La Salud de tu Bebé *

 

lunes 30 de junio de 2008

Las madres de bajos ingresos raras veces hablan a sus bebés mientras ven la televisión o videos

Un estudio encuentra que lo que ven impacta la frecuencia de las interacciones verbales

(FUENTE: JAMA/Archives journals, news release, May 5, 2008)

LUNES 5 de mayo (HealthDay News/Dr. Tango) -- Cuando los bebés de familias de bajos ingresos ven en la televisión o videos, sus madres raras veces les hablan, encuentra un estudio de EE.UU.

"Ha habido un dramático incremento en la programación televisiva dirigida a bebés pequeños. Esto ha ocurrido a pesar de recomendaciones de la American Academy of Pediatrics de que los niños menores de dos años no deben ver nada de televisión. Gran parte de esta programación se mercadea a los padres como 'educativa' a pesar de datos limitados en apoyo a esta afirmación", anotaron el Dr. Alan L. Mendelsohn y sus colegas de la Facultad de medicina de la Universidad de Nueva York.

Encontraron que durante un periodo de 24 horas, 149 de las 154 madres (el 96.8 por ciento) reportaron que sus bebés de seis meses tenían un total de 426 exposiciones a televisión o videos. Esto incluía 139 exposiciones (32.6 por ciento) a programas educativos para niños pequeños; 46 (10.8 por ciento) a programas no educativos para niños pequeños; 205 (48.1 por ciento) a programas para niños en edad escolar, adolescentes o adultos; y 36 (8.5 por ciento) a programas no conocidos.

Las madres reportaron que hablaban con sus bebes durante 101 (23.7 por ciento) de las 426 exposiciones a televisión y video.

"De manera coincidente con nuestra primera hipótesis, las interacciones se reportaron más comúnmente en asociación con el contenido educativo, especialmente entre los programas que habían visto juntos", escribieron los investigadores. "Sin embargo, aproximadamente la mitad de tales exposiciones consistían de programas no dirigidos a niños pequeños; éstos no se relacionaron con interacciones frecuentes incluso cuando los vieron juntos".

"Nuestros hallazgos son importantes porque las interacciones entre padres e hijos se asocian a resultados de desarrollo y conductuales a largo plazo. El nivel de respuesta verbal con frecuencia se ve en asociación con la lectura y jugar con juguetes. Teniendo en cuenta la gran cantidad de exposición a los medios y la baja frecuencia de interacciones reportada, se necesitan estudios adicionales para determinar si la exposición a los medios de comunicación puede facilitar interacciones de suficiente cantidad y calidad para ser asociadas a beneficios para los niños pequeños", concluyeron los investigadores.

El estudio fue publicado en la edición de mayo de la revista Archives of Pediatrics & Internal Medicine.

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La deficiencia de vitamina D pone al 40 por ciento de los bebés y niños pequeños de EE.UU. en riesgo

Alrededor del 12 por ciento ya tiene deficiencias, plantea un estudio

Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

(FUENTE: Catherine Gordon, M.D., M.Sc., director, bone health program, Children's Hospital, Boston, Mass.; James Taylor, M.D., professor, pediatrics, University of Washington, Seattle; June 2008 Archives of Pediatric and Adolescent Medicine)

MARTES 3 de junio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Al menos el 40 por ciento de los bebés y niños pequeños de EE.UU. no está recibiendo suficiente vitamina D, de acuerdo con los investigadores del Hospital infantil de Boston.

El 12 por ciento de los niños pequeños en los Estados Unidos ya tiene deficiencias de vitamina D, y otro 29 por ciento está en riesgo de deficiencia de la vitamina, de acuerdo con el estudio, que aparece en la edición de junio de la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine.

En vista de que la leche materna carece de suficiente vitamina D, el número de bebés alimentados con leche materna de la muestra de investigación era importante para los hallazgos.

"Estos datos subrayan el hecho de que los bebés alimentados con leche materna deberían recibir un complemento de vitamina D", enfatizó la autora del estudio, la Dra. Catherine Gordon, directora del programa de salud ósea del Hospital infantil de Boston. Agregó que las madres que dan el pecho también necesitan frecuentemente tomar complementos de vitamina D.

La lactancia materna es un factor de riesgo conocido del bajo nivel de vitamina D en los niños, por eso es importante que los pediatras recomienden a los lactantes complementos de vitamina D de manera rutinaria. Otros factores que podrían contribuir a los bajos niveles de vitamina D son el no beber suficiente leche enriquecida con vitamina D (para los niños pequeños), la falta de exposición al sol o el uso de protector solar.

El cuerpo produce vitamina D, también conocida como la "vitamina del sol", de forma natural como reacción a la luz del sol. Sin embargo, el uso de protector solar y la falta de exposición al sol, algo que es importante para prevenir el cáncer de piel, podría también reducir los niveles de vitamina D en la gente. Pocos alimentos contienen vitamina D de forma natural, que es esencial para los huesos fuertes porque ayuda a absorber el calcio.

Además de contribuir a la salud ósea, Gordon señaló que la vitamina D también juega un papel en la preservación del sistema inmunológico y que las personas que tienen bajos niveles de vitamina D podrían ser más susceptibles a enfermedades autoinmunes, como la diabetes tipo 1 y la esclerosis múltiple, así como a algunos cánceres.

Anteriormente, Gordon y sus colegas habían estudiado los niveles de vitamina D en los adolescentes y encontraron niveles elevados, de casi 42 por ciento, de deficiencia de vitamina D en los adolescentes. Ese hallazgo hizo que se interesaran por la evaluación de esos niveles en los niños más pequeños.

En el estudio actual participaron 380 niños de 8 a 24 meses de edad. Cerca del 80 por ciento procedía de áreas urbanas, y la mayoría de los niños eran negros o hispanos, de acuerdo con el estudio. Sin embargo, el estudio no estableció una relación entre la pigmentación de la piel y los niveles de vitamina D.

Para este estudio, los investigadores definieron como deficiencia grave de vitamina D a los niveles en sangre inferiores a 8 nanogramos por mililitro (ng/mL), la deficiencia de vitamina D a los niveles por debajo de los 20 ng/mL y como niveles por debajo del óptimo a los menores de 30 ng/mL. Gordon aseguró que dentro de la comunidad médica hay debate en torno a qué constituye verdaderamente una deficiencia de vitamina D, pero considera que la evidencia actual respalda los niveles utilizados por su equipo. También destacó que su hospital considera como punto límite un nivel inferior a 20 ng/mL.

En un editorial acompañante, el Dr. James Taylor, profesor de pediatría de la Universidad de Washington, dijo que aunque cree que el estudio estuvo bien realizado, Gordon y sus colegas emplearon "un límite superior" al usado por otros investigadores.

Sin embargo, agregó, debido a que el equipo de Gordon encontró evidencia radiográfica sobre la baja densidad ósea en los niños que caían dentro de su categoría de bajos niveles de vitamina D, "es probable que constituya una indicación de problemas a largo plazo. Si ese es el caso, entonces Gordon y colegas podrían haber dado en la diana. No obstante, es posible que para muchos de los niños con osteopenia [baja densidad ósea], esos cambios sean transitorios y, por tanto, no constituyan una señal de enfermedad. El tiempo y más investigaciones lo determinarán".

Los hallazgos claves del estudio, de acuerdo con Gordon son:

* La lactancia materna sin complementos de vitamina D es un factor de riesgo para la deficiencia de vitamina D.
* Un mayor índice de masa corporal estuvo asociado con un riesgo de deficiencia de vitamina D.
* No hubo relación entre las estaciones, un indicativo de posible exposición solar, y la deficiencia de vitamina D.
* No se observó una relación entre la pigmentación de la piel y la deficiencia de vitamina D.
* El consumo de leche enriquecida con vitamina D confiere protección contra la deficiencia de esta vitamina.

Gordon aseguró que era muy difícil consumir demasiada vitamina D, así que recomienda el uso de complementos de vitamina D para los lactantes y las madres que dan el pecho. También recomienda el uso de un multivitamínico que contenga vitamina D para los niños mayores.

Sin embargo, Taylor no está convencido de la necesidad de tomar complementos de manera rutinaria. "Creo que se necesitan llevar a cabo más investigaciones antes de recomendar de forma rutinaria el consumo de complementos de vitamina D para todos los niños", dijo.

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lunes 23 de junio de 2008

Uno de cada cuatro bebés de los EE.UU. no está vacunado de forma apropiada

Un estudio de los CDC encuentra que les faltan vacunas o las reciben en el momento incorrecto

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

(FUENTES: Elizabeth Luman, Ph.D., epidemiologist, National Center for Immunization and Respiratory Diseases, U.S. Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta; Robert Frenck, M.D., professor, pediatrics, Cincinnati Children's Hospital, and member, American Academy of Pediatrics' committee on infectious diseases; Paul A. Offit, M.D., director, Vaccine Education Center, and chief, infectious diseases, the Children's Hospital of Philadelphia; June 2008 American Journal of Preventive Medicine)

MARTES 29 de abril (HealthDay News/Dr. Tango) -- Cifras recientes señalan que más de la cuarta parte de los bebés estadounidenses podrían no estar vacunados adecuadamente.

El estudio con niños entre 19 y 35 meses de edad encontró que las dosis faltantes constituyen cerca de las dos terceras partes de la falta de cumplimiento con las recomendaciones oficiales. Sin embargo, las dosis en momentos incorrectos son también un problema, según un estudio llevado a cabo por los U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC) que aparece en la edición de junio de la American Journal of Preventive Medicine.

Los retrasos en la vacunación ponen a los niños en riesgo de diversas enfermedades que se pueden prevenir con una vacuna, como sarampión, paperas y varicela. Por otro lado, los índices de vacunación son decentes en los EE.UU., razonaron los expertos.

"Parte depende de cómo se aborde", señaló el Dr. Robert Frenck, profesor de pediatría del Hospital infantil de Cincinnati y miembro del comité de enfermedades infecciosas de la American Academy of Pediatrics. "Si se observan los niños que van al kindergarten [entre los cuatro y los seis años], nuestros índices de inmunización son tan altos como siempre han sido o más altos".

"Esto representa cierta alarma (pero no inmensa) de que hay que asegurarse de hacer lo mejor posible para que los niños sean vacunados cuando se debe", añadió el Dr. Paul Offit, director del Centro de educación sobre vacunas y jefe de enfermedades infecciosas del Hospital infantil de Filadelfia. Recalcó que "los niños pueden ponerse al día [a una edad más avanzada]".

Los padres y los niños se enfrentan a una complicada programación de vacunas en los primeros años de vida. Algunos podrían incluso afirmar que es una pesadilla de organización. Este estudio se basó en las dosis que los niños recibieron en 2003 y 2004, cuando los bebés de hasta 18 meses deberían haber recibido unas 14 inyecciones relacionadas con distintas vacunas. Actualmente, se recomiendan aún más inyecciones.

Durante 50 años, el éxito del programa de vacunación se ha medido según si los niños habían recibido o no el número requerido de dosis.

"[Pero] las recomendaciones oficiales para las vacunas incluyen más que sólo el número de dosis", apuntó Elizabeth Luman, autora principal del estudio y epidemióloga del Centro nacional de vacunas y enfermedades respiratorias de los CDC en Atlanta. También incluyen recomendaciones específicas por edad y con frecuencia dosis múltiples a distintos intervalos.

Para este estudio, los investigadores observaron los antecedentes de vacunación de más de 17,500 niños de EE.UU. entre los 19 y los 35 meses de edad.

Se calcula que el 72 por ciento de los niños en este grupo de edad terminaron la serie estándar de vacunas. Eso fue nueve puntos porcentuales más bajo que si la cobertura se hubiera basado en contar sólo las dosis, anotaron los investigadores.

Al 19 por ciento de los niños les faltaban una o más dosis de vacunas y el ocho por ciento había recibido una dosis "no válida", lo que quiere decir que se administró cuando el niño era demasiado pequeño o demasiado cerca de la dosis previa.

Alrededor del tres por ciento de la muestra recibió su última vacuna contra la hepatitis B demasiado pronto (antes de los seis meses). Algunos también recibieron su vacuna contra el sarampión mientras aún estaban protegidos por los anticuerpos de sus madres. Otro tres por ciento recibió dosis seriales de una vacuna sin suficiente separación.

"Si los niños reciben las vacunas sin suficiente separación o demasiado pronto, no es tan probable que estén protegidos. Si esto sucede demasiado, es más probable que hayan brotes de enfermedad", advirtió Luman.

Un motivo para la falta de una adhesión estricta a la programación de vacunas podría que los padres de hoy se olvidan contra qué protegen las vacunas a sus hijos. Frenck dice que recuerda ver a un amigo de la niñez en un pulmón de hierro como resultado de la polio.

"Me asustó muchísimo", afirmó. "Hoy en día, los niños y probablemente la mayoría de los adultos ni siquiera saben lo que es un pulmón de hierro. Eso se debe a la inmunización".

Hasta ahora, la viruela se ha erradicado completamente del planeta gracias a las inmunizaciones, mientras que se han hecho grandes avances contra el sarampión y la polio.

"La gente simplemente tiene que mantenerse alerta", apuntó Frenck. "Necesitamos seguir revisando los registros de inyecciones y repasarlos con los padres cuando vienen al consultorio. Las oportunidades de inmunización muchas veces no se aprovechan cuando los niños acuden al médico por un motivo u otro y no revisamos su expediente de vacunas. Necesitamos seguir tratando de vacunar a los niños cuando se presente la oportunidad".


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lunes 16 de junio de 2008

La deficiencia de vitamina D podría ablandar el cráneo de los bebés

Un estudio sugiere que esta deficiencia podría causar problemas más serios posteriormente en la vida

(FUENTE: Endocrine Society, news release, March 25, 2008)

MIÉRCOLES 26 de marzo (HealthDay News/Dr. Tango) -- La deficiencia de vitamina D durante el embarazo podría estar asociada con el ablandamiento de los huesos del cráneo del bebé, informan investigadores japoneses.

También hallaron que la lactancia sin complementos de vitamina D podría prolongar esa deficiencia, lo que a su vez podría conducir a un riesgo de problemas de salud graves más tarde en la vida, tales como una menor densidad ósea y diabetes tipo 1.

"Por otra parte, el craneotabes, el ablandamiento de los huesos del cráneo, en bebés normales se considera como una condición fisiológica sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, nuestros hallazgos muestran que si esta afección no se trata podría dar origen a una deficiencia potencialmente peligrosa de vitamina D", dijo en una declaración preparada el Dr. Tohru Yorifuji, del Hospital Universitario de Kioto.

Los investigadores evaluaron a 1,120 recién nacidos y hallaron que, a los cinco o siete días de nacidos, 246 (22 por ciento) de los bebés tenían craneotabes. Los investigadores también hallaron variaciones estacionales considerables en la incidencia de craneotabes. Esto sugiere que la afección está asociada a una deficiencia prenatal de vitamina D, probablemente influenciada por la cantidad de luz solar a la que se expone una mujer durante el embarazo. El cuerpo produce vitamina D cuando la piel se expone a la luz del sol.

Esta deficiencia de vitamina D en recién nacidos podría persistir, sobre todo, en lactantes que no reciben leche de fórmula enriquecida con vitamina D, apuntaron los investigadores. Más de la mitad de los lactantes con craneotabes mostraron niveles significativamente bajos de 25-OH vitamina D en suero, la forma en la que se almacena esta vitamina. Algunos de estos bebés tenían síntomas de una glándula paratiroidea hiperactiva, que también se relaciona con la deficiencia de vitamina D.

El estudio aparece en la Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

"Hasta que se lleven a cabo más investigaciones sobre los efectos de la deficiencia perinatal de vitamina D, sugerimos tratar a los lactantes que tengan craneotabes con vitamina D, o preferiblemente, tratar a todas las mujeres embarazadas con vitamina D", aconsejó Yorifuji.

Varios estudios han reportado un resurgimiento de la deficiencia de la vitamina D, incluso en países desarrollados, de acuerdo con la información de fondo que aparece en un comunicado de prensa sobre el estudio. Los problemas esqueléticos, tales como el raquitismo infantil o el ablandamiento de los huesos en adultos, son consecuencias comunes de la deficiencia de vitamina D, que también puede aumentar el riesgo de esclerosis múltiple, diabetes tipo 1 y cáncer colorrectal en adultos.

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lunes 9 de junio de 2008

Los bebés que son muy prematuros no reciben atención de seguimiento

Un estudio halla que el problema es bastante común, sobre todo entre las familias afiliadas a Medicaid

Por Randy Dotinga
Reportero de Healthday

(FUENTES: C. Jason Wang, M.D., Ph.D., assistant professor, pediatrics and public health, Boston University Schools of Medicine and Public Health; Maureen Hack, M.D., professor, pediatrics, Case Western Reserve University School of Medicine, Cleveland; February 2008 Pediatrics)

LUNES 4 de febrero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio pionero informa que la mayoría de los recién nacidos de muy bajo peso nacidos en familias de bajos ingresos no reciben una atención crítica de seguimiento dentro de los primeros dos años de vida.

El estudio muestra cómo estos bebés prematuros, que son vulnerables a sufrir discapacidades visuales, auditivas y orales, son ignorados por el sistema de atención de la salud de EE.UU., dijeron los investigadores.

Sólo el 20 por ciento de los bebés que tienen problemas auditivos regresan para una atención especializada en los primeros seis meses de vida, mientras que menos de uno de cada cuatro se somete a los exámenes visuales recomendados al año y a los dos años de vida.

En promedio, tratar a un bebé muy prematuro le cuesta a un hospital $250,000, señaló el autor del estudio, el Dr. C. Jason Wang, profesor asistente de pediatría y salud pública en la Facultad de medicina y salud pública de la Universidad de Boston. "Cuando se marchan a sus casas, lo menos que podemos hacer es asegurarnos de que puedan ver y oír, para garantizar que puedan seguir adelante con éxito".

El objeto del debate son los bebés que pesan menos de 3.3 libras (1.5 kilos) al nacer, porque en general son muy prematuros. De acuerdo con Wang, en estos momentos los bebés que nacen tan temprano como a los seis meses de gestación pueden sobrevivir, aunque a menudo sufren múltiples problemas de salud.

"Si nacen antes de este tiempo, sus pulmones no están del todo desarrollados, así que tienen dificultad para respirar e inhalar oxígeno, y muchos de ellos contraen algo conocido como enfermedad pulmonar crónica", apuntó. "También sufrirán problemas cerebrales, ya que el cerebro no recibe suficiente oxígeno. Y si éstos son graves, podrían acarrear algunas consecuencias posteriormente en términos de la función cognitiva, entre otras".

Wang y sus colegas eligieron estudiar los bebés de familias pobres con Medicaid en Carolina del Sur porque los registros del estado son especialmente buenos. También, apuntó Wang, las mujeres negras y pobres son más propensas a tener bebés con bajo peso al nacer.

Los investigadores revisaron los expedientes médicos de 2,182 bebés nacidos con un peso muy bajo entre 1996 y 1998. Entre los que tenían pérdida de audición, apenas el 20 por ciento había recibido "rehabilitación" auditiva a los seis meses de vida, como lo recomiendan las directrices. Y sólo el 23 por ciento había recibido exámenes oculares entre el primer y segundo año de vida, halló el estudio.

Los hallazgos aparecen publicados en la edición de febrero de Pediatrics.

"La gente sospecha desde hace tiempo que los recién nacidos de bajo peso no reciben la atención que necesitan", dijo Wang. "Hemos mostrado por primera vez que existe una brecha importante en la provisión de los servicios necesarios".

Sin embargo, Wang hace algunas advertencias respecto a los hallazgos: el estudio sólo tomó en cuenta un estado, y tampoco está claro si los padres o el sistema médico son los que contribuyen al problema.

Cualquiera que sea el caso, "necesitamos mejorar la coordinación de la atención en niños con afecciones complejas", dijo.

Algunas familias, sobre todo las que tienen varios niños, pueden verse abrumadas al tener muchas citas con diferentes médicos en distintos lugares, explicó Wang. "Necesitan un sistema de apoyo", señaló.

Los hallazgos parecen válidos para la Dra. Maureen Hack, profesora de pediatría de la Facultad de medicina de la Universidad Case Western Reserve, que cree que la falta de organización del sistema de atención de la salud es la responsable.

"El estudio pone de manifiesto lo que le está ocurriendo a la población indigente de este país", destacó. "Pero no creo que el problema se limite a los bebés prematuros. Es deprimente".

Otro estudio de la misma edición de Pediatrics encontró otros indicios de disparidad en la atención de la salud según la raza. Investigadores del Centro médico Southwestern de la Universidad de Texas informaron que los niños de cinco grupos minoritarios tenían menos probabilidades que los blancos de haber visitado a un médico recientemente o de haber recibido recetas médicas.

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lunes 2 de junio de 2008

Las sales de Epsom disminuyen el índice de parálisis cerebral a la mitad entre los bebés prematuros

Investigadores anotan que la mayoría de hospitales ya tienen la sencilla y barata solución

(FUENTE: Public Communications Inc., news release, Jan. 31, 2008)

JUEVES 31 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Una infusión de sales de Epsom (sulfato de magnesio) administrada justo antes del parto a las mujeres embarazadas en alto riesgo de parto prematuro reduce el índice de parálisis cerebral entre los recién nacidos a la mitad, según informan investigadores de los EE.UU.

En el estudio participaron 2,241 mujeres de veinte lugares de los Estados Unidos. Las mujeres tenían un alto riesgo de dar a luz de manera prematura, entre las semanas 24 y 31 de sus embarazos. Las mujeres se seleccionaron al azar para que recibieran una infusión intravenosa de la solución de sulfato de magnesio o un placebo.

Las infusiones, que se comenzaron cuando el parto parecía inminente, comenzaron a una tasa de seis gramos de infusión durante veinte a treinta minutos, seguidos por una infusión de mantenimiento de dos gramos por hora. Si el parto no ocurría dentro de las doce horas siguientes, se detenían las infusiones y se reanudaban más tarde cuando parecía una vez más que la mujer iba a dar a luz.

No hubo una diferencia significativa en el riesgo de muerte del bebé entre las mujeres que recibieron el sulfato de magnesio y las que recibieron el placebo. Sin embargo, la parálisis cerebral moderada o grave ocurrió alrededor de la mitad de veces en los bebés que nacieron de las mujeres del grupo del sulfato (1.9 por ciento) frente a las del grupo de placebo (3.5 por ciento).

"Este es uno de los avances más promisorios en la gestión de los embarazos de alto riesgo en más de treinta años", aseguró en una declaración preparada el Dr. John Thorp, coautor del estudio y profesor de obstetricia y ginecología de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Señaló que "casi toda sala de partos en los Estados Unidos ya tiene soluciones de sulfato de magnesio que se administran a las mujeres embarazadas durante el parto por otros motivos".

"Lo que aprendimos de este estudio es que tenemos un tratamiento ampliamente disponible que ya está a mano y que reduce a la mitad el riesgo de que los bebés nazcan con un trastorno extremadamente debilitante. Se trata de un avance tremendamente emocionante", añadió Thorp.

Se espera que los resultados del estudio sean presentados el jueves en la reunión anual de la Society for Maternal-Fetal Medicine en Dallas. El estudio fue llevado a cabo para la Red de unidades de medicina materno-fetal del U.S. National Institute of Child Health and Human Development.

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