La Salud de tu Bebé *

 

domingo 27 de septiembre de 2009

Relacionan el uso de antidepresivos con defectos cardiacos en recién nacidos

Investigadores halla que algunos fármacos aumentan la posibilidad de malformación del tabique

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

JUEVES, 24 de septiembre (HealthDay News/DrTango) -- Las mujeres que toman algunos antidepresivos durante los primeros tres meses de embarazo podrían tener un riesgo ligeramente mayor de dar a luz a bebés con defectos congénitos.

Los defectos cardiacos del tabique, que son malformaciones en la pared que separa el lado derecho del corazón del izquierdo, fueron más comunes entre las mujeres que tomaron antidepresivos durante el primer trimestre de embarazo, hallaron investigadores daneses. Algunos de estos defectos congénitos se resolvían por sí solos, mientras que otros ameritaban cirugía.

Los riesgos se observaron en antidepresivos como sertralina (marca comercial Zoloft y Lustral) y citaloprama (Celexa), que pertenecen a la clase de medicamentos conocida como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

Las mujeres que tomaban más de un ISRS al principio del embarazo tenían un riesgo cuatro veces mayor de dar a luz a bebés con este problema, señalaron los autores de un estudio que aparece en la edición en línea del 24 de septiembre de BMJ.

Aún así, los autores apuntaron que el riesgo absoluto es relativamente bajo: 246 mujeres tendrían que tomar un medicamento de este tipo para ver un defecto cardiaco del tabique. Y 62 madres tendrían que tomar más de un ISRS para ver un problema en un niño.

"Al momento de considerar un tratamiento para la depresión durante el embarazo se debe tomar en cuenta su relación potencial con las malformaciones", subrayó el Dr. Lars Henning Pedersen, autor principal y asistente de investigación en el departamento de epidemiología de la Universidad de Aarhus en Dinamarca. Sin embargo, "si nuestros datos son correctos, el riesgo absoluto es bajo, por lo que se debe sopesar contra el sustancial riesgo potencial de no tratar o de no tratar lo suficiente la depresión durante el embarazo".

Otros expertos comparten la misma opinión. "La exposición temprana puede incrementar ligeramente el riesgo de defectos cardiacos, pero el riesgo total es muy, muy pequeño", agregó la Dra. Jennifer Wu, obstetra y ginecóloga del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York.

Y descontinuar el uso de antidepresivos también comporta riesgos.

"La preocupación en torno a las mujeres embarazadas que tienen depresión es que si se les retira la medicación, pueden recaer en una depresión grave y esto podría conducir a comportamientos autodestructivos", dijo Wu.

Estudios anteriores encontraron que las mujeres embarazadas que dejaban de tomar sus antidepresivos eran cinco veces más propensas a tener una recaída que las mujeres que seguían con la medicación.

En Estados Unidos, el 13 por ciento de las mujeres toma un antidepresivo durante el embarazo, de acuerdo con un editorial acompañante.

Una investigación reciente muestra un mayor riesgo de varios defectos, tales como defectos congénitos, entre mujeres embarazadas que toman antidepresivos, y la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. y el Colegio estadounidense de ginecólogos y obstetras (ACOG) han emitido varias advertencias sobre los posibles defectos congénitos asociados con el uso de Paxil (paroxetina), un ISRS, en las futuras madres.

Sin embargo, los estudios actuales han producido resultados contradictorios sobre los peligros asociados con medicamentos específicos.

Estos investigadores analizaron casi 500,000 niños nacidos en Dinamarca entre 1996 y 2003, un periodo en que se cuadruplicó el número de mujeres embarazadas que tomaban antidepresivos.

Aunque en este estudio no se encontró ninguna relación entre las madres que tomaban ISRS durante el primer trimestre y los defectos de nacimiento en general, se observó una duplicación en el riesgo de defectos cardiacos del tabique entre las mujeres que usaban Zoloft y Celexa, pero no Prozac (fluoxetina) o Paxil.

Pedersen recomendó la realización de más estudios de mayor tamaño para analizar este problema.

En agosto, la American Psychiatric Association, en colaboración con el ACOG, recomendó que las mujeres con depresión mayor que estuvieran embarazadas o tuvieran la intención de quedar embarazadas pueden empezar o continuar con los medicamentos antidepresivos, mientras que las mujeres que decidan dejar la medicamento deberían considerar la psicoterapia.

"Lo ideal sería que trabajara estrechamente con un psiquiatra y su obstetra/ginecólogo en la planificación del embarazo", destacó Wu. "Cuando el embarazo ocurre de forma repentina, se mezcla la ansiedad y muchas hormonas más, así que probablemente no sea un buen momento para dejar su medicación, y desde luego necesita supervisión".

Por otro lado, las pacientes que están relativamente estables podrían considerar suspender la medicación durante el primer trimestre, sabiendo que el efecto de los medicamentos tarda entre cuatro y seis semanas en desaparecer y que se debe reiniciar ante la primera señal de recaída, señaló Wu.


http://healthfinder.gov/

 

 

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martes 15 de septiembre de 2009

Que la cabeza sea muy pequeña es señal de problemas para los recién nacidos

Según los expertos, se urge la evaluación precoz para detectar la epilepsia y otros problemas de salud

LUNES, 14 de septiembre (HealthDay News/DrTango) -- Los niños que han nacido con una cabeza mucho más pequeña que el promedio, tienen más probabilidades de problemas neurológicos y cognitivos y deberían ser evaluados para detectarlos, según sugieren nuevas directrices.

Las directrices, desarrolladas por la American Academy of Neurology (Academia Estadounidense de Neurología) y la Child Neurology Society (Sociedad de Neurología Pediátrica), aparecen en la edición del 15 de septiembre de Neurology.

En los EE. UU. nacen cada año más de 25,000 niños con microcefalia, que se define como una circunferencia de la cabeza inferior al 97 por ciento de los niños. La microcefalia también puede hacerse visible más adelante, generalmente a la edad de dos años, según la información de un comunicado de prensa de la academia.

Aunque no es un problema en sí mismo, los niños que tienen la afección están en mayor riesgo de epilepsia, parálisis cerebral, retraso cognitivo, dificultades de aprendizaje, retraso mental y trastornos oculares y auditivos, explicó en un comunicado de prensa el Dr. Stephen Ashwal, neurólogo pediatría de la facultad de medicina de la Universidad de Loma Linda, California.

"El cuarenta por ciento de los niños que tienen microcefalia también tiene epilepsia, el veinte por ciento también tiene parálisis cerebral, el cincuenta por ciento también tiene retraso mental, y entre el veinte y el cincuenta por ciento también tiene problemas oculares y auditivos", señaló Ashwal.

"Por estas razones, es necesario que los médicos reconozcan la microcefalia y examinan al niño para detectar estos problemas relacionados, que con frecuencia exigen tratamientos especiales", señaló Ashwal, autor líder de las directrices. "Ésta es una recomendación importante y le permite a los médicos ofrecer consejos y asesoría más precisos a las familias que tienen un niño con microcefalia".

La evaluación con escáneres cerebrales como la IRM o la TC puede estar justificada, aseguró Ashwal. Las pruebas genéticas podrían ayudar a determinar las causas de la microcefalia.

Aunque un tamaño reducido de la cabeza podría ser hereditario, los padres deben hacer que sus hijos sean evaluados para detectar las demás afecciones. Los pediatras también deben saber acerca de una historia familiar de enfermedades neurológicas, anotó el investigador.

No todos los niños cuya cabeza es de tamaño inferior al promedio tiene eventualmente problemas de salud o de aprendizaje. "Se debería anotar, sin embargo, que algunos niños que tienen la cabeza pequeña tienen un desarrollo normal y no desarrollan afecciones relacionadas o problemas", señaló Ashwal.

http://healthfinder.gov/

 

 

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lunes 14 de septiembre de 2009

Nacer con menos de 1.500 gramos reduce la densidad ósea en la edad adulta

* Estos neonatos presentan más riesgo de osteoporosis y fracturas cuando son mayores
* Los expertos recomiendan ejercicio y una nutrición con suficiente calcio y vitamina D


JOSÉ RAMÓN SUÁREZ

MADRID.- Los expertos dudan cuando tienen que decidir sobre la alimentación de los recién nacidos con muy bajo peso, por debajo de los 1.500 gramos. Cuando ya se ha ido el niño del hospital, hay que elegir entre favorecer el desarrollo somático y mineral del esqueleto con una alimentación agresiva precoz, o las ventajas de una prevención del riesgo cardiovascular o diabético en la vida adulta de los niños con una nutrición menos intensiva.

Un trabajo de investigación publicado en la revista 'PLoS Medicine' puede ayudar en este dilema. Especialistas finlandeses han estudiado la densidad mineral osea de un grupo de 144 adultos jóvenes ( entre 18 y 27 años ) que habían nacido entre 1978 y 1985 con muy bajo peso y una media de 29 semanas de embarazo (cuando lo normal son de 38 a 42).

El estudio se realizó en el área de Helsinki, Finlandia, comparándose los resultados con otro conjunto de individuos nacidos con un peso adecuado y una edad gestacional a término. Los prematuros incluidos en el trabajo oscilaron de 600 a 1.500 gramos, frente al intervalo del grupo de control, de 2.500 a 4.900 gramos.

Los autores llegaron a la conclusión de que "los adultos jóvenes nacidos con muy bajo peso tenían significativamente una densidad mineral ósea más baja, con un riesgo incrementado de presentar osteoporosis y fracturas", de manera que es importante para estos prematuros "la promoción de una adecuada nutrición con suficiente calcio y vitamina D, además del incremento del ejercicio intenso".

El doctor Carlos Rodrigo, jefe del servicio de Pediatría del Hospital badalonés Germans Trias i Pujol comenta que "del estudio se deduce que estos niños van a tener un riesgo a lo largo de su vida, por lo que habría que hacer un esfuerzo para que tomen la cantidad de calcio y vitamina D adecuada y que hagan ejercicio", de manera que haciendo "estos esfuerzos simples durante toda la infancia y la adolescencia mejoraría la situación en la etapa adulta".

Zona lumbar y cuello femoral

Si bien la densitometría ósea mostró diferencias en todo el cuerpo, los médicos hacen referencia en su investigación "a las diferencias claras en la zona lumbar de la columna y en el cuello del fémur". El compromiso del desarrollo óseo durante la niñez "debería incidir en la prevención de la osteoporosis", comentan, ya que "esta patología es una preocupación de salud pública en el mundo occidental. La masa del hueso aumenta con la edad, de manera que al menos el 90% del total de la masa se adquiere hasta los 18 años, comenzando la pérdida entre los 35-45 años".

Los individuos que nacen antes de tiempo "son privados de los efectos positivos sobre el esqueleto del último trimestre del embarazo", explican los investigadores. Lo cierto es que el feto triplica su peso entre la 24 y 36 semana de gestación al realizarse el depósito de la mayoría de nutrientes en esos últimos meses. Y el mayor depósito de calcio y hierro se produce en el último trimestre de la gestación.

Estos datos subrayan la importancia del desarrollo en la niñez y durante la pubertad, ya que como comenta el pediatra Rodrigo, que también es profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona "cuando se llega al máximo momento de densidad osea en la edad adulta, se ha perdido la oportunidad de haber hecho un esfuerzo a lo largo de toda la infancia y la adolescencia; del estudio se ve que los recién nacidos de muy bajo peso parten con una deficiencia que se mantiene y no se compensa con la vida normal". La solución: ejercicio, calcio y vitamina D.

http://www.elmundo.es/

 

 

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miércoles 9 de septiembre de 2009

Buena para la madre y excelente para el bebé

La leche materna es el alimento perfecto para el crecimiento del nuevo ser y para una mejor recuperación de la madre

Es un producto sostenible, no necesita envase, no contamina el medio ambiente, se sirve a la temperatura idónea y supone un importante ahorro económico. Este milagro se llama leche materna. Ningún otro alimento consigue reunir todas las proteínas, minerales, ácidos grasos y oligosacáridos necesarios para el organismo a coste cero, en perfecto estado de conservación y siempre a punto para su consumo, ya sea mañana, tarde o noche. Por eso, más del 80% de las madres opta por amamantar a su bebé después de dar a luz. Sin embargo, a los tres meses el porcentaje desciende y a los seis, tiempo mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), no alcanza el 45%. ¿Qué ocurre para que se renuncie antes de tiempo a un acto reconocido por la ciencia, la OMS y la mayoría de profesionales sanitarios como el más sano y beneficioso tanto para el bebé como para la madre?

Desde el Consejo Internacional de Consultores en Lactancia Materna aseguran que la desinformación, los mitos y prejuicios en torno a la lactancia, a los problemas que puedan surgir (mastitis, pezón invertido...) e, incluso, al propio proceso de dar el pecho desde el mismo momento del nacimiento del bebé, son factores clave que determinan el prematuro abandono. Un momento crítico, en el que muchas madres optan por utilizar el biberón, tiene lugar a los tres meses, ante la mayor demanda del bebé. Pero pocas saben que este cambio tiene una explicación fisiológica y que, si se continúa con el pecho, éste puede producir tanta leche como la que pida el niño.

La evidencia científica constata que la alimentación del bebé durante los primeros meses de vida tiene una influencia decisiva tanto en las fases tempranas del desarrollo del niño como en su salud adulta. Los estudios sobre composición y propiedades de la leche materna han permitido conocer que, además de los nutrientes necesarios para un óptimo crecimiento del lactante, ésta contiene cientos de sustancias bioactivas (anticuerpos, enzimas, hormonas...) que promueven la salud y el bienestar del niño. Ésta es la razón principal por la que la industria de las leches adaptadas intenta igualar su composición a la de la leche materna y suma a los preparados estándares ingredientes como los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, el beta-palmitato o los prebióticos y probióticos.

No obstante, aunque estas leches artificiales son, desde el punto de vista nutricional, aceptables, no se pueden considerar como un tipo de alimentación equiparable a la lactancia natural.

Lactancia: natural, gratificante y positiva

Las madres que deciden amamantar a sus bebés se preguntan a menudo por el tipo de alimentación que deben seguir, si la producción de su leche es suficiente y si ésta es nutritiva. Ante estos interrogantes, el mensaje de la OMS es claro: se debe optar por la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida como el tipo alimento que proporciona la nutrición más conveniente para el crecimiento y desarrollo del bebé.

La dieta de la madre influye en la composición de la leche, por lo que en esta etapa de la vida es fundamental el cuidado de su dieta, en especial, del tipo de grasas que ingiere, ya que éstas se trasladan a la leche materna. Por ello es conveniente tomar alimentos ricos en grasas insaturadas y ácidos grasos esenciales, como aceite de oliva virgen extra, frutos secos y pescado azul, así como evitar el consumo de grasas trans o parcialmente hidrogenadas, reconocidas por sus efectos dañinos sobre la salud del corazón y las arterias.

Respecto a los alimentos que influyen en el sabor de la leche o que causan molestias al bebé hay más de mito que de evidencia. Los alimentos flatulentos como las legumbres no causan necesariamente molestias al bebé, dado que los gases se producen con la digestión de esos alimentos en el intestino materno y no alcanzan su leche. Otros, con sabores pronunciados, como espárragos, cebollas y ajos sólo dan su sabor a la leche si se abusa de ellos, por lo que también podrían consumirse con moderación.

Las características de la leche materna pueden variar de una mujer a otra, aunque son muchas las particularidades nutritivas que la hacen única:

  • Alto contenido en lactosa y oligosacáridos. Garantizan un enorme aporte energético que permite al bebé ganar peso día a día. La lactosa se transforma en ácido láctico por la flora intestinal, que favorece la absorción de calcio, hierro, fósforo y otros minerales.
  • Aporte equilibrado de proteínas. Facilita la digestión. Contiene menos caseínas, las proteínas más alergénicas (abundantes en la leche de vaca).
  • Ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPCL) y ácidos grasos esenciales. Tienen un papel determinante en la maduración cerebral y el sistema nervioso del bebé. El contenido en grasas varía de una mujer a otra, y de una toma a otra, aunque es mayor la concentración al final de la mañana y al inicio de la tarde.
  • Concentración adecuada de las vitaminas, excepto de vitamina D, que se suplementa para favorecer la absorción y fijación ósea del calcio.
  • Equilibrado aporte de minerales. A excepción del sodio para evitar sobre carga renal en el lactante.

La cantidad de leche materna se adapta a la demanda del bebé, lo que impide que el niño pase hambre cuando se le da de mamar. De esta forma, el pequeño regula su apetito y evita la sobrealimentación, que puede inducir a la obesidad infantil.

Desde la Academia Americana de Pediatría aseguran que a los nutrientes se suman sustancias únicas como anticuerpos, hormonas y enzimas digestivas (favorecen la maduración de la flora intestinal y mejora la digestión). Todas ellas protegen al bebé contra numerosas enfermedades como alergias, eccema, diarrea, asma, neumonía y otras infecciones respiratorias, infecciones de oído y meningitis. Estas sustancias únicas no se le pueden suministrar al lactante mediante leches artificiales.

Las bondades de la leche materna se extienden a las madres, ya que éstas pierden peso más rápido, registran un menor riesgo de sufrir anemia post parto y el cáncer de ovarios, de mama y la osteoporosis son menos frecuentes en quienes han amamantado.

La crisis de los tres meses

Desde el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría se advierte de que muchas madres, por desconocimiento, abandonan la lactancia hacia los tres meses del nacimiento del bebé. En este periodo, la criatura tiene días en los que está inquieta, llora más, duerme peor y reclama mamar más a menudo, lo que la madre interpreta como que tiene hambre. Es entonces cuando la madre cree que no tiene leche suficiente y suplementa las tomas con biberón. Desde el Comité informan de que esta práctica no es la solución adecuada.

Este periodo -que también puede darse a las tres semanas y al mes y medio del nacimiento- es de crecimiento y por eso el bebé tiene más apetito. La madre no tiene los pechos tan llenos porque para estos meses la producción de leche materna se ha adaptado a las necesidades del bebé. Además, el lactante vacía el pecho de manera más eficaz y rápida.

Si se coloca el bebé más veces en el pecho, su succión estimula la producción de leche. Esto no sucede si se le da biberón. En cuestión de días el bebé volverá a reducir el número de tomas porque éstas serán más sustanciosas. Así, y en principio, no son necesarios los suplementos con leche artificial. Aunque hay problemas físicos y emocionales que imposibilitan la lactancia natural, son más frecuentes las equivocaciones que dificultan su instauración y mantenimiento. La falta de contacto precoz, la primera toma tardía, el horario rígido, el vaciado incompleto, la mala postura o la suplementación con biberón son algunos errores frecuentes. Los bebés interactúan con su madre y necesitan su contacto, de ahí que si llora no siempre es porque tiene hambre, y si se calma con la leche materna no es siempre porque necesita comer.

La opción de la lactancia artificial

Las mujeres que por motivos personales o médicos optan por la lactancia artificial pueden estar tranquilas porque, aunque no es tan completa como la materna, constituye un alimento correcto.

Novedades en leches artificiales

En los últimos años, los avances científicos han permitido mejorar de forma sustancial la composición nutricional de las leches artificiales, con el fin de imitar el valor nutricional de la leche humana. Algunos de los nutrientes que cada vez más marcas incorporan en sus formulaciones son:

  • Ácidos grasos. Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPICL) como el ácido araquidónico (AA) y el docohexaenóico (DHA) son básicos en la configuración de la estructura y funcionamiento del sistema nervioso del bebé. Está demostrado que lactantes con mayores niveles de estos ácidos grasos tienen mayor desarrollo de las estructuras cerebrales relacionadas con la memoria y el aprendizaje. Hasta el punto que la European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (ESPGHAN) recomienda su adición en las fórmulas para prematuros.
  • Beta-palmitato. Un tipo de grasa que contiene la leche materna que favorece la absorción de minerales como el calcio.
  • Prebióticos (oligosacáridos como la inulina). Son sustancias que llegan intactas al colon y son fermentadas por las bacterias intestinales, con lo que favorecen el predominio de las bifidobacterias en la flora intestinal, lo que indirectamente estimula el sistema inmunitario intestinal del bebé. La madre los aporta a su leche si incluye en su dieta vegetales como achicoria, alcachofa, ajo, puerro, cebolla, espárrago y plátano. No obstante, la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) insiste que no hay que recomendar la incorporación de prebióticos y probióticos de forma generalizada en las leches artificiales e, incluso, informa de la cantidad segura: hasta 0,8 gramos por 100 mililitros de prebióticos.
  • Probióticos (lactobacilos y bifidobacterias). Son microorganismos vivos que se ingieren con el fin de obtener un efecto beneficioso en la flora intestinal. El Comité Científico de Alimentación de la Comisión Europea ha evaluado favorablemente la adición de probióticos en leches infantiles de continuación, aunque insiste en determinar aún más su eficacia y seguridad a largo plazo.
  • Leches disociadas: día y noche. Los estudios sobre la composición de la leche materna han permitido conocer que ésta varía según el momento de la toma (más grasa al final de la toma para saciar más) y según el momento del día (más sustancias que promueven el sueño por la tarde-noche). Se ofertan "leches de día" con menores niveles de triptófano y carbohidratos, a diferencia de las "leches de noche", que concentran mayores dosis de estos nutrientes. El triptófano favorece la síntesis de serotonina, sustancia que se transforma en melatonina que, a su vez, regula el sueño y contribuye a que éste sea más profundo y reparador.

http://revista.consumer.es/

 

 

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martes 1 de septiembre de 2009

Expertos advierten sobre el riesgo de uso de almohadas en lactantes

Pediatras abordaron el peligro de muerte súbita que implica en menores de un año, a propósito del ajuar que regalará el gobierno a 111 mil familias y que incluye almohadas.

SANTIAGO.- A raíz de la publicación de "El Mercurio" en la que se aclara que el ajuar que el Gobierno entregará a partir de octubre a los recién nacidos pertenecientes a los sectores más pobres del país incluye una almohada, artículo considerado peligroso por aumentar el riesgo de muerte súbita- el pediatra Enrique Paris y la neuróloga infantil Marcela Paredes, aclararon los cuidados que se deben tener a la hora de usarla.

"Hay posibilidades de aumentar la muerte súbita por el uso de almohadas blandas, de colchones muy blandos", dijo el pediatra del Hospital Clínico de la Universidad Católica a propósito de la inclusión de este elemento en los 111 mil ajuares que serán distribuidos por el Ejecutivo, con un costo aproximado de 72 mil pesos por conjunto.

Como antecedente la neuróloga infantil de Clínica Santa María afirmó que en los 70' y 80' hubo muchas muertes súbitas en lactantes alrededor del mundo y aseveró que tras varios estudios se determinó que el factor que más contribuía a este tipo de deceso era que las guaguas durmieran boca abajo, lo que estaba relacionado con el tipo de cama y almohada.

"Una de las cosas que representa mayor riesgo son las almohadas muy blandas, de algodón que suelte pelusas, porque no todos los lactantes tienen sus reflejos protectores bien desarrollados y pueden ahogarse", afirmó la doctora Paredes.

El doctor Paris indicó que "yo me comuniqué con el Ministerio de Salud y me indicaron que en el ajuar que va a ser entregado, viene un almohadón, pero que se adjuntó una advertencia de no usar en lactantes menores de seis meses y que el uso de almohadas está relacionado con el aumento porcentual de la muerte súbita".

El riesgo, según explicó Paris, es que los bebés al moverse puedan tapar sus vías respiratorias con la almohada, al igual que puede suceder con un colchón muy blando o con sábanas que se arrugan fácilmente.

Paris precisó que los lactantes no necesitan almohadas y que deben dormir en una superficie lisa, con las sábanas bien tensionadas para evitar riesgos de asfixia. "Si el niño duerme y sin querer se tapa la cara con la almohada, al hacerlo decúbito abdominal (boca abajo) -lo que no se debe hacer- se ahogan con más facilidad. En general se deben evitar las posturas que compriman la vía aérea, que es muy flexible", dijo el especialista de la Universidad Católica.

Paris y Paredes coincidieron en que la mejor posición para el sueño de los bebés es decúbito dorsal, es decir, de espaldas, y con su cara despejada, para evitar cualquier riesgo de asfixia.

La neuróloga añadió que "la mejor forma en la que puede dormir los lactantes es con el colchón inclinado en 30 grados en la parte superior, en forma recta, preferiblemente de espalda".

Al usar almohada además se corre el riesgo de que, al estar levantada la parte superior del tronco, se produzca una flexión en el abdomen, lo cual aumenta la presión en su interior y en el diafragma, favoreciendo el reflujo gastroesofágico, lo que puede generar apneas reflejas y poner en riesgo la vida del niño.

En ese sentido, la doctora Paredes afirmó que el ajuar "no debiera incluir la almohada" y afirmó que "hubiese sido mucho más útil un triángulo de esponja que impide que los niños se den vuelta cuando están de lado, o un colchón de cuna que ya cuente con la inclinación recomendable".

La especialista afirmó además que una vez que se comenzaron a generalizar las medidas antes mencionadas, la muerte súbita alrededor del mundo se redujo en un 50%.

Por su parte, el pediatra afirmó que el resto de los artículos incluidos en el ajuar que entregará el Ejecutivo "es muy bueno", porque cubre varias de las necesidades de los recién nacidos, como ropa, pañales desechables, cuna corral, además de un manual de apego para los padres.

http://www.emol.com/

 

 

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