La Salud de tu Bebé *

 

sábado 30 de enero de 2010

Los bebés varones de muy bajo peso al nacer, tienen mayor riesgo de hemorragia intraventricular

Publicado 29 de Enero de 2010

Bebés con muy bajo peso al nacer (MBPN), tienen riesgo de hemorragia intraventricular (HIV) el mismo es superior en varones, y los mismos son más propensos a padecer una hemorragia intraventricular grave, según un nuevo estudio.

Estas conclusiones se basan en datos de casi 105.000 RNMBPN nacidos en los EE.UU. entre 1997 y 2004. Todos los niños estaban libres de anomalías congénitas graves.

En general, los niños varones “son más susceptibles a los resultados adversos de la prematuridad, incluida la muerte, el síndrome de dificultad respiratoria, y de displasia broncopulmonar”, según co-autores del Dr. Mohamed A. Medina y el Dr. Hany Aly, ambos de la George Washington University Medical Center en Washington, DC. También hay evidencia de un estudio de cohortes pequeñas que los hombres están en mayor riesgo de hemorragia intraventricular que las mujeres.

Según su informe en la edición de febrero de Pediatrics, el 15,9% de los niños varones tenían HIV en comparación con el 13,6% de las niñas recién nacidas (OR 1.15, p <0,001).

Después de controlar las variables de confusión importante, los investigadores encontraron que además de tener una mayor incidencia de hemorragia intraventricular, los niños eran más propensos a padecer una hemorragia intraventricular grave (38% vs 32,7%, OR 1.18, p <0,004).

El peso corporal parece influir en la asociación entre el género y HIV, los resultados sugieren. En concreto, el vínculo entre género masculino y HIV fue más fuerte en los bebés que pesan desde 1000 hasta 1499 g que en los que pesaron <1000 g (OR: 1,19 vs 1,14, p = 0,006).

El Dr. Mohamed y el Dr. Alvarez también sospechan que la leucomalacia periventricular, otra de las causas principales de morbilidad y mortalidad en recién nacidos prematuros, sería más frecuente en varones.

Encontraron, sin embargo, que las tasas de leucomalacia periventricular fueron similares en los niños y niñas: 0,38% vs 0,43%. Una tasa más alta de la leucomalacia periventricular grave visto entre las niñas <1000 g no fue significativa después de un análisis de regresión logística.

“Se necesita más investigación para determinar los efectos de estas diferencias de género en los resultados a largo plazo, así como a revelar la base fisiopatológica de las diferencias de tesis”, concluyen los autores.

ReuterHealth


http://www.revistainfotigre.com.ar/

 

 

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miércoles 6 de enero de 2010

Más bebés y niños pequeños reciben antipsicóticos

Investigadores cuestionan la 'preocupante' tendencia

Por Jennifer Thomas
Reportera de Healthday

LUNES, 4 de enero (HealthDay News/DrTango) -- La tasa de niños entre los dos y cinco años que reciben fármacos antipsicóticos se ha duplicado en los últimos años, según encuentra un estudio reciente.

Sin embargo, es poco lo que se sabe sobre la eficacia o seguridad de estos potentes medicamentos psiquiátricos en niños de esa edad, apuntaron investigadores de la Universidad de Columbia y la Universidad de Rutgers, que evaluaron datos sobre más de un millón de niños que tenían seguro privado de salud.

"Se trata de una tendencia preocupante, en parte porque se sabe muy poco sobre la seguridad a corto plazo, y mucho menos a largo plazo, de estos medicamentos en ese grupo de edad", advirtió el autor del estudio, el Dr. Mark Olfson, profesor de psiquiatría clínica de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.

Recetar antipsicóticos a los niños en el rango superior de ese intervalo de edad, o sea de cuatro a cinco años, sólo se justifica en situaciones muy poco comunes e intratables en las cuales todos los demás tratamientos, que incluyen la terapia familiar y psicosocial, se han probado y no funcionan, señaló Olfson.

Y es cuestionable si los niños de dos y tres años deben recibir recetas de antipsicóticos bajo alguna circunstancia, apuntó Olfson.

El estudio aparece en la edición de enero de la revista Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry.

En teoría, sólo a los niños con problemas mentales más graves deben recibir los potentes medicamentos. Pero menos de la mitad de los niños que toman antipsicóticos habían recibido algún servicio de salud mental, incluso una evaluación de salud mental o tratamiento de un psicoterapeuta o psiquiatra, anotaron los autores del estudio.

"No se ven los tipos de servicios de salud mental que se esperarían si estuviéramos tratando a los bebés más profundamente trastornados", apuntó Olfson, lo que plantea la cuestión de si los médicos habían hecho todo lo que podían para ayudar al niño antes de recurrir a los medicamentos.

Las cifras generales de niños a quienes se recetan antipsicóticos siguen siendo pequeñas, de menos de uno por ciento de la muestra nacional. Pero son cifras crecientes. Entre 1999 y 2001, apenas uno de cada 1,300 era tratado con antipsicóticos. Para 2007, eso había aumentado a uno en 630, según Olfson.

Entre los de cinco años, alrededor de uno de cada 650 era tratado en 1999 a 2001. Eso se duplicó a uno de cada 329 en 2007, apuntó.

Una investigación que apareció en la edición en línea de diciembre de la revista Health Affairs, llevada a cabo por el mismo equipo, sugirió que los niños beneficiarios de Medicaid son aún más propensos que los niños que tienen seguro privado a recibir recetas de antipsicóticos.

El fármaco antipsicótico más comúnmente recetado a los niños fue la risperidona (Risperdal), que conformó casi tres cuartas partes de las recetas de antipsicóticos. En adultos y adolescentes, la risperidona se usa para tratar la esquizofrenia y el trastorno bipolar. La risperidona también está aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. para tratar el estado de ánimo inestable o la irritabilidad en niños autistas a partir de los cinco años.

Los niños con más probabilidades de recibir risperidona eran de sexo masculino y tenían cuatro o cinco años de edad, según el informe. Los diagnósticos más comunes fueron el trastorno general del desarrollo o el retraso mental, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, o el trastorno de conducta perturbadora.

Investigaciones anteriores han demostrado que los niños que toman fármacos pueden experimentar anormalidades metabólicas y endocrinas. Se sabe poco sobre su impacto sobre el cerebro en desarrollo, añadió Olfson.

"No deseo minimizar los problemas que los niños pueden tener a esta edad, pero hay tratamientos psicológicos que se ha probado ayuda a los padres y niños, que enfatizan la calidad de la relación entre padre e hijo", planteó Olfson.

Un motivo del aumento podría ser el número creciente de niños diagnosticados con autismo, y algunas investigaciones que muestran que la risperidona podría ayudar con la irritabilidad asociada con esa afección, anotaron los investigadores.

El Dr. Peter Jensen, codirector de la división de psiquiatría y psicología infantil de la Clínica Mayo, concurrió en que la tendencia es preocupante. "No hay duda de que hay prácticas de receta que son muy, pero muy preocupantes", advirtió Jensen.

Es imperativo que los niños reciban una evaluación completa de salud mental antes de recibir estos medicamentos, para comprender la situación familiar y el ambiente escolar y si hay antecedentes familiares de problemas psiquiátricos, además de someterse a un examen físico para descartar otros problemas médicos.

"Estos agentes no deben ser utilizados como adjunto a una familia estresada al máximo", enfatizó Jensen. "Con niños de dos a cinco años, la mayoría se puede manejar sin estos fármacos. Sólo raras veces un niño de cinco años los necesita tomar. Pero en mi experiencia, nunca he tenido que recetar [un antipsicótico] a un niño de dos o tres años. Hay muchas alternativas".

El estrés y la dificultad de manejar a un niño que tiene problemas significativos de salud mental, la necesidad de que un niño se comporte lo suficientemente bien para poder ir a la escuela, además de la falta de cobertura adecuada para la terapia familiar y los servicios de salud mental, podría obligar a médicos y padres a creer que tienen pocas opciones además de medicar al niño, apuntó Jensen.

http://healthfinder.gov/

 

 

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martes 5 de enero de 2010

Tanto para el bebé como para la madre, la lactancia podría ser lo mejor

Expertos exploran el motivo de los beneficios del método

Por Kathleen Doheny
Reportera de Healthday

DOMINGO, 3 de enero (HealthDay News/DrTango) -- Informes sobre los beneficios de la lactancia siguen acumulándose a medida que los investigadores evalúan la opción entre seno y biberón.

Se ha mostrado que ayuda al rendimiento posterior del bebé en la escuela, reduce las probabilidades de conductas problemáticas y ayuda a los niños a manejar el estrés. Además, hay estudios que señalan que las madres también obtienen beneficios más adelante.

Pero, ¿qué sucede con la lactancia que es tan útil y saludable?

Para comenzar, la leche materna está repleta de nutrientes que promueven la salud. "No se trata de un solo mecanismo", apuntó Melinda Johnson, vocera de la American Dietetic Association, profesora de nutrición en la Universidad Estatal de Arizona y dietista con un consultorio privado en una ubicación cercana en Chandler, Arizona.

"La nutrición [que la lactancia proporciona] es perfecta para el niño en desarrollo", aseguró Johnson. Está, por ejemplo, el DHA (ácido docosahexaenoico), un ácido graso omega 3. "El DHA es indispensable para el desarrollo cerebral, y también para el desarrollo del sistema nervioso", señaló Johnson.

La presencia de DHA en la leche materna, señaló, podría explicar el hallazgo de que a los niños que son amamantados les va mejor académicamente.

La leche materna también contiene taurina, un aminoácido que se considera importante para el desarrollo neurológico, apuntó la Dra. Ruth Lawrence, que preside la sección de lactancia de la Academia Estadounidense de Pediatría y es profesora de pediatría y ginecoobstetricia de la Facultad de medicina y odontología de la Universidad de Rochester en Nueva York.

"Los recién nacidos y los prematuros no pueden producir taurina", apuntó Lawrence, aunque los adultos sí. "La taurina es uno de los aminoácidos necesarios para el crecimiento cerebral. El cerebro duplica su tamaño en el primer año de vida". Esto hace que tener nutrientes para ayudar el cerebro a crecer sea vital.

"Los que estamos en el campo de la lactancia nos hemos enfocado en el crecimiento del cerebro [y su importancia] durante varios años", afirmó. Los que fabrican leche de fórmula, dijo Lawrence, se enfocan más en el peso que los bebés pueden aumentar con el producto.

También se ha mostrado que la leche materna activa el sistema inmunitario del bebé y los investigadores creen que se debe al menos en parte a una proteína que se encuentra en la leche materna. La proteína, llamada CD14 soluble, ayuda a desarrollar células beta, un tipo de célula inmunitaria que ayuda a producir anticuerpos, que son necesarios para proteger contra las enfermedades.

La leche materna también contiene organismos vivos y activos que nunca pueden ser duplicados en los preparados, advirtió Johnson. En una de las áreas de investigación más recientes, los expertos han encontrado que los intestinos de los bebés amamantados tienen bacterias distintas a los bebés alimentados con preparados, y las bacterias de los bebés amamantados parecen más sanas, aseguró.

Otras investigaciones han encontrado que las bacterias intestinales presentes a principios de la vida tienen que ver en si una persona sufrirá alergias, tendrá un sistema inmunitario hiperactivo, o tenderá a aumentar de peso más adelante en la vida, comentó Johnson.

La lactancia también tiene beneficios emocionales y de vinculación, según Lawrence y Johnson, aunque afirman que es más difícil explicar los "por qué" y los "cómo" de esos aspectos.

Aunque una madre que da el biberón también sostiene a su bebé, el niño tiene un vínculo físico real mientras es amamantado. "Ciertas hormonas, que dan sensación de bienestar, resultan liberadas cuando una mujer amamanta", señaló Johnson, y citó a la oxitocina y la prolactina como ejemplos. "La teoría es que así es como las madres se vinculan".

El DHA también se ha relacionado con el estado de ánimo, apuntó, y "si se tiene la cantidad adecuada de DHA, tal vez se eviten los trastornos del estado de ánimo".

http://healthfinder.gov/

 

 

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