La Salud de tu Bebé *

 

jueves 29 de enero de 2009

La comida rápida anula el rol protector de la lactancia materna para prevenir el asma en el bebe

Muchos estudios han demostrado que la lactancia materna puede reducir las posibilidades de los bebés de desarrollar asma. Pero este efecto protector podría verse anulado por determinadas prácticas dietéticas.

OTR/PRESS Concretamente, comer comida rápida más de dos veces a la semana parece anular los efectos beneficiosos de la lactancia materna en la protección de los niños contra las enfermedades respiratorias, según un nuevo estudio. Aunque todavía no se ha determinado con exactitud, el alto contenido en grasa y sal de esta comida podría ser el causante de esta anulación al incrementar las vías respiratorias espasmódicas y provocar mayores problemas para respirar.

Esta investigación, publicada en la revista 'Clinical and Experimental Allergy' y recogida por otr/press, confirma las conclusiones de otros muchos estudios sobre los beneficios de la lactancia materna en relación con el asma. Los investigadores de la Universidad de Alberta (Canadá) encontraron que un periodo escaso de lactancia materna está vinculado a un mayor riesgo de asma además de que los niños alimentados exclusivamente con leche materna durante sus primeras doce semanas tenían un riesgo menor.

"Pero este efecto sólo se observa en niños que no consumen comida rápida, o que sólo lo hacen de vez en cuando", explica Anita Kozyrskyj, autora principal del estudio y profesora asociada del departamento de Pediatría de U of A's Faculty of Medicine & Dentistry. "Y es que hemos encontrado que el consumo de comida rápida se asocia con el asma", añade.

En este sentido, los investigadores sugirieron que la prevalencia de la comida rápida en la sociedad actual puede explicar por qué las tasas de asma siguen aumentando a pesar de cada vez más madre optan por la lactancia materna. Aunque todavía no se ha podido determinar con exactitud las causas, los investigadores sugieren que el alto contenido en grasa y sal (que puede incrementar las vías respiratorias espasmódicas y provocar mayores problemas para respirar) podrían ser los culpables.

MULTITUD DE FACTORES

Anita Kozyrskyj, una autoridad en los estudios de asma infantil contrada por la Universidad de Alberta, realizó el estudio junto con el doctor Allan Becker, miembro de la Universidad de Manitoba (Canadá). Estos investigadores estudiaron a 700 niños canadienses, de los cuales 250 sufrían asma. Más de la mitad de los menores estudiados consumía comida rápida más de dos veces a la semana.

Tras el análisis, Kozyrskyj señaló que la nutrición es sólo uno de los muchos factores que intervienen en esta enfermedad. "Pero este hallazgo es interesante, y esperamos estimular a otros investigadores para dar un seguimiento y poder estudiarlo en mayor profundidad, tal vez con un estudio de cohorte", señala.

Esta no es el primer factor que Anita Kozyrskyj relaciona con el riesgo a ser diagnosticados de asma. En estudios anteriores, la investigadora sugirió que las niñas que no beben suficiente leche y sufren sobrepeso tienen un mayor riesgo de padecer asma. De la misma manera, en otro estudio señaló que los niños que recibieron antibióticos durante su primer año de vida se se exponían a un mayor riesgo de desarrollar asma en el futuro.


http://www.laopinion.es/

 

 

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Las mujeres que dan el pecho son menos propensas a descuidar a los niños

Investigadores australianos sugieren que la hormona liberada durante el acto refuerza el vínculo maternal

(FUENTE: Baylor College of Medicine, news release, Jan. 26, 2009)

LUNES, 26 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Las madres que dan el pecho son menos propensas a descuidar a los niños, informan investigadores australianos.

En su estudio, los científicos dieron seguimiento a 7,223 mujeres australianas y a su hijos durante 15 años y hallaron que mientras más amamantaba una madre a sus hijos, menor era el riesgo de negligencia.

Las madres que daban el pecho menos de cuatro meses eran el doble de propensas a descuidar a sus hijos que las que lo hacían por cuatro meses o más. Las mujeres que no daban el pecho eran 3.8 veces más propensas a descuidar a sus hijos que las madres que lo hacían durante al menos cuatro meses.

Incluso tras ajustar otros factores, como el estatus socioeconómico, el abuso de sustancias y la depresión, los investigadores encontraron una fuerte relación entre dar el pecho y la atención materna.

Los hallazgos aparecen en la edición de febrero de Pediatrics.

Una investigación previa sugiere que la lactancia materna podría ayudar a crear un fuerte vínculo entre madre e hijo, señaló la autora principal del estudio, la Dra. Lane Strathearn, profesora asistente de pediatría del Colegio Baylor de Medicina y del Hospital Infantil de Texas, en un comunicado de prensa de Baylor.

"La oxitocina es una hormona crítica que se produce durante la lactancia materna que promueve y refuerza el comportamiento materno. Los estudios en animales demuestran que esta hormona es crítica en el inicio del comportamiento maternal en los animales", dijo Strathearn. "Es posible que la lactancia materna estimule la producción de oxitocina en el cerebro, ayudando a desarrollar un fuerte vínculo entre la madre y su bebé. También, los factores que ayudan a moldear el desarrollo del sistema de la oxitocina en el cerebro podrían predisponer para dar el pecho y cuidar al bebé de manera exitosa".

"Fomentar la lactancia materna podría ser una forma sencilla y rentable de fortalecer la relación entre la madre y su bebé. Brindar apoyo económico y social a las nuevas madres para que se queden en casa con sus bebés podría ayudar a lograr este objetivo. El simple hecho de que las mujeres tengan licencia por maternidad tan limitadas les impide fortalecer esta relación", dijo Strathearn.

"La negligencia materna representa una anomalía fundamental en la relación entre una madre y su hijo, ya que la madre no le ofrece los cuidados físicos y emocionales que necesita para su óptimo desarrollo. La lactancia materna podría ser una forma sencilla de apoyar la relación entre madre e hijo y de reducir el riesgo de negligencia a largo plazo".

http://healthfinder.gov/

 

 

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martes 27 de enero de 2009

Los recién nacidos sienten el ritmo

Una investigación sugiere que los bebés pueden detectar ritmos descompasados en la música

Por Tate Gunnerson
Reportero de Healthday

(FUENTES: Henkjan Honing, professor, music cognition, Institute for Logic, Language and Computation, University of Amsterdam, the Netherlands; Ann Senghas, Ph.D., assistant professor, psychology, Barnard College of Columbia University, New York City; Jan. 26-30, 2009, Proceedings of the National Academy of Sciences)

MARTES, 27 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los bebés que sonríen cuando escuchan un clásico de los Beatles podrían estar más felices de lo que parecen, sugieren investigadores que estudiaron los recién nacidos y su capacidad para detectar el ritmo.

"La gente puede sincronizar con facilidad la música debido a su expectativas sobre cómo proseguirá el ritmo o el tempo", dijo el autor principal del estudio Henkjan Honing, profesor de cognición musical de la Universidad de Ámsterdam. "Teníamos mucho interés en determinar si los recién nacidos también podían hacerlo".

Los investigadores pusieron música rock para que los bebés la escucharan mientras monitorizaban su actividad cerebral y encontraron que los recién nacidos eran capaces de detectar un ritmo descompasado.

"Básicamente, teníamos a los bebés escuchando un ritmo de rock, que es muy regular, y de vez en cuando, había un ritmo descompasado", dijo Honing. "Podemos inferir de esta metodología que estos bebés tenían una alta expectativa del ritmo cuando había un silencio absoluto".

Los hallazgos, que se esperan serán publicados en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences, se suman a la creciente evidencia de la comprensión de los bebés del mundo que les rodea.

"Es una prueba de que los bebés tienen un ritmo central cuando nacen", explicó Honing. "Es un prelenguaje, muy musical y rítmico".

"Hay estudios que demuestran que los bebés pueden distinguir su idioma de uno extranjero en el útero, y posiblemente utilicen el ritmo para ello", dijo Ann Senghas, profesora asistente de psicología del Colegio Barnard de la Universidad de Columbia. "El compás es como un localizador de límites, o la frontera del ritmo".

No obstante, algunos investigadores son cautos al extrapolar que los humanos tienen unos circuitos específicos para la música, así que prefieren centrarse en los beneficios más amplios de la comunicación.

"No hay que concluir que los bebés tienen un circuito especial para la música, sino que tienen un circuito natural para encontrar un lenguaje en el mundo", explicó Senghas. "Lo detectamos mediante la música, y lo disfrutamos porque es música, pero no creo que tengamos uno especial para la música".

Los investigadores estuvieron de acuerdo en que el estudio plantea varias preguntas importantes que deben responder estudios futuros.

"Puede decir que estos mecanismos también apoyan la comunicación, así que estamos interesados en cómo estos podrían afectar la interacción entre padres e hijos", dijo Honing.

"Sería interesante ver cómo los lenguajes se moldean mediante estos procesos", dijo Senghas. "Cuando vea que un niño no está adquiriendo correctamente el lenguaje, eso nos da una pista más sobre cómo son los niños típicos para ver si algo anda mal".

http://healthfinder.gov/

 

 

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Los bebés prematuros están expuestos a las toxinas de los medicamentos líquidos

Un estudio señala que los excipientes contienen químicos que pueden causar daño nervioso

(FUENTE: BMJ specialist journals, news release, Jan. 20, 2009)

VIERNES, 23 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Agentes potencialmente perjudiciales llamados excipientes están presentes en los medicamentos líquidos que se administran comúnmente a los bebés prematuros, de acuerdo con un estudio de Reino Unido.

Los excipientes se utilizan para facilitar la administración, absorción o preservación de las sustancias activas, o para mejorar el sabor y la apariencia de las medicinas líquidas, de acuerdo con la información de fondo del estudio.

Los investigadores británicos evaluaron el tipo y contenido de medicamentos líquidos administrados a 38 bebés prematuros en una unidad de cuidados intensivos neonatal. Los bebés fueron tratados durante 2.5 y 9 semanas y recibieron varios tratamientos, como hierro, gotas de vitaminas, furosemida y dexametasona.

Durante su tratamiento, los bebés se expusieron de manera regular a 20 excipientes diferentes, como etanol (encontrado en el hierro y la furosemida) y glicol de propileno (encontrado en la dexametasona). Estas sustancias químicas pueden causar daño nervioso.

La exposición de los bebés al etanol varió entre los 0.2 ml y los 1.8 ml a la semana, equivalente a una de siete unidades de alcohol, mientras la exposición al sorbitol (dexametasona y hierro) osciló entre 0.1 y 3.5 g por semana. La ingesta máxima de sorbitol recomendada para los adultos es de 20 g al día. Cuando se calculó por el peso, se excedió este nivel en 18 bebés durante al menos una semana. El estudio también encontró que todos los bebés que recibieron dexametasona excedieron los niveles recomendados para el glicol de propileno, que es dos tercio más fuerte que el etanol.

Los siete bebés que tenían enfermedad pulmonar se expusieron a mayores niveles de excipientes que los otros bebés prematuros.

Los hallazgos fueron publicados en Fetal & Neonatal Editions of Archives of Disease in Childhood.

Es difícil para los fabricantes de medicinas infantiles adaptar sus productos para cada grupo de edad, por lo que es necesario usar algunos excipientes, señalaron los autores del estudio. Sin embargo, concluyeron: "Nos parece que es importante que los reguladores de medicamentos garanticen no sólo que los fabricantes proporcionen un etiquetado detallado del contenido de excipientes en sus productos, sino que emprendan acciones para determinar si la práctica actual conlleva algún riesgo, y de ser así, cómo se podría manejar".

http://healthfinder.gov/

 

 

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domingo 25 de enero de 2009

El bebé expresa su malestar con patologías

El detonante de una crisis de asma puede buscarse en las emociones o en el entorno familiar, dice el antropólogo Ashley Montagu. Las dolencias crónicas y otras que se repiten surgen a raíz de la incapacidad del niño para manifestar que se siente mal por algo

Cuando llega al consultorio del pediatra un niño con una crisis de asma no es fácil encontrar el detonante. Menos en la red hospitalaria del sistema público, donde el médico tiene, en el mejor de los casos, 10 minutos para atender a cada paciente, indagar acerca de las relaciones familiares que puedan estar interviniendo en el problema de salud, como por ejemplo: cuál es comportamiento en la escuela; cómo es la relación con sus padres; si se relaciona con los chicos de su edad; qué edad tenía cuando dejó los pañales; si expresa sus emociones habitualmente y de qué modo lo hace...No es fácil para el médico - y menos fácil suele ser aún para los padres- aceptar ese tipo de preguntas. Esto ocurre porque implicaría admitir que algo del entorno familiar esté incidiendo, directa o indirectamente, en la aparición de alguna enfermedad en el hijo.

Idea errónea

Sin embargo, cuando un niño presenta un mal crónico o repite alguna dolencia debe evaluarse la posibilidad de una causa psicosomática. “No se debe confundir con causas psíquicas, como si se tratara de una enfermedad imaginaria (esta es la idea errónea que tienen muchas personas acerca de las enfermedades psicosomáticas). Esas afecciones son la expresión de las emociones en el cuerpo, teniendo en cuenta las particularidades del organismo de cada uno, su carga genética y las predisposiciones que trae”, dice el antropólogo estadounidense Ashley Montagu.
El niño llega al mundo con una absoluta incapacidad para autoabastecerse y para expresar sus sensaciones de malestar. Lo que hoy se sabe -en virtud de los trabajos de diversos antropólogos- es que, evolutivamente, la gestación humana de nueve meses se debe a que ese es el tiempo que tarda el feto en desarrollar un tamaño crítico (especialmente las dimensiones del cráneo), pasado el cual ya no podría salir del útero a través del canal del parto. Pero el estado de desvalidez que trae al mundo el ser humano es tal que puede considerarse que la gestación -en comparación con la de otras especies animales- es incompleta. Por lo tanto, opina Montagu, la gestación humana se prolonga luego del nacimiento, hasta nueve meses más, que es la edad en que el bebé comienza a gatear.

Eczemas, picazón

“Durante esta ‘gestación prolongada’, el bebé experimentará su propio cuerpo y el de su madre como una unidad, a partir de la cual irá desarrollando su propia vida emocional. La madre tiene que atender sus demandas afectivas con cariño y contención.

Manifestaciones

Cuando eso no sucede, por falta de cuidado de los adultos o porque en lugar de satisfacer al bebé se instala una relación en la que el bebé es quien debe adaptarse y satisfacer las necesidades de los mayores, surge un malestar que, desde un principio, le resulta imposible expresar. “Este malestar se traducirá, probablemente, en un problema de salud: las reacciones en la piel (eczemas, sudamina, irritación, picazón, dermatitis) son las manifestaciones más típicas.
Más adelante (y también en la vida adulta), esa sobreexigencia que expone al chico a una tensión -que no puede expresar ni resolver- puede seguir produciendo problemas orgánicos, siempre en la medida en que se vea imposibilitado de expresar sus emociones. Los psicoanalistas hablan de las enfermedades psicosomáticas como una incapacidad -por parte de quien las sufre- de llevar sus emociones a la vida simbólica; y por eso, se expresan en el cuerpo.
De ahí que las enfermedades crónicas o repetitivas en la niñez pueden estar manifestando dificultades para expresar las emociones. Estas pueden ser un llamado de atención para los adultos, y su repetición puede llevar a una nueva consulta al pediatra.

Dualidad

La lucha cuerpo-mente es una dualidad que parece haberse instalado como una cosa natural: dolencias como el asma, los eczemas sin causa aparente y hasta la psoriasis, ¿son de causa orgánica o psíquica? Sus determinantes, ¿están en los genes o en el entorno vincular?. En los años 70 el auge de las ciencias sociales y del psicoanálisis ayudó a que se diera primacía a las causas psíquicas y vinculares para todas las patologías, quizás porque las causas y los determinantes orgánicos no estaban tan estudiados como ahora. En la década del 90 hubo un gran desarrollo de las ciencias experimentales y de la biología. La industria farmacéutica produjo nuevas herramientas capaces de manejar las causas orgánicas de las enfermedades, y una de las consecuencias es que las causas psíquicas y sociales se vieron degradadas al simple rol de “factores influyentes”.

http://www.lagaceta.com.ar/

 

 

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jueves 22 de enero de 2009

Las sillas de seguridad salvan las vidas de los más pequeños

Estudio halla que las probabilidades de morir en un accidente automovilístico se reducen en tres cuartas partes

Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

(FUENTES: Thomas Rice, Ph.D., M.P.H., research epidemiologist, Traffic Safety Center, Department of Environmental Health Sciences, University of California, Berkeley; Barbara Gaines, M.D., director, Benedum Pediatric Trauma Program, Children's Hospital of Pittsburgh; February 2009, American Journal of Public Health)

MIÉRCOLES, 21 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Una investigación reciente señala que poner a los bebés y a los niños pequeños en sillas de seguridad para el automóvil apropiadas para su tamaño y edad reduce significativamente las probabilidades de que mueran en caso de un accidente automovilístico.

Los bebés lograron los mayores beneficios por estar en una de esas sillas. Sus probabilidades de morir en un accidente se redujeron en las tres cuartas partes si estaban en una silla de seguridad. Pero los niños mayores también lograron beneficios significativos y una reducción en el riesgo de mortalidad de al menos sesenta por ciento.

"Los hallazgos de este estudio indican que las sillas de protección reducen significativamente el riesgo de muerte entre los niños de hasta tres años que resultan envueltos en choques automovilísticos de consideración", escribieron los autores del estudio.

"La mayor efectividad de las sillas de seguridad entre los bebés probablemente se deba a su fragilidad general", señaló Thomas Rice, autor del estudio, epidemiólogo investigador del Centro de seguridad en el tránsito del departamento de ciencias ambientales de la Universidad de California en Berkeley.

Los resultados de este estudio aparecen en la edición de febrero de la American Journal of Public Health.

Según la información de respaldo del estudio, los accidentes automovilísticos son la causa principal de lesión y muerte no intencionales de los niños mayores de un año. Según las estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades citadas en el estudio, más de quinientos niños menores de tres años murieron como resultado de choques de automóviles en 2005.

La mayoría de los estados cuentan con leyes que exigen sillas de seguridad para niños en los automóviles y el uso de estos dispositivos es elevado entre los más pequeños. Según el estudio, la Administración nacional de seguridad en el tráfico en carretera (National Highway Traffic Safety Administration) calculó que el 93 por ciento de los bebés menores de un año estuvieron en una silla de seguridad en 2006, mientras que el 91 por ciento de los niños entre 1 y 3 años lo hizo.

En el estudio había datos sobre las fatalidades de los niños por colisiones de vehículos motorizados que tuvieron lugar entre 1996 y 2005. De una muestre inicial de gran tamaño cercana a los 300,000 vehículos, los investigadores eligieron 6,303 vehículos para estudiar por la disponibilidad de información completa sobre la edad, la posición dentro del vehículo y el tipo de protección utilizado (cinturón para los hombros, para la cintura o ninguno). Compararon la información de este grupo con un grupo ajustado concienzudamente de vehículos que resultaron involucrados en choques que no fueron fatales.

Las probabilidades de que un bebé menor de un año muriera en un accidente automovilístico se redujo en 73 por ciento si el niño iba en una silla de seguridad para el automóvil. Para los niños entre 1 y 2 años, las probabilidades de morir en un choque se redujeron en 76 por ciento si tenían la protección adecuada. Para los que tenían entre 2 y 3 años, las probabilidades de morir en un accidente automovilístico se redujeron en cerca de sesenta por ciento si el niño estaba en una silla de seguridad.

Se halló que las sillas eran más efectivas para prevenir las fatalidades en accidentes en los que hubiera volcado un vehículo, en ambientes rurales y en aquellos en los que había un camión ligero.

En el grupo de mayor edad, de niños entre 2 y 3 años, los cinturones de seguridad fueron casi tan efectivos como las sillas para automóvil para prevenir las fatalidades.

Eso no significa, según los expertos, que esté bien que un niño de dos años simplemente use cinturón.

"Cualquier dispositivo de protección ayuda a mantener al niño dentro del vehículo, lo que reduce las fatalidades", señaló la Dra. Barbara Gaines, directora del programa Brendum de trauma pediátrico del Hospital infantil de Pittsburgh. "Entonces, con estos niños más grandes, el cinturón podría mantenerlos de alguna manera dentro del vehículo, aunque no prevendrá algunas de las lesiones más graves que vemos".

Según Rice, "el uso de cinturones de seguridad tradicionales en este grupo de edad ciertamente no se recomienda, aunque son mucho mejores que viajar sin ningún tipo de seguridad.

Gaines agregó que "mediante el uso de modelación estadística muy sólida, este estudio prueba de nuevo la importancia de usar sillas de seguridad apropiadas para la edad y el tamaño". Sugirió lo siguiente:

* Sillas que apunten hacia atrás hasta más o menos el año de edad
* Sillas convertibles para niños mayores más grandes hasta más o menos los 3 años
* Asientos elevados para los que tienen entre 4 y 8 años.

"Además, hay que revisar las guías de peso de las sillas porque no son iguales en todos los casos", advirtió Gaines. "Cuando los niños se gradúan de las sillas elevadas, de todos modos necesitan usar cinturones de seguridad. Los adolescentes son los que menos probablemente estarán protegidos".

http://healthfinder.gov

 

 

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domingo 4 de enero de 2009

Relacionan la baja presión arterial de los bebés prematuros con el síndrome de muerte infantil súbita

Los prematuros ya están en alto riesgo de SMSL y quizá ésta podría ser la razón, señalan los expertos

Por Steven Reinberg
Reportera de Healthday

(FUENTES: Rosemary S.C. Horne, Ph.D., Ritchie Centre for Baby Health Research, Monash Institute of Medical Research, Monash University, Melbourne, Victoria, Australia; Warren G. Guntheroth, M.D., professor, pediatrics, University of Washington School of Medicine, Seattle; Carl E. Hunt, M.D., adjunct professor, pediatrics, Uniformed Services University of the Health Sciences, Bethesda, Md., and member, board of directors, American SIDS Institute; December 2008 Pediatrics)

LUNES, 1 de diciembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los bebés prematuros suelen tener con frecuencia la presión arterial más baja de lo normal, una afección que persiste durante los primeros seis meses de vida y que podría ser una de las razones por las que son más propensos al síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), sugieren investigadores australianos.

Una teoría sobre la causa del SMSL es un descenso profundo de la presión arterial durante el sueño, del que los bebés no pueden despertar.

"Los bebés prematuros están en mayor riesgo de SMSL e investigamos un posible mecanismo que podría explicar por qué estos bebés tienen un mayor riesgo", explicó la investigadora principal Rosemary S.C. Horne, del Centro Ritchie para la investigación de la salud infantil del Instituto Monash para la investigación médica de la Universidad de Monash en Melbourne.

Para el estudio, el equipo de Horne monitorizó los ritmos cardiacos de 25 bebés prematuros y los comparó con los de 20 bebés que nacieron a término. Los investigadores evaluaron la presión arterial de los bebés entre la segunda y cuarta semana de vida, del segundo al tercer mes, y del quinto al sexto mes de vida.

Hallaron que los bebés prematuros tenían una presión arterial más baja durante el sueño en comparación con los niños que nacieron a término. Este resultado se mantuvo durante todos los periodos en los que se midió la presión arterial.

La presión arterial sistólica de los bebés prematuros era entre 11 mm Hg a 14 mm Hg más baja que la de los bebés nacidos a término, apuntó Horne. "Podría ser clínicamente significativo", anotó.

"Planteamos la hipótesis de que si la presión arterial ya es baja en los bebés prematuros y durante el sueño ocurre un evento que la hiciera bajar aún más, los bebés podrían estar en riesgo de experimentar un descenso pronunciado en la presión arterial", señaló.

"Además, este hecho podría explicar también porque los bebés prematuros tienen un mayor riesgo de SMSL e incluso indicar que, aunque en apariencia están sanos y en perfectas condiciones, pueden sufrir alteraciones a largo plazo en su control cardiovascular", destacó.

Los hallazgos aparecen en la edición de diciembre de la revista Pediatrics.

El Dr. Warren G. Guntheroth, profesor de pediatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en Seattle, no cree que la presión arterial baja sea una causa del SMSL. Considera que tiene que ver con los problemas respiratorios.

"No creo que exista suficiente evidencia de que el control de la presión arterial es inadecuado sólo porque la presión sistólica de los prematuros es más baja que la media", dijo Guntheroth. "Quizá se deba a que son más pequeños".

Desde luego, los prematuros tienen problemas pulmonares, lo que aumenta su riesgo para el SMSL, destacó Guntheroth. "Los problemas pulmonares pueden conducir a un menor nivel de oxígeno, lo que a su vez aumenta la frecuencia de apnea con bradicardia, pero ésta es una respuesta muy básica que no indica una inmadurez en el control del sistema cardiovascular", apuntó.

Otro experto en SMSL señaló también que se desconoce si la presión arterial baja aumenta el riesgo de esta afección.

"La pregunta que queda en el aire es si estas diferencias en la presión arterial tienen alguna relevancia en el mayor riesgo de SMSL entre los prematuros", planteó el Dr. Carl E. Hunt, profesor adjunto de pediatría de la Universidad de los Servicios Uniformados en Bethesda, Maryland.

"No tenemos ni idea de hasta dónde la incapacidad para recuperar la presión arterial normal es un evento precipitante para el SMSL", apuntó Hunt, que también es director del Instituto Estadounidense para el SMSL. "Es difícil de demostrar y aún no se ha probado".

http://healthfinder.gov/

 

 

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