La Salud de tu Bebé *

 

domingo 19 de julio de 2009

Que los bebés sean tranquilos o llorones está fuera del control de la madre

Estudio halla que la actividad cerebral y genética podría determinar el temperamento de un niño

VIERNES, 17 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio reciente halla que, ya sea que tenga un bebé tranquilo o uno llorón podría no tener nada que ver con sus habilidades como padre porque la combinación de cierto gen y un patrón de actividad cerebral particular podría determinar el temperamento de un niño.

Investigadores canadienses examinaron la interacción entre el gen DRD4 y la actividad de la corteza frontal del cerebro para determinar si predecían el temperamento de un niño.

Estudios anteriores han sugerido que la versión más larga (alelo) del gen DRD4 se relaciona con mayor receptividad sensorial, comportamientos arriesgados y problemas de atención en los niños. También se ha determinado que los bebés que tienen más actividad en la corteza cerebral izquierda son de temperamento "fácil" y es poco el esfuerzo necesario para calmarlos. Por otro lado, los niños que tienen más actividad en la corteza frontal derecha se alteran con mayor facilidad, son más difíciles de calmar y se considera que tienen un temperamento "negativo":

En este estudio, Louis Schmidt de la Universidad McMaster de Hamilton, Ohio, y sus colegas midieron la actividad cerebral de bebés de nueve meses. Cuando los niños cumplieron cuatro años, sus madres llenaron cuestionarios sobre el comportamiento del niño y se tomaron muestras de los niños para analizar el gen DRD4.

Los investigadores hallaron que los niños que tenían más actividad en la corteza cerebral izquierda y tenían la versión larga del gen DRD4 eran más fáciles de calmar a los 48 meses que los que tenían la versión más corta del gen. Según el estudio, los niños que tenían al versión larga del gen y más actividad en la corteza cerebral derecha fueron los más difíciles de calmar y tuvieron más problemas de atención que otros niños.

Los hallazgos "sugieren que es posible que el alelo largo del DRD4 tenga funciones distintas (para mejor o para peor) en el temperamento infantil", señalaron los investigadores. Agregaron que el patrón de actividad de la corteza frontal podría influir sobre cómo afecta el DRD4 el temperamento del niño.

El estudio aparece en línea en la revista Psychological Science.

http://healthfinder.gov/

 

 

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jueves 9 de julio de 2009

Un estudio alerta del aumento del estrés en los bebés

Los niños más pequeños manifiestan habitualmente las situaciones que les estresan con el llanto

* Fecha de publicación: 5 de julio de 2009

No existen datos científicos unánimes sobre la incidencia del estrés en los bebés. Sin embargo, sí hay evidencias de que esta alteración que puede originar reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos podría estar aumentando en las últimas generaciones por diversas causas. De esta forma, a los más pequeños, desde recién nacidos hasta los dos años de edad, también se les dispara el estrés.

Cambios en el modelo social y familiar, exceso de exigencia, permisividad o incomunicación, entre otros, son algunos de los factores que los especialistas arguyen como desencadenantes de este trastorno entre los pequeños. Las situaciones que estresan a los pequeños, además de las citadas, pueden ser múltiples: el cólico del lactante, la falta de cuidados, factores ambientales y alimentación insuficiente o inadecuada, así como la falta de afecto o cariño y las discusiones en el seno familiar. Aunque los expertos no se ponen de acuerdo, sitúan una tasa de prevalencia del estrés entre los bebés que oscila entre el 9% y el 21%.

Un estudio sobre el estrés del bebé, dirigido por Francisco Miguel Tobal, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, sostiene que los niños más pequeños manifiestan habitualmente las situaciones que les estresan con el llanto. Además de este síntoma, "el bebé puede estar en un estado de alerta elevado, duerme mal, está irritado y manifiesta alteraciones de la alimentación", bien con pérdida del apetito o alimentándose con más frecuencia de lo normal, mantiene el trabajo.

El informe recoge a su vez una investigación de María Jesús Mardomingo, responsable de Psiquiatría Infantil del Hospital Gregorio Marañón (Madrid), quien argumenta que, entre las niñas, es más frecuente que evidencien su estrés con la ansiedad y/o la depresión, mientras que en los niños son más habituales los trastornos del comportamiento, como reacciones agresivas, hostilidad o dificultad en las relaciones.

Este estudio subraya que "el mejor consejo sería conseguir que el niño se sienta atendido, querido e integrado dentro de la familia". En lo que sí existe unanimidad entre los expertos es en que la afectividad de los padres y la expresión de amor hacia el bebé son "directamente proporcionales" a su capacidad de aprender y desafiar las circunstancias de la vida. Una alimentación "adecuada y equilibrada" también es un factor esencial para reducir los niveles de estrés del bebé.

http://www.consumer.es/

 

 

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