Archive for May, 2010

La inmunidad que se hereda desaparece, lo que pone a los niños en riesgo, señala un estudio

MIÉRCOLES, 19 de mayo (HealthDay News/DrTango) — No está previsto que los bebés sean vacunados contra el sarampión hasta que cumplan un año de edad, pero una nueva investigación sugiere que los niños son vulnerables a la enfermedad desde el momento en que tienen entre 2 y 3 meses hasta que reciben la vacuna, ya que desaparece la inmunidad que heredan de su madre.

El estudio, que se basa en una evaluación de los expedientes médicos de 207 mujeres y bebés sanos en cinco hospitales de Bélgica en 2006, fue publicado en línea el 18 de mayo en BMJ.

Entre las madres del estudio, las mujeres que eran inmunes al sarampión porque lo habían contraído en algún momento de sus vidas reforzaron la inmunidad de sus bebés en mayor medida que las mujeres vacunadas pero que nunca tuvieron la enfermedad.

Sin embargo, la protección que proporcionaba la madre sólo duraba hasta los cuatro meses para todas las mujeres. Entre el 95 y 99 por ciento de los bebés habían perdido los componentes de sus sistemas inmunológicos, conocidos como anticuerpos, para el sarampión para los 6 meses de edad.

“Este descubrimiento es importante en vista de los brotes recientes y es un argumento a favor de la puntualidad de la primera dosis de la vacuna contra el sarampión y de la vacunación de los niños menores de un año cuando éstos tengan que viajar”, escribieron la autora del estudio Elke Leuridan, del Centro de Evaluación de Vacunas del Instituto de Enfermedades Infecciosas y Vacunas de la Universidad de Amberes, y sus colegas.

healthfinder.gov

Los bebés amamantados saben cuándo dejar de comer

Written by post on Friday, May 14th, 2010 in Tu Bebe.


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Un estudio sugiere que estas señales, que los bebés que toman leche de fórmula no aprenden, parecen ayudar posteriormente

Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

LUNES, 10 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Los bebés que sólo se alimentan de leche materna en la primera etapa de la infancia tienden a comer menos posteriormente que los bebés alimentados con leche de fórmula, de acuerdo con una investigación reciente.

Este tipo de autorregulación alimenticia podría ayudar a explicar por qué investigaciones anteriores han encontrado que la leche materna protege contra la obesidad.

“La autorregulación infantil puede, de hecho, verse afectada por la forma en que el bebé recibe la leche”, aseguró la autora principal del estudio, la Dra. Ruowei Li, epidemióloga médica de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. “Mientras más leche de fórmula tomaban los niños, más propensos eran a dejar el biberón vacío en la infancia tardía”, agregó Li.

“La infancia es un periodo crucial que tiene un impacto en la autorregulación, y muchos otros estudios demuestran que el desarrollo infantil y el aumento rápido de peso tienen un efecto en la obesidad posteriormente”, señaló Li. “La prevención de la obesidad debe comenzar en la infancia”.

Lo que esto significa para los padres que alimentan a sus bebés con leche materna almacenada o de fórmula, señaló Li, es que necesitan prestar atención especial a las señales durante la alimentación de sus bebés.

Los resultados del estudio se publicaron en línea en la edición del 10 de mayo de la revista Pediatrics, como adelanto de la edición impresa de junio.

El estudio abarcó datos de 1,250 bebés que nacieron a término y que pesaron más de 5 libras (2.3 kilos) al nacer. Sus madres completaron un cuestionario mensual sobre la alimentación hasta que los bebés cumplieron doce meses.

Cuando los bebés tenían un mes de nacidos, el 52 por ciento de las madres les daba solamente el pecho y el 41 por ciento leche de fórmula. El resto de los bebés tomaron leche materna almacenada o algún otro tipo de leche, de acuerdo con el estudio. Cuando los bebés tenían seis meses, el 27 por ciento de las madres les daba solamente el pecho y el 66 por ciento leche de fórmula.

Cuando los bebés tenían entre seis y doce meses, los investigadores les preguntaron a las madres con qué frecuencia los bebés vaciaban su taza o biberón.

Los autores del estudio encontraron que entre los bebés que tomaban exclusivamente leche materna durante su primera infancia, el 27 por ciento vaciaba su taza o biberón en la infancia tardía, en comparación con el 68 por ciento de los que tomaban leche de fórmula y el 54 por ciento de los que tomaban tanto leche materna como de fórmula en la primera infancia.

Li apuntó que podrían existir múltiples razones que lo explicaran. Para empezar, destacó, la lactancia materna en general la dirige el bebé, pero la alimentación con leche de fórmula la dirige el cuidador y podría conducir a una sobrealimentación.

“Las madres u otros cuidadores podrían obligar al bebé a vaciar la botella, pero si dan el pecho no hay manera de visualizar qué cantidad de leche toma el bebé”, explicó Li.

Otra posibilidad es que la leche de la madre cambia de sabor entre una sesión de alimentación y otra, e incluso durante una misma sesión de alimentación, señaló Li. En función de lo que la madre haya comido, la leche podría tener un sabor distinto. Además, destacó que el contenido de grasa es mucho más alto al final de una alimentación, y eso podría enviar una señal al bebé de que casi es momento de parar.

Otro factor podría ser que los bebés amamantados no succionan leche todo el tiempo, explicó Li. El bebé succiona durante unos cuantos minutos antes de que la madre empiece a liberar la leche, pero con un biberón, esa succión no nutritiva no ocurre.

La Dra. Deborah Campbell, directora de la división de neonatología del Hospital Infantil Montefiore en la ciudad de Nueva York, describió la investigación como “otro estudio que subraya la importancia de la lactancia materna”.

Y, “si no puede dar el pecho, este estudio destaca la importancia de aprender a reconocer las señales que le da su bebé y a respetarlas”, apuntó Campbell. “Cuando damos el biberón, con frecuencia no hacemos caso a la capacidad de los bebés de autorregular la ingesta de leche”.

Pero cuando los bebés dejan de succionar, voltean la cabeza o sacan la lengua, explicó, es porque ya han comido suficiente.

“A los padres a menudo les preocupa que si un bebé no toma una ración completa de leche, se despertará con hambre poco después”, apuntó Campbell. “Es posible que eso pase. Pero hay que respetar las señales que da bebé”, aconsejó.

Li se mostró de acuerdo. “Dar el pecho debería ser su primera elección, si es posible”, apuntó. “Si no es así, esté alerta para no sobrealimentar al bebé. Preste atención a las señales que le da el bebé. Los bebés nacen con la capacidad para autorregular la ingesta de leche”.

healthfinder.gov

Dormir boca arriba reduce muerte súbita en bebés

Written by post on Tuesday, May 4th, 2010 in Tu Bebe.

Especialistas en pediatría del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informaron que aún no se han podido determinar las causas precisas de la muerte súbita en bebés, sin embargo, aseguran que al acostarlos “boca arriba” se reduce el riesgo de manera considerable.

Señalan que este síndrome ocurre en menores aparentemente sanos sobre todo entre los 30 días de nacidos y los 12 meses de edad.

Un factor vinculado a la muerte súbita del bebé es el tabaquismo materno, así como las adicciones y los embarazos múltiples que se traducen en nacimientos prematuros.

oncetv-ipn.net

Alimentación del niño de 6 a 12 meses

Written by post on Monday, May 3rd, 2010 in Tu Bebe.

La leche materna es el mejor alimento para el niño desde que nace hasta los 3 años de vida por muchos razones entre ellas, porque contiene todos los nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo del niño sin embargo, a partir de los 6 meses la cantidad de nutrientes y calorías es insuficiente para cubrir sus necesidades nutricionales. Es por eso que se requiere completar estos nutrientes con alimentos sólidos, se inicia entonces la alimentación complementaria o ablactancia.

Al mencionar alimentos sólidos nos referimos a los alimentos enteros machacados y no a las sopas o papillas aguadas. Esto debido a la densidad energética del alimento es decir, la cantidad de energía que aporta por cada gramo de alimento, mientras más líquido contenga menos calorías aporta. La textura de la comida del bebé debe variar progresivamente, se inicia con la comida muy machada como un puré espeso para que hacia el año termine con pequeños trozos enteros de comida y sea eficiente la inclusión a la olla familiar alcanzado el año de edad.

El número de veces en que se le da comida al niño está en relación a sus necesidades, la Organización Mundial de la Salud recomienda, además de la leche materna, dar alimento 2-3 veces al día entre los 6 y 8 meses de edad, y 3 veces al día más un refrigerio nutritivo de los 9 a los 11 meses. Entre los 12 y los 24 meses, deben dárseles tres comidas y pueden ofrecérsele otros dos refrigerios nutritivos, si lo desean.

Cantidades de alimentos que deben ofrecerse:

Desde los seis meses Papillas blandas, verduras, carne, fruta bien trituradas Dos veces al día, además de tomas de pecho frecuentes 2-3 cucharadas

7-8 meses Alimentos triturados Tres veces al día, además de tomas de pecho frecuentes Aumento gradual hasta 2/3 de una taza de 250 ml en cada comida

9-11 meses Alimentos triturados o cortados en trozos pequeños, y alimentos que el bebé pueda agarrar Tres comidas más un refrigerio entre comidas, además de tomas de pecho ¾ de una taza de 250 ml

12-24 meses Alimentos de la familia, cortados o triturados en caso necesario Tres comidas más dos refrigerios entre comidas, además de tomas de pecho Una taza de 250 ml llena

Tomado de: www.who.int

En cuanto al contenido de alimentos debe considerar incluir todos los grupos de alimentos cada vez, es decir, productos de origen animal que aportan proteína (huevo, carne, pollo, pescado, vísceras etc.), cereales y tubérculos que aportan energía (arroz, quinua, kiwicha, papa, camote etc.) grasas saludables en forma de aceites o pastas pero no cocidas que además de energía aportan ácidos grasos insaturados importantes para el desarrollo de la vista, piel, neuronas y en general cada célula de nuestro cuerpo (aceite de oliva o sacha inchi para ensaladas, ajonjolí licuado con un poco de aceite, aceitunas, palta etc.) y finalmente frutas y verduras diversas que aportan vitaminas, minerales y fibra.

El consumo de alimentos cítricos, huevo o pescado suelen retrasarse por el temor a las reacciones alérgicas, la OMS recomienda no restringirlos salvo existan antecedentes familiares de procesos alérgicos a estos alimentos.

Escrito por la licenciada Sara Abbu Sabbah

radio.rpp.com.pe



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