La Salud de tu Bebé *

 

lunes 15 de marzo de 2010

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domingo 7 de marzo de 2010

40% del crecimiento del cerebro se da durante el primer año de vida

Lima.- Los primeros años en la vida de un niño son cruciales para su crecimiento. Es en esa etapa cuando su cerebro puede desarrollarse hasta en un 85%. De ese porcentaje, un 40% de su evolución, se produce en los primeros 12 meses de vida del bebé. Por tanto, el factor genético como el entorno social -haciendo hincapié en los hábitos alimenticios- jugará un papel importante en el potencial desarrollo de su cerebro.

Preocupados por brindar una correcta información acerca de la importancia que tiene la nutrición en los niños, Mead Johnson Nutrition (MJN), realizó su Primer Taller para Periodistas, en su sede institucional. Para tal efecto, invitó a médicos especialistas y nutricionistas, quienes explicaron la importancia de garantizar un óptimo desarrollo cerebral durante los primeros años de vida.

Durante el Taller, el doctor David Huanca, Médico Pediatra con especialidad en Neurología Infantil, explicó el proceso de desarrollo del cerebro, desde la etapa misma de la gestación. Recalcó la importancia de una adecuada alimentación, por parte de las madres, para que sus bebés reciban los nutrientes básicos –desde el embarazo hasta la lactancia. Además, insistió sobre la importancia de los ácidos grasos DHA (Acido DocosaHexanoico) y ARA (ácido ARAquidónico) en las cantidades y proporciones adecuadas para el desarrollo cerebral y la agudeza visual dentro de los primeros 18 meses de vida, según la evidencia científica.

El especialista agregó también que, debido a que el hígado de los bebés no puede fabricar las grasas esenciales para su cerebro -a través de una dieta normal- es necesario que el DHA y ARA le sean provistos a través de la leche materna y/o fórmula infantil enriquecida con estos ácidos grasos.

Como se sabe, el cerebro está compuesto de neuronas que se conectan entre sí -a través de una vaina de mielina- donde actúan el DHA y ARA. Con una adecuada ingesta de estos ácidos grasos, la vaina de mielina aumentará su grosor, lo cual hace que la transmisión sea más rápida y eficiente.

Por su parte, la nutricionista de Mead Johnson Nutrition, Cecilia Torres, puntualizó que un adecuado sistema inmune y el desarrollo cerebral, se ven altamente beneficiados con la leche materna. Enfatizó que el hierro provisto por la lactancia, tiene una biodisponibilidad del 50%, lo que permite una correcta mielinización y conexión entre las neuronas a temprana edad.

Ambos concluyeron que una inadecuada nutrición podría derivar en un retraso en el crecimiento cerebral, debido a que la escasez de estos compuestos, provoca que las conexiones de las neuronas no sean las apropiadas, lo que traería como consecuencia un desarrollo cerebral no óptimo. Por ende, corren el riesgo de crecer distraídos, con menor inteligencia y con un funcionamiento cerebral deficiente.

De allí la importancia de tomar atención en el aporte nutricional que le brindamos a nuestros hijos, el cual debe ser el más adecuado y recomendado por su pediatra, asegurando la ingesta de DHA y ARA en las cantidades y proporciones adecuadas. Una alimentación correcta debe ser variada, en los horarios y cantidades convenientes e higiénicas. Basados en esta premisa, estaremos asegurando un excelente desarrollo cerebral en nuestros niños.

Mead Johnson.- Mead Johnson, líder mundial en nutrición pediátrica, desarrolla, produce, comercializa y distribuye más de 70 productos en 50 mercados alrededor del mundo. La misión de la compañía es crear marcas y productos nutricionales confiables, para darle a los infantes y niños su mejor inicio en la vida. El nombre Mead Johnson ha estado asociado con productos nutricionales basados en la investigación por más de 100 años.


http://www.pressperu.com

 

 

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lunes 1 de marzo de 2010

Leche materna, lo mejor para la vista del bebé

El desarrollo físico e intelectual de un niño depende, en gran medida, de la capacidad visual de sus primeros meses de vida. Esta facultad se encuentra íntimamente ligada a una alimentación adecuada con leche materna.

Cuando un recién nacido abre los ojos decimos que "mira pero no ve". Ello obedece a que, en sus primeros meses de vida, el sistema nervioso central aún no está lo suficientemente maduro. Sin embargo, en circunstancias normales, la nitidez de la vista del neonato irá mejorando a medida que su cerebro vaya madurando.

La impresión de que el bebé "mira pero no ve" es denominado clínicamente "reflejo de fijación", un fenómeno instintivo que tiene su desarrollo entre las 6 y las 10 semanas de vida. Una vez logrado que el reflejo incorpore de forma definitiva al mecanismo del control visual, el niño comienza a seguir los objetos con la vista y gira la cabeza en la dirección de aquellos que aparecen próximos a él.

Además de constituir un síntoma de madurez, que alegra a padres y familiares que han hecho el seguimiento de esa evolución, el "reflejo de fijación" ya instaurado en el sistema nervioso central del pequeño significa, por otro lado, el inicio del contacto visual con las personas que suele tener habitualmente a su alrededor.

Rasgos faciales

La evolución visual prosigue de forma que en torno a los tres meses de vida, el bebé comienza a percibir los rasgos faciales de la madre y del padre y es capaz de recordarlos. Asimismo, comienza lentamente a distinguir los colores.

Hasta la culminación de esa fase, es posible que el infante pueda bizquear en determinados momentos pero no hay que asustarse. Esto puede deberse a la falta de precisión en la coordinación y el control en los centros cerebrales responsables de la adecuada ubicación de los ojos.

De los tres a los seis meses, la vista del niño da un paso de gigante. A partir de los cuatro meses, los ojos se centran al tiempo que percibe cada vez mejor el mundo que le rodea y su campo visual aumenta.

No olvidemos que en los dos primeros años de vida, la vista se va a convertir es el sentido básico de comunicación del niño con el mundo exterior.

El pediatra José Manuel Moreno, del servicio de Nutrición Clínica del Hospital 12 de Octubre de Madrid, dijo a que "entre un 4 y un 5 por ciento de los recién nacidos presenta problemas en la visión" y señaló que, si bien estas patologías pueden estar producidas por diferentes causas, "una detección precoz y una intervención adecuada sobre la dieta pueden prevenir y mejorar este tipo de situaciones y evitar que haya complicaciones mayores durante el crecimiento del niño".

Para este experto "es vital el papel del pediatra en el diagnóstico de estos problemas", pues dado que el niño cuando nace su sistema visual aún no está maduro, y por tanto su capacidad de visión es muy escasa, "es clave que controlemos que este proceso de maduración evolucione de forma normal". Agudeza visual

Algunas de estas anomalías son muy evidentes, pero existen otras como la falta de agudeza visual, bastante frecuente, que no resulta fácil de detectar. En este sentido, según el doctor Moreno, son imprescindibles las visitas periódicas al pediatra con el fin de evaluar el sistema óptico del bebé.

"El objetivo -agrega- es que a todos los niños, antes de cumplir los cuatro o cinco años, se les examine para comprobar si sufren algún problema de visión, pues hacerlo más tarde supone que las probabilidades de recuperación del ojo se reduzcan significativamente".

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en relación con la prevención del problema de visión del neonato es contundente: hasta los 6 meses de vida el mejor protector para el bebé es alimentarse con leche materna. Cuando esto no es posible, se aconseja utilizar una fórmula de leche artificial con unas propiedades y nutrientes de acuerdo con el patrón de la materna.

La leche materna, según el doctor Moreno, es rica en muchos ingredientes beneficiosos para el desarrollo del bebé, como son los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, sobre todo el DHA (ácido docosahexaenoico).

"Estos ácidos grasos -añadió- son fundamentales para la maduración del sistema óptico y el desarrollo cerebral. La retina y el córtex son los órganos del cuerpo con un mayor contenido de DHA. Esto explica que la dieta del recién nacido, a través de la ingesta de ese ácido a través de la leche materna, tiene un impacto significativo en la maduración de sus funciones cerebrales y visuales".

En opinión del especialista, los niños que toman pecho presentan una mejoría de la agudeza visual frente a los que reciben una fórmula artificial. Sin embargo, en aquellos casos en los que no es posible alimentar al bebé con leche materna, lo ideal es que reciban un preparado artificial que cuente con prácticamente las mismas propiedades que la leche de la madre.

El cerebro del recién nacido, aunque todavía inmaduro, es muy rico en grasas insaturadas, sobre todo en la zona que afecta a la retina.

"Es precisamente en este periodo de crecimiento cuando más importante resulta que se rellenen bien estos depósitos de poliinsaturados para que el bebé tenga un desarrollo adecuado de sus funciones", señaló el doctor Moreno.

Uno de los preparados artificiales de última generación, Enfalac Premium 2, consigue favorecer el desarrollo visual del lactante de la forma más parecida a la leche materna, según informó Anna Ferret, directora general de Mead Jonson Nutrition en España, su fabricante.

Dicho beneficio lo consigue, según palabras de Ferret, "al incorporar LIPIL, una mezcla de ácidos grasos que contiene más de un 0,3 por ciento de ácido docosahexaenoico (DHA), poliinsaturado que no está presente en la leche de vaca y que es la materia prima fundamental en la mayoría de las fórmulas de leches infantiles".

Recientemente, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (European Food Safety Authority (EFSA) ha expresado su opinión positiva a este producto, según constata el profesor Andréu Palop, presidente del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

EFE

http://www.pe.terra.com/

 

 

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lunes 8 de febrero de 2010

Ácido siálico: nuevo nutriente para el cerebro

Esta sustancia, abundante en la leche materna, es determinante en la estructura y las conexiones entre las neuronas, según diversos estudios

La leche humana tiene componentes que juegan un papel destacado en la nutrición del bebé y en el desarrollo de sus tejidos y órganos durante los primeros meses de vida. Estas sustancias no están presentes en las fórmulas infantiles o, al menos, no en la cantidad equivalente. Una de ellas es el ácido siálico, un oligosacárido (un tipo de hidrato de carbono) que se acumula en los tejidos nerviosos, sobre todo, en el cerebro.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 5 de febrero de 2010

La concentración de oligosacáridos varía en la leche humana: su síntesis depende de la herencia genética de la madre, del período de lactancia y del momento del día, aunque no parece verse afectada por la dieta materna. Las investigaciones actuales intentan explicar si el ácido siálico es condicional durante los períodos de rápido crecimiento cerebral y si confiere ventajas de desarrollo cerebral y aprendizaje a los lactantes amamantados, en comparación con quienes se alimenta con fórmulas infantiles.

Nutriente específico de la leche materna

Alto contenido en lactosa y oligosacáridos, aporte equilibrado de proteínas, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPCL) y ácidos grasos esenciales garantizados, concentración adecuada de vitaminas (excepto vitamina D) y aporte equilibrado de minerales es, de manera resumida, el análisis nutricional de la leche materna. Algunos de estos nutrientes están identificados de forma clara y se han estudiado en profundidad. Otros no tanto, como los oligosacáridos, pese a ser los terceros componentes en cantidad, tras la lactosa y los lípidos.

Se han aislado unos 130 oligosacáridos diferentes en la leche humana, todos ellos compuestos por cinco monosacáridos: glucosa y galactosa (lactosa), fucosa, N-acetilglucosamina (GlcNAc) y ácido siálico (N-acetilneuroamínico), en cantidades muy variables. Sobre este último se centran numerosas investigaciones actuales, por su posible asociación con el desarrollo cerebral y el aprendizaje.

Hay pruebas de que el aporte suplementado de ácido siálico a crías de animales de experimentación se traduce en un aumento de su concentración en el cerebro e influye en la capacidad de aprendizaje. Pero los expertos señalan que el momento de administración resulta crítico, ya que en animales de más edad no se registran cambios sustanciales. Este dato podría resultar de interés al evaluar su inclusión en las fórmulas infantiles.

En humanos, los estudios todavía son escasos, aunque con datos reveladores. Se ha comprobado cómo las membranas de las neuronas contienen 20 veces más ácido siálico que otras membranas celulares. Se cree que esta sustancia es determinante en la estructura y establecimiento de las conexiones entre neuronas (sinapsis), al facilitar la neurotransmisión.

Leche materna versus fórmulas infantiles

En 1985, Susan E. Carlson, entonces jefa del Department of Pediatrics, Division of Newborn Medicine de la University of Mississippi Medical Center (EE.UU.), ya advirtió de la alta concentración de ácido siálico en la leche humana en comparación con las pequeñas cantidades presentes en las fórmulas infantiles, con la limitación de que su estudio incluyó una muestra pequeña, sólo 47 mujeres lactantes. Las fórmulas infantiles analizadas tenían menos del 25% del nutriente respecto a la leche humana e, incluso, detectó diferencias de ácido siálico de hasta 10 veces entre los distintos tipos de fórmula.

Un estudio más reciente dirigido desde la Numico Research Germany (Friedrichsdorf, Alemania) y publicado en la "American Society for Nutritional Sciences" en 2004, también reportan diferencias sustanciales en la concentración de este compuesto entre la leche humana y las fórmulas artificiales.

En un informe exhaustivo sobre el papel en la salud y el desarrollo del lactante de los oligosacáridos de la leche humana, Montserrat Gudiel-Urbano e Isabel Goñi, de la Universidad Complutense de Madrid (España), a partir de estudios revisados, explican que la concentración de oligosacáridos es más elevada en el calostro que en la leche madura (hasta cinco veces más ácido siálico). Al parecer, aumentan los cinco primeros días y disminuyen progresivamente a lo largo de los tres meses siguientes, hasta el punto de que el ácido siálico se reduce en un 70% pasado el primer trimestre de lactancia.

El ácido siálico presente en la naturaleza está en forma de glucoconjugados y su constitución bioquímica es esencial para su metabolismo y funcionalidad orgánica. Sin embargo, en la leche de vaca, materia prima para la elaboración de las fórmulas infantiles, éste se une a glicoproteínas, lo que limita su biodisponibilidad y efectividad. En el estudio, Carlson comprobó que en el 70% de las fórmulas infantiles analizadas, el ácido siálico está unido a proteínas.

El hígado, por su parte, tiene la capacidad de sintetizar este oligosacárido a partir de sus precursores, los azúcares simples. Sin embargo, en el recién nacido este órgano es inmaduro. El rápido crecimiento y el desarrollo cerebral explican que la leche materna concentre este nutriente en los meses más críticos de desarrollo orgánico infantil.

Equilibrio de la flora intestinal

Está demostrado que los niños amamantados tienen mayor resistencia a las infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias que quienes toman fórmulas infantiles. Esto se debe a la presencia en la leche materna de un conglomerado de sustancias bioactivas, como inmunoglobulinas, citoquinas, prolactina, leucocitos, lactoferrina, lisozimas y oligosacáridos. Los oligosacáridos actúan como prebióticos, al reducir la supervivencia de los microorganismos patógenos y promover el crecimiento de las bifidobacterias y los lactobacilus de la flora intestinal del bebé.

En las fórmulas infantiles, la inulina es el prebiótico que se emplea para que los productos artificiales equilibren el sistema intestinal. Parte de los oligosacáridos ingeridos resisten la digestión digestiva e intestinal y se convierten en sustrato para la fermentación bacteriana del colon. Durante la fermentación, las bacterias generan ácidos grasos de cadena corta (AGCC: acetato, butirato, propionato).

Estos compuestos son responsables de la disminución del pH intestinal, que crea un medio desfavorable para el crecimiento de algunas bacterias patógenas ("E. coli", "Shigella sp", "Streptococcus fecales" y "Clostridium sp"). A su vez, se generan las condiciones favorables para el crecimiento de las bifidobacterias. Está comprobado que con una alimentación exclusiva de leche materna entre el primer y el tercer mes de vida se incrementa de manera exponencial el número de bifidobacterias y son éstas las predominantes en la flora del colon.

Este equilibrio intestinal afecta de manera positiva a las defensas del organismo y se registra una tendencia menor a la formación de inmunoglobulina E (IgE) y de reacciones alérgicas, como el eczema o dermatitis atópica.

DECLARACIONES SALUDABLES A ESTUDIO

El Comité de reglamentación y consulta previa de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), a partir del Reglamento 1924/2006 sobre declaraciones nutricionales y propiedades saludables en los alimentos desarrolla una lista comunitaria de declaraciones y propiedades permitidas. Se entienden como declaraciones de propiedades saludables "cualquier declaración que afirme, sugiera o implique que existe una relación entre una categoría de alimentos, un alimento o uno de sus constituyentes y la salud".

Estas alegaciones pueden referirse; a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo de los niños y la salud, respecto al papel de un nutriente u otra sustancia en el crecimiento, el desarrollo y las funciones del cuerpo; a las funciones psicológicas y de comportamiento; al adelgazamiento o control de peso, etc. El Panel de productos dietéticos, nutrición y alergias (NDA) de la EFSA ha elaborado un dictamen científico que fundamenta las alegaciones de salud relacionadas con el ácido siálico y el aprendizaje y la memoria.

Las alegaciones propuestas por un producto en concreto, el Lacprodan CGMP-10 (ingrediente activo: ácido siálico), acerca de que el ácido siálico "desempeña un papel en el desarrollo del cerebro" y "puede mejorar el aprendizaje y la memoria", no están definidas de manera suficiente, según han determinado los expertos. El grupo de la NDA considera que la única referencia proporcionada como evidencia científica se ha llevado a cabo en animales (en lechones alimentados con leche de fórmula enriquecida) y un estudio en animales no predice el efecto de la ingesta de ácido siálico en el aprendizaje y la memoria en los seres humanos. Ésta es la razón por la que no ha permitido incluir tales declaraciones en el producto objeto de estudio.

http://www.consumer.es/


 

 

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sábado 30 de enero de 2010

Los bebés varones de muy bajo peso al nacer, tienen mayor riesgo de hemorragia intraventricular

Publicado 29 de Enero de 2010

Bebés con muy bajo peso al nacer (MBPN), tienen riesgo de hemorragia intraventricular (HIV) el mismo es superior en varones, y los mismos son más propensos a padecer una hemorragia intraventricular grave, según un nuevo estudio.

Estas conclusiones se basan en datos de casi 105.000 RNMBPN nacidos en los EE.UU. entre 1997 y 2004. Todos los niños estaban libres de anomalías congénitas graves.

En general, los niños varones “son más susceptibles a los resultados adversos de la prematuridad, incluida la muerte, el síndrome de dificultad respiratoria, y de displasia broncopulmonar”, según co-autores del Dr. Mohamed A. Medina y el Dr. Hany Aly, ambos de la George Washington University Medical Center en Washington, DC. También hay evidencia de un estudio de cohortes pequeñas que los hombres están en mayor riesgo de hemorragia intraventricular que las mujeres.

Según su informe en la edición de febrero de Pediatrics, el 15,9% de los niños varones tenían HIV en comparación con el 13,6% de las niñas recién nacidas (OR 1.15, p <0,001).

Después de controlar las variables de confusión importante, los investigadores encontraron que además de tener una mayor incidencia de hemorragia intraventricular, los niños eran más propensos a padecer una hemorragia intraventricular grave (38% vs 32,7%, OR 1.18, p <0,004).

El peso corporal parece influir en la asociación entre el género y HIV, los resultados sugieren. En concreto, el vínculo entre género masculino y HIV fue más fuerte en los bebés que pesan desde 1000 hasta 1499 g que en los que pesaron <1000 g (OR: 1,19 vs 1,14, p = 0,006).

El Dr. Mohamed y el Dr. Alvarez también sospechan que la leucomalacia periventricular, otra de las causas principales de morbilidad y mortalidad en recién nacidos prematuros, sería más frecuente en varones.

Encontraron, sin embargo, que las tasas de leucomalacia periventricular fueron similares en los niños y niñas: 0,38% vs 0,43%. Una tasa más alta de la leucomalacia periventricular grave visto entre las niñas <1000 g no fue significativa después de un análisis de regresión logística.

“Se necesita más investigación para determinar los efectos de estas diferencias de género en los resultados a largo plazo, así como a revelar la base fisiopatológica de las diferencias de tesis”, concluyen los autores.

ReuterHealth


http://www.revistainfotigre.com.ar/

 

 

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miércoles 6 de enero de 2010

Más bebés y niños pequeños reciben antipsicóticos

Investigadores cuestionan la 'preocupante' tendencia

Por Jennifer Thomas
Reportera de Healthday

LUNES, 4 de enero (HealthDay News/DrTango) -- La tasa de niños entre los dos y cinco años que reciben fármacos antipsicóticos se ha duplicado en los últimos años, según encuentra un estudio reciente.

Sin embargo, es poco lo que se sabe sobre la eficacia o seguridad de estos potentes medicamentos psiquiátricos en niños de esa edad, apuntaron investigadores de la Universidad de Columbia y la Universidad de Rutgers, que evaluaron datos sobre más de un millón de niños que tenían seguro privado de salud.

"Se trata de una tendencia preocupante, en parte porque se sabe muy poco sobre la seguridad a corto plazo, y mucho menos a largo plazo, de estos medicamentos en ese grupo de edad", advirtió el autor del estudio, el Dr. Mark Olfson, profesor de psiquiatría clínica de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.

Recetar antipsicóticos a los niños en el rango superior de ese intervalo de edad, o sea de cuatro a cinco años, sólo se justifica en situaciones muy poco comunes e intratables en las cuales todos los demás tratamientos, que incluyen la terapia familiar y psicosocial, se han probado y no funcionan, señaló Olfson.

Y es cuestionable si los niños de dos y tres años deben recibir recetas de antipsicóticos bajo alguna circunstancia, apuntó Olfson.

El estudio aparece en la edición de enero de la revista Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry.

En teoría, sólo a los niños con problemas mentales más graves deben recibir los potentes medicamentos. Pero menos de la mitad de los niños que toman antipsicóticos habían recibido algún servicio de salud mental, incluso una evaluación de salud mental o tratamiento de un psicoterapeuta o psiquiatra, anotaron los autores del estudio.

"No se ven los tipos de servicios de salud mental que se esperarían si estuviéramos tratando a los bebés más profundamente trastornados", apuntó Olfson, lo que plantea la cuestión de si los médicos habían hecho todo lo que podían para ayudar al niño antes de recurrir a los medicamentos.

Las cifras generales de niños a quienes se recetan antipsicóticos siguen siendo pequeñas, de menos de uno por ciento de la muestra nacional. Pero son cifras crecientes. Entre 1999 y 2001, apenas uno de cada 1,300 era tratado con antipsicóticos. Para 2007, eso había aumentado a uno en 630, según Olfson.

Entre los de cinco años, alrededor de uno de cada 650 era tratado en 1999 a 2001. Eso se duplicó a uno de cada 329 en 2007, apuntó.

Una investigación que apareció en la edición en línea de diciembre de la revista Health Affairs, llevada a cabo por el mismo equipo, sugirió que los niños beneficiarios de Medicaid son aún más propensos que los niños que tienen seguro privado a recibir recetas de antipsicóticos.

El fármaco antipsicótico más comúnmente recetado a los niños fue la risperidona (Risperdal), que conformó casi tres cuartas partes de las recetas de antipsicóticos. En adultos y adolescentes, la risperidona se usa para tratar la esquizofrenia y el trastorno bipolar. La risperidona también está aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. para tratar el estado de ánimo inestable o la irritabilidad en niños autistas a partir de los cinco años.

Los niños con más probabilidades de recibir risperidona eran de sexo masculino y tenían cuatro o cinco años de edad, según el informe. Los diagnósticos más comunes fueron el trastorno general del desarrollo o el retraso mental, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, o el trastorno de conducta perturbadora.

Investigaciones anteriores han demostrado que los niños que toman fármacos pueden experimentar anormalidades metabólicas y endocrinas. Se sabe poco sobre su impacto sobre el cerebro en desarrollo, añadió Olfson.

"No deseo minimizar los problemas que los niños pueden tener a esta edad, pero hay tratamientos psicológicos que se ha probado ayuda a los padres y niños, que enfatizan la calidad de la relación entre padre e hijo", planteó Olfson.

Un motivo del aumento podría ser el número creciente de niños diagnosticados con autismo, y algunas investigaciones que muestran que la risperidona podría ayudar con la irritabilidad asociada con esa afección, anotaron los investigadores.

El Dr. Peter Jensen, codirector de la división de psiquiatría y psicología infantil de la Clínica Mayo, concurrió en que la tendencia es preocupante. "No hay duda de que hay prácticas de receta que son muy, pero muy preocupantes", advirtió Jensen.

Es imperativo que los niños reciban una evaluación completa de salud mental antes de recibir estos medicamentos, para comprender la situación familiar y el ambiente escolar y si hay antecedentes familiares de problemas psiquiátricos, además de someterse a un examen físico para descartar otros problemas médicos.

"Estos agentes no deben ser utilizados como adjunto a una familia estresada al máximo", enfatizó Jensen. "Con niños de dos a cinco años, la mayoría se puede manejar sin estos fármacos. Sólo raras veces un niño de cinco años los necesita tomar. Pero en mi experiencia, nunca he tenido que recetar [un antipsicótico] a un niño de dos o tres años. Hay muchas alternativas".

El estrés y la dificultad de manejar a un niño que tiene problemas significativos de salud mental, la necesidad de que un niño se comporte lo suficientemente bien para poder ir a la escuela, además de la falta de cobertura adecuada para la terapia familiar y los servicios de salud mental, podría obligar a médicos y padres a creer que tienen pocas opciones además de medicar al niño, apuntó Jensen.

http://healthfinder.gov/

 

 

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martes 5 de enero de 2010

Tanto para el bebé como para la madre, la lactancia podría ser lo mejor

Expertos exploran el motivo de los beneficios del método

Por Kathleen Doheny
Reportera de Healthday

DOMINGO, 3 de enero (HealthDay News/DrTango) -- Informes sobre los beneficios de la lactancia siguen acumulándose a medida que los investigadores evalúan la opción entre seno y biberón.

Se ha mostrado que ayuda al rendimiento posterior del bebé en la escuela, reduce las probabilidades de conductas problemáticas y ayuda a los niños a manejar el estrés. Además, hay estudios que señalan que las madres también obtienen beneficios más adelante.

Pero, ¿qué sucede con la lactancia que es tan útil y saludable?

Para comenzar, la leche materna está repleta de nutrientes que promueven la salud. "No se trata de un solo mecanismo", apuntó Melinda Johnson, vocera de la American Dietetic Association, profesora de nutrición en la Universidad Estatal de Arizona y dietista con un consultorio privado en una ubicación cercana en Chandler, Arizona.

"La nutrición [que la lactancia proporciona] es perfecta para el niño en desarrollo", aseguró Johnson. Está, por ejemplo, el DHA (ácido docosahexaenoico), un ácido graso omega 3. "El DHA es indispensable para el desarrollo cerebral, y también para el desarrollo del sistema nervioso", señaló Johnson.

La presencia de DHA en la leche materna, señaló, podría explicar el hallazgo de que a los niños que son amamantados les va mejor académicamente.

La leche materna también contiene taurina, un aminoácido que se considera importante para el desarrollo neurológico, apuntó la Dra. Ruth Lawrence, que preside la sección de lactancia de la Academia Estadounidense de Pediatría y es profesora de pediatría y ginecoobstetricia de la Facultad de medicina y odontología de la Universidad de Rochester en Nueva York.

"Los recién nacidos y los prematuros no pueden producir taurina", apuntó Lawrence, aunque los adultos sí. "La taurina es uno de los aminoácidos necesarios para el crecimiento cerebral. El cerebro duplica su tamaño en el primer año de vida". Esto hace que tener nutrientes para ayudar el cerebro a crecer sea vital.

"Los que estamos en el campo de la lactancia nos hemos enfocado en el crecimiento del cerebro [y su importancia] durante varios años", afirmó. Los que fabrican leche de fórmula, dijo Lawrence, se enfocan más en el peso que los bebés pueden aumentar con el producto.

También se ha mostrado que la leche materna activa el sistema inmunitario del bebé y los investigadores creen que se debe al menos en parte a una proteína que se encuentra en la leche materna. La proteína, llamada CD14 soluble, ayuda a desarrollar células beta, un tipo de célula inmunitaria que ayuda a producir anticuerpos, que son necesarios para proteger contra las enfermedades.

La leche materna también contiene organismos vivos y activos que nunca pueden ser duplicados en los preparados, advirtió Johnson. En una de las áreas de investigación más recientes, los expertos han encontrado que los intestinos de los bebés amamantados tienen bacterias distintas a los bebés alimentados con preparados, y las bacterias de los bebés amamantados parecen más sanas, aseguró.

Otras investigaciones han encontrado que las bacterias intestinales presentes a principios de la vida tienen que ver en si una persona sufrirá alergias, tendrá un sistema inmunitario hiperactivo, o tenderá a aumentar de peso más adelante en la vida, comentó Johnson.

La lactancia también tiene beneficios emocionales y de vinculación, según Lawrence y Johnson, aunque afirman que es más difícil explicar los "por qué" y los "cómo" de esos aspectos.

Aunque una madre que da el biberón también sostiene a su bebé, el niño tiene un vínculo físico real mientras es amamantado. "Ciertas hormonas, que dan sensación de bienestar, resultan liberadas cuando una mujer amamanta", señaló Johnson, y citó a la oxitocina y la prolactina como ejemplos. "La teoría es que así es como las madres se vinculan".

El DHA también se ha relacionado con el estado de ánimo, apuntó, y "si se tiene la cantidad adecuada de DHA, tal vez se eviten los trastornos del estado de ánimo".

http://healthfinder.gov/

 

 

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