida al bebé.

Los escáneres cerebrales mostraron que las madres de bebés preverbales presentaban mayor actividad cerebral en las áreas del cerebro que gobiernan el lenguaje. El aumento de la actividad cerebral no tuvo lugar en ningún otro grupo, incluidas las mujeres cuyos hijos habían comenzado a hablar, según el comunicado de prensa del Riken.

Entre las mujeres que tenían bebés preverbales, los extrovertidos también presentaban mayor actividad cortical en áreas motoras relacionadas con el habla en el cerebro, según hallaron los investigadores.

Los resultados muestran que hay distinciones claras sobre cómo procesan y generan el habla dirigida al bebé. Esto es evidencia de que el lenguaje de bebé se constituye en un enlace para la transferencia lingüística entre la madre y el bebé y cumple una función vital en las etapas iniciales de adquisición del lenguaje del bebé, concluyeron los investigadores.

Los hallazgos se publicaron el 5 de agosto en una edición avanzada en línea de la próxima edición impresa de la revista NeuroImage.

healthfinder.gov

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Un estudio de Oregón encuentra que uno de cada cinco niños pequeños se expone a más de las dos horas recomendadas por día

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

JUEVES, 15 de julio (HealthDay News/HolaDoctor) — Un estudio de niños de dos años en Oregón encuentra que casi el veinte por ciento ve más de las dos horas al día recomendadas de televisión.

“Los hallazgos se pueden generalizar bastante al resto del país”, aseguró el coautor del estudio, el Dr. John Oh, agente del servicio de información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los EE. UU., que trabaja con la Salud Pública de Oregón.

Los expertos han advertido que pasar demasiado tiempo frente a la tele podría impedir el desarrollo mental de un niño pequeño, y aumentar las probabilidades de obesidad. Los hallazgos recientes son “lo que muchos pediatras han sabido y temido”, lamentó la Dra. Gwen Wurm, profesora asistente de pediatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Miami. Wurm no estuvo involucrada en el estudio.

Según las directrices de la Academia Estadounidense de Pediatría, el tiempo que los niños pasan frente a la televisión debe limitarse a no más de una o dos horas al día de “programas de calidad”, y las teles no deben colocarse en sus habitaciones.

Sin embargo, Wurm apuntó que “sabemos que muchos, muchos niños ven demasiada televisión. Cuando la televisión se vuelve una parte importante de la vida del niño, hay un problema”.

“Es lo mismo con todas las pantallas”, incluso las computadoras y los videojuegos, añadió. “Cualquier cosa que tenga que ver con una pantalla es realmente un problema”.

El estudio aparece en la edición del 16 de julio de la revista Morbidity and Mortality Weekly Report de los CDC.

En el informe, Oh y colegas utilizaron datos de la Encuesta de monitorización de la evaluación del riesgo en el embarazo de Oregón para determinar los hábitos televisivos de los niños de dos años del estado.

Encontraron que, en un día promedio, el 19.6 por ciento de los niños de dos años veía al menos dos horas de televisión. Varios factores se asociaron con la cantidad de televisión que veían los niños.

Por ejemplo, alrededor del 36 por ciento de las madres negras reportaron que sus hijos veían al menos dos horas de televisión al día, en comparación con poco menos de 19 por ciento de las madres blancas. Además, los niños que tenían una tele en su habitación eran más propensos a ver mucha televisión (alrededor del 34 por ciento) que los niños sin un aparato en su habitación (16.3 por ciento), según el informe.

Quedarse en la casa por el día también tenía algo que ver. Casi el 23 por ciento de los niños que salían menos de cuatro veces a la semana veían al menos dos horas de televisión al día, en comparación con el 14.5 por ciento de los niños que salían con frecuencia. Además, los niños que pasaban tiempo en una guardería eran menos propensos a ver mucha televisión (7.8 por ciento) que los niños que no (alrededor del 23 por ciento), o los niños que recibían otros tipos de cuidado infantil (18.6 por ciento), encontraron los investigadores.

Limitar la cantidad de televisión que ven los niños a una edad muy temprana puede reducir la cantidad de tiempo que pasan frente a los medios de comunicación a medida que crecen, señalaron los investigadores. En este momento, el niño promedio de edad escolar pasa 4.5 horas al día viendo televisión, y 7.5 horas usando medios de comunicación en general, según un estudio reciente de la Kaiser Family Foundation.

“Probablemente, la mayoría de padres no reconocen que ver televisión a esta edad conlleva daños potenciales”, advirtió Oh. “No hay evidencia científica que muestre que ver tele y videos tenga algún beneficio educativo para los niños de esta edad. Al contrario, varios estudios han mostrado que ver televisión a los dos años y antes puede tener impactos negativos sobre el aprendizaje, el lenguaje y la atención, y también se relaciona con la obesidad infantil”.

Un exceso de tiempo frente a pantallas puede suponer una carga para el desarrollo de un niño, concurrió Wurm.

“Mientras más se le habla a los niños, mejor desarrollan el lenguaje”, apuntó. “Cuando los niños ven televisión, los adultos no les hablan. Sabemos que el desarrollo cognitivo se relaciona con el desarrollo del habla, así que los niños que no aprenden a hablar bien son los que no alcanzarán su potencial cognitivo”.

Wurm señaló que el problema es que la tele puede convertirse en un sustituto de una “interacción sana con los adultos y otros humanos. Con frecuencia, los padres no toman en cuenta lo que significan para el niño. Nada le gusta más a un niño que sentarse a hacer algo con sus padres”.

Además, dado que las imágenes en la televisión pasan muy rápido, tal vez afecten la capacidad de un niño de concentrarse, y podrían ser en parte responsables del aumento en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) entre los niños, planteó Wurm.

Y el exceso de medios en la niñez tiene un costo físico potencial en la obesidad, debido en parte al tipo de comida que los niños ven anunciado, afirmó Wurm. “Ven anuncios de cereales con sabor a manzana, no de manzanas”, lamentó.

Según Wurm, la solución es simple: apague la tele y pase más tiempo con sus hijos, sáquelos al aire libre con mayor frecuencia.

“Mientras más tiempo pase con sus hijos al aire libre, más sanos serán”, aseguró.

healthfinder.gov


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El Barómetro de la Hidratación y la Salud (Bahia) elaborado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención primaria (SEPEAP) y la Sociedad Española de Nefrología (SEN) presenta un estudio sobre la situación de la hidratación en la población infantil menor de dos años. La segunda edición de este análisis se ha llevado a cabo con el patrocinio de la empresa líder en el envasado de agua mineral natural, Aguas Font Vella y Lanjarón, SA., y mide las percepciones y actitudes de los hogares españoles frente a la hidratación e ingesta de líquidos de niños y niñas menores de dos años. Fue presentado hace unos días en Oviedo por el doctor José Luis Bonal, médico pediatra y presidente de la SEPEAP, acompañado del doctor Isidro Vitoria Miñana, médico pediatra y especialista en nutrición e hidratación infantil.

El estudio se ha basado en un muestreo aleatorio representativo de 3.000 hogares españoles donde viven niños menores de dos años. Se ha tenido en cuenta franjas de edades distintas entre los cero y los 24 meses, zonas geográficas y hábitat del encuestado -rural, urbano y semi-urbano-. Uno de cada 10 encuestados reclama más información sobre la mejor manera de hidratar a su bebé. La encuesta se refiere a la figura del pediatra, por delante de la matrona y la enfermera, como la principal fuente de información sobre el tipo de hidratación que requiere el bebé en cada una de sus fases de crecimiento. El estudio también muestra que la calidad y la seguridad son los dos criterios principales que determinan la elección del agua para el bebé.

Hábito y necesidad de ebullición

Según Bahia 2009, el 80% de las madres españolas desconoce cuál es el mejor tipo de agua para su bebé. Además, el 84% de las que utilizan agua del grifo no la hierven antes de consumirla. El mismo estudio concluye que casi el 80% de los hogares desconoce si el agua del grifo de su ciudad es apta para el consumo del bebé. Según el doctor Vitoria Miñana, «el agua del grifo debe hervirse durante un minuto antes de consumirla, mientras que el agua mineral natural -por su origen puro y natural- no necesita de ebullición». A pesar de la recomendación del especialista, Bahia 2009 llega a la conclusión de que el 20% de los encuestados hierve el agua mineral natural para la preparación del biberón.

Los pediatras recomendaron para aquellos bebés que tomaron biberón con independencia de la lactancia materna la utilización de agua mineral natural en el 60,3% de los casos, y además un 32% recomendaron agua mineral natural de mineralización débil. Es decir que nueve de cada 10 pediatras recomienda el agua mineral natural.

Leer bien las etiquetas

El estudio demuestra que existe un gran desconocimiento sobre los minerales y la cantidad a controlar en el agua de bebida. Únicamente el sodio es percibido como relevante a la hora de tener en cuenta qué agua se elige para el bebé. Además, lleva a la conclusión que dentro de las aguas minerales se debe saber elegir cuál es la más adecuada para el bebé. Así, los minerales de un agua mineral natural y sus valores analíticos, que podemos leer en la etiqueta, resultan ser una información muy relevante en el momento de la elección del agua que debe darse a un bebé.

El informe Bahia 2009 establece que la composición ideal en minerales para un menor de dos años debe ser: sodio, menor de 25 mg por litro; calcio, de 25 a 100 mg/l; flúor, menos de 0,3 mg/l; y nitratos, menos de 25mg/l.

El doctor Isidro Vitoria Miñana afirma que «es importante fijarse en la composición mineral indicada en las etiquetas prestando especial atención al sodio y al calcio».

lasprovincias.es

Lactantes de 2 a 5 meses son más propensos a sufrir muerte súbita (muerte repentina de un bebé aparentemente sano), señaló la Dra. Virginia Garaycochea, directora de Medicina del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN).

Aunque las causas siguen siendo una incógnita, la mayoría de los casos ocurren entre la media noche y las 9 de la mañana mientras los niños están durmiendo y especialmente si lo hacen boca abajo.

La especialista indicó que entre los grupos de riesgo están los bebés prematuros, recién nacidos de bajo peso y que presentan una apnea por causa desconocida (se detiene la respiración), falta de atención prenatal, hijos de madres y padres fumadores, niños que necesitaron respirador artificial al nacer y aquellos que fueron salvados de morir.

Asimismo, las familias con un caso previo de muerte súbita del lactante, presentan un riesgo más elevado de lo habitual de que el hijo o hijos siguientes sean víctimas del mismo síndrome.

Recomendaciones

No se debe mantener a los bebes en habitaciones cerradas y con poca ventilación.

Acostarlos durante el primer semestre de vida boca arriba o de costado, nunca boca abajo (excepto por indicación médica).

Se debe quitar las almohadas y cojines gordos o colchas gruesas de la cuna donde se le acuesta, ya que podrían ahogar al lactante.

La cabeza del bebé no debe quedar cubierta con ropa de cama mientras duerme.

Evitar el tabaquismo materno y paterno durante el embarazo y la lactancia, así como en el entorno del bebé y fomentar la lactancia exclusiva de leche materna durante los primeros seis meses.

larepublica.pe

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  • «La leche materna es un probiótico natural, previene enfermedades y alergias en los niños»
  • «Tenemos 500 especies de bacterias en el intestino, los probióticos hacen proliferar las que son beneficiosas»

Oviedo,

María José IGLESIAS

El profesor Seppo Salminen, director del Foro de Alimentos Funcionales de la Universidad de Turku, en Finlandia, es una de las autoridades mundiales en la investigación sobre las bacterias que añadidas a los alimentos son beneficiosas para la salud. Salminen es uno de los ponentes del congreso internacional que se celebra en el auditorio Príncipe Felipe, con expertos de veintisiete países, organizado por el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA).

-Asegura que la leche materna contiene millones de bacterias benéficas. ¿Hasta qué punto benefician al bebé?

-La leche materna es un probiótico natural que puede proteger al recién nacido de futuras enfermedades, entre ellas alergias y problemas dermatológicos como los eccemas atópicos. Si la mujer no amamanta al bebé, debe elegir una fórmula láctea que contenga probióticos

-Las bacterias presentes en el organismo ayudan a cuidar la salud. ¿Por qué?

-Cada ser humano convive con más de 500 especies de bacterias que viven en sus intestinos. Desde hace mucho se sabe que tomar probióticos -como el bífidus- para hacer que esas bacterias proliferen ayuda a prevenir enfermedades.

-¿Cómo comenzó la investigación sobre probióticos?

-Hace más de un siglo, el Nobel ruso Elie Metchnikoff, detectó que los campesinos belgas que tomaban mucho yogur vivían por encima de la media. Al analizar el yogur, descubrió que contiene microorganismos que viven naturalmente en los intestinos.

-Si estas sustancias están de forma natural, ¿por qué es conveniente una ingesta extra?

-Tenemos una flora intestinal única que conservamos toda la vida. Lo que ocurre es que puede disminuir a causa del estrés y por la ingestión de alcohol y antibióticos. Una dosis complementaria acelera el proceso de recuperación y evita infecciones. Tomar probióticos extra ayuda de muchas formas. Además de aumentar el número de bacterias benéficas en el intestino, fortalecen el sistema inmunitario al modificar el funcionamiento de los glóbulos blancos y de los anticuerpos.

-¿Qué alimentos son más ricos en probióticos?

-La principal fuente natural de probióticos es el yogur, en particular las variedades que contienen lactobacilos activos. Las bebidas lácteas fermentadas también son una buena fuente. En algunos países se agregan probióticos a otros alimentos como el pan, las salchichas y los helados. El problema es que muchos de ellos mueren antes de llegar a la parte del intestino donde son útiles. Además de adquirir el tipo específico de probióticos que se necesitan, es importante tomar la dosis correcta.

-¿Cómo puede saberse?

-Necesitamos entre 100 millones y 1.000 millones de probióticos vivos todos los días. Los yogures y las bebidas con probióticos deben contener por lo menos un millón de bacterias vivas por gramo. No todas las marcas de yogures y de bebidas lácteas con probióticos que se venden contienen la misma cantidad requerida de bacterias vivas por gramo y presentan diferencias de calidad.

-¿Conseguirán diseñar el alimento perfecto?

-Estamos tratando de descifrar el código genético de las bacterias. Nos abrirá nuevas puertas.

lne.es

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