La Salud de tu Bebé *

 

lunes 28 de abril de 2008

Los defectos cardiacos pueden retrasar el desarrollo del cerebro del bebé

Un estudio sugiere que la cirugía cardiaca correctiva no es la culpable

Por Madeline Vann
Reportero de Healthday

(FUENTES: Vidu Garga, M.D., assistant professor, department of pediatrics and molecular biology, University of Texas Southwestern Medical cCenter, pediatric cardiologist at Children's Medical Center, Dallas; Patrick S. McQuillen, department of pediatrics, University of California, San Francisco; Steven Miller, MDCM, assistant professor, pediatrics, division of neurology, BC Children's Hospital and Child & Family Research Institute, University of British Columbia, Vancouver, Canada; Nov. 8, 2007, New England Journal of Medicine)

MIÉRCOLES 7 de noviembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- El desarrollo del cerebro se retrasa en los bebés que nacen con ciertos defectos cardiacos, según plantea una investigación reciente.

La ralentización del desarrollo cerebral es similar al retraso encontrado en bebés prematuros, agregaron los investigadores.

Es bien sabido que los bebés que necesitan cirugía cardiaca sufren retrasos en el desarrollo, pero existe un debate en torno a si el retraso se debe a la cirugía o a otros factores.

Ahora, un estudio publicado en la edición del 8 de noviembre del New England Journal of Medicine muestra que esas anormalidades cerebrales tienen lugar antes de la cirugía.

"Éste es uno de los primeros estudios en señalar que existe una verdadera diferencia [en el desarrollo cerebral] antes de la cirugía", asegura el cardiólogo pediátrico Vidu Garg, profesor asistente de pediatría y biología molecular en el Centro médico Southwestern de la Universidad de Texas y cardiólogo pediátrico en el Centro médico infantil de Dallas.

"Se sabe que los niños no progresan bien tras una cirugía a corazón abierto. La relación entre los defectos cardiacos congénitos y el desarrollo cerebral no se conocía, pero se ha teorizado mucho al respecto", señaló Garg, que no formó parte del estudio.

De acuerdo con los U.S. National Institutes of Health, los defectos cardiacos congénitos causan más muertes entre los recién nacidos que cualquier otro defecto de nacimiento. Poco menos del uno por ciento de los bebés estadounidenses, o casi 35,000 al año, nace con un defecto cardiaco, según la American Heart Association.

En el estudio, un equipo de la Universidad de California en San Francisco y la Universidad de Columbia Británica en Vancouver examinó a 41 bebés que habían nacido con una enfermedad cardiaca congénita. Veinte y nueve tenían una transposición de las grandes arterias y 12 una fisiología de ventrículo único. Los investigadores usaron imagen por resonancia magnética (IRM) para analizar las medidas del desarrollo cerebral en cada bebé, incluidos tractos de materia blanca y difusividad.

La materia blanca es el tejido mediante el cual se comunican las células nerviosas del cerebro y del sistema nervioso. Aunque los bebés del estudio tenían la misma cantidad de materia blanca que los bebés sin defectos cardiacos, la materia blanca era menos madura y por tanto estaba en mayor riesgo de lesión, debido a factores estresantes como un menor nivel de oxígeno en la sangre. Se observó una lesión en la materia blanca en 13 de los 41 niños.

El equipo también halló una reducción de 10 por ciento en la proporción entre el N- acetil aspartato (NAA) y la colina, y un incremento de 28 por ciento en la proporción entre lactato y colina. Éstas son medidas sustitutas del desarrollo metabólico del cerebro, explicó el coinvestigador del estudio, el Dr. Patrick McQuillen. McQuillen practica medicina de atención crítica pediátrica y pediatría en San Francisco, California.

Estudios previos habían mostrado que tener bajos niveles de NAA y altos niveles de lactato estaba asociado con un mayor riesgo de deficiencia del neurodesarrollo en la infancia y la niñez.

Los investigadores también hallaron un incremento de 4 por ciento en lo que se conoce como difusividad, una medida de la estructura del tejido cerebral. De acuerdo con Miller, a medida que el cerebro desarrolla tejidos más complejos, hay por lo general más barreras a la difusión del agua por los tejidos, lo que significa que la difusividad disminuye con la madurez.

Finalmente, los bebés con defectos cardiacos también mostraron una reducción de 12 por ciento en la anisotropía fraccional de la materia blanca, es decir que la materia blanca del cerebro estaba menos madura.

"La lesión de la materia blanca, el patrón característico de lesión en bebés prematuros, era asombrosamente común entre los recién nacidos estudiados que tenían enfermedad cardiaca", dijo el autor principal del estudio, el Dr. Steven Miller, profesor asistente de pediatría en la Universidad de Columbia Británica.

La materia blanca sí tiene cierta capacidad para curarse a sí misma tras una lesión, un proceso conocido como remielinización, que podría involucrar a células lesionadas que se reparan a sí mismas o a la producción de nuevas células, apuntaron los investigadores.

"Es importante destacar que los bebés con enfermedad cardiaca tienen el potencial para proseguir con el desarrollo cerebral e incluso recuperarse si hay lesión", enfatizó McQuillen.

El uso de mejores tecnologías de imaginología está ayudando a detectar a los bebés que tienen defectos congénitos dentro del útero, lo que significa que los padres pueden planear el nacimiento en un centro que ofrezca atención y cirugía para estos bebés. Muchas veces, los defectos congénitos se diagnostican poco después del nacimiento, dijo McQuillen. Sin embargo, todavía algunos bebés se van a casa y se ponen muy enfermos porque su afección pasó inadvertida, agregó.

"Aunque desconocemos la causa exacta del retraso en el desarrollo del cerebro, es probable que se relacione con la forma en que la sangre fluye al cerebro en la vida fetal. En los bebés que estudiamos que tenían dos tipos de enfermedad cardiaca, el cerebro recibía sangre con bajos niveles de oxígeno", dijo McQuillen.

Pero aún quedan preguntas, señaló Garg. Aunque el estudio confirma que el retraso en el desarrollo del cerebro existe antes de la cirugía, no resuelve la pregunta de causa y efecto, apuntó.

Es posible que los defectos cardiacos y las anormalidades cerebrales existan en la misma población, pero no están necesariamente relacionados unos con otros, argumentó Garg.

"En el artículo, los investigadores describen las anormalidades que observaron. La pregunta es si [los defectos cardiacos] están relacionadas con ellas. Es una asociación. También, los niños presentan estas anormalidades en una resonancia magnética, pero ¿causará esto más anormalidades posteriormente? Se necesitan llevar a cabo más estudios para vincular estas dos anormalidades cerebrales", destacó Garg.

Los investigadores señalaron que se necesitan más investigaciones para buscar maneras de minimizar los retrasos en el desarrollo cerebral dentro del útero y como resultado de la cirugía cardiaca.

Garg reconoció que la nueva información podría ayudar a los médicos a proteger el cerebro de los bebés antes y durante la cirugía cardiaca, pero estas medidas conllevan peligros en sí mismas.

"Realizamos muchas intervenciones que pueden causar problemas neurológicos. Tenemos múltiples aciertos, así que ¿cómo sabemos qué causa el retraso en el desarrollo? Es lo complicado de todo esto", apuntó Garg.

Los investigadores no compararon el desarrollo del cerebro de los bebés con el de otros niños que tenían afecciones congénitas, agregó, por lo que se necesitan estudios a largo plazo para analizar el impacto de estas anormalidades cerebrales.

"Los bebés que tienen un diagnóstico fetal también podrían ser estudiados con IRM para saber más sobre cómo el cerebro se desarrolla cuando hay una enfermedad cardiaca congénita. Esto será particularmente importante a medida que los cardiólogos empiecen a considerar intervenciones para tratar afecciones cardiacas antes del nacimiento, algo que se está estudiando en estos momentos", dijo McQuillen.

Los investigadores enfatizaron que ambos defectos cardiacos congénitos del estudio ameritaban cirugía. Los padres a los que se les ha dicho que su hijo tiene un soplo cardiaco pero que no necesita cirugía no deberían preocuparse por el retraso en el desarrollo, aseguraron McQuillen y Miller.

http://healthfinder.gov/

 

 

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lunes 21 de abril de 2008

La terapia con cafeína mejora los resultados para los bebés prematuros

Según los investigadores, redujo su riesgo de problemas neurodegenerativos

Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

(FUENTES: Barbara Schmidt, M.D., professor, department of clinical epidemiology and biostatistics, McMaster University, Hamilton, Ontario, Canada, and professor of pediatrics and Knisely chair in neonatology, Children's Hospital of Philadelphia; Beverly Brozanski, M.D., clinical director of neonatology, Children's Hospital of Pittsburgh, and professor of pediatrics University of Pittsburgh; Nov. 8, 2007, New England Journal of Medicine)

MIÉRCOLES 7 de noviembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Algunos adultos bromean diciendo que no podrían vivir sin su café de la mañana. Sin embargo, la cafeína literalmente puede cambiar la vida si se le da como tratamiento a los bebés prematuros.

Una investigación reciente halla que las dosis de terapia de cafeína en altas dosis administradas a los bebés nacidos de manera muy prematura, en promedio a las 27 semanas de gestación, redujo su riesgo de discapacidades graves, como parálisis cerebral.

"Esta es una noticia excelente para cuidadores y padres. Ahora sabemos que la cafeína definitivamente es un tratamiento en el que los beneficios superan los perjuicios", aseguró la Dra Barbara Schmidt, autora líder del estudio y profesora del departamento de epidemiología clínica y bioestadística de la Universidad McMaster de Hamilton, Ontario, Canadá. "Éste es en realidad el primer medicamento que ha mostrado de manera convincente que reduce los índices de discapacidad en estos niños", agregó.

Su equipo publicó sus hallazgos en la edición del 8 de noviembre del New England Journal of Medicine.

Según March of Dimes, cerca del doce por ciento de los bebés estadounidenses nacen de manera prematura. Entre más prematuro sea un bebé (se considera prematuro cualquier nacimiento antes de la semana 37 y la gestación normal dura cuarenta semanas), será más probable que tenga discapacidades graves si sobrevive.

Debido a que las probabilidades no son muy alentadoras para los bebés más pequeñitos, los neonatólogos aplican rápidamente tratamientos que consideran que podrían ayudar a los bebés prematuros a sobrevivir con la menor cantidad posible de discapacidades. Los estudios sobre la eficacia de dichos tratamientos con frecuencia van después, como es el caso de la terapia con cafeína. Según la Dra. Beverly Brozanski, directora clínica de neonatología del Hospital Infantil de Pittsburgh, la terapia con cafeína se ha utilizado para tratar a los bebés prematuros durante cerca de diez años.

Para resolver la pregunta si la terapia con cafeína estaba ayudando o perjudicando a los bebés prematuros que tenían una afección conocida como apnea del prematuro, Schmidt y sus colegas le dieron seguimiento a un grupo de poco más de dos mil niños de Canadá, Australia y el Reino Unido. La apnea literalmente significa dejar de respirar temporalmente. La apnea del prematuro es una afección común de estos bebés porque sus pulmones y sistema nervioso central no están adecuadamente desarrollados todavía.

Los bebés del estudio pesaban entre quinientos y 1,250 gramos (entre una y tres libras) y nacieron en promedio en la semana 27 de gestación. Se asignó aleatoriamente a la mitad para que recibiera terapia con cafeína y la otra mitad recibió un placebo. Según Schmidt, la dosis administrada a los bebés es equivalente a la cantidad de cafeína en unas seis tazas de café.

En 2006, los investigadores publicaron de manera preliminar los resultados iniciales cuando hallaron que los bebés de la terapia con cafeína eran menos propensos a sufrir de displasia broncopulmonar, un tipo común de daño pulmonar que tiene lugar en bebés prematuros. Sin embargo, en ese momento, también informaron que los bebés que consumían cafeína eran ligeramente más pequeños que los que tomaban el placebo y la restricción del crecimiento siempre es motivo de preocupación en los bebés pequeños.

En el estudio actual, los investigadores informaron acerca de sus hallazgos cuando los bebés alcanzaron los dos años de edad. Hallaron que un 23 por ciento de los bebés que recibieron la terapia con cafeína había muerto o había desarrollado una discapacidad del desarrollo neurológico, en comparación con los que usaron un placebo.

La incidencia de parálisis cerebral fue 42 por ciento inferior en el grupo de la cafeína y el riesgo de retraso cognitivo fue 19 por ciento inferior en el grupo de la cafeína, en comparación con el del placebo.

A los dos años de seguimiento, los investigadores no hallaron diferencias significativas en la estatura, el peso o la circunferencia de la cabeza.

Schmidt y sus colegas continuaron dándole seguimiento a este grupo de bebés para informar sobre sus hallazgos cuando los niños tenían entre cinco y seis años. En ese punto, deberían poder evaluar mejor la función cognitiva y la motora fina en busca de cualquier retraso por leve que sea que no haya sido detectado cuando los niños tenían dos años.

Los investigadores consideran que cerca de la mitad del beneficio de la cafeína proviene del hecho de que se les puede quitar el apoyo con un respirador mecánico antes. Schmidt reconoció que no están seguros del origen del resto del efecto beneficioso. Brozanski especuló que podría ser que por dejar de usar el respirador antes, los bebés podrían obtener una mejor nutrición, lo que también podría mejorar los resultados.

Cualquiera que sea la causa de los efectos beneficiosos, anotó Schmidt, "ahora contamos con un medicamento que podemos decir con seguridad que ayuda a los bebés".

"Muchas familias se preocupan y siempre nos hemos enfocado en lograr que los bebés dejen de usar medicamentos lo antes posible. Aún, los padres pueden sentirse seguros. En este grupo de niños, la cafeína es beneficiosa", agregó Brozanski.

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lunes 14 de abril de 2008

La fortificación con ácido fólico reduce los riesgos cardiacos de los bebés

Un estudio canadiense muestra una reducción tras añadir folato a los alimentos

(FUENTE: Nov. 4, 2007, presentation, American Heart Association annual meeting, Orlando, Fla.)

DOMINGO 4 de noviembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Las medidas de salud pública de Canadá que fomentaron la ingesta de ácido fólico entre las mujeres podrían haber reducido el índice de enfermedad cardiaca congénita en los recién nacidos, según informan investigadores.

En 1993, Canadá emitió directrices que recomendaban complementos de ácido fólico. La fortificación de la harina con ácido fólico se recomendó en 1996 y se hizo obligatoria en 1998.

En este estudio, un equipo de la Universidad McGill de Montreal identificó a más de 2,200 bebés que tenían enfermedad cardiaca congénita grave nacidos en Quebec de 1990 a 2001. Los investigadores compararon la incidencia de tales defectos de nacimiento en cuatro periodos distintos relacionados con el ácido fólico, antes de la complementación, antes de la fortificación, la transición a la fortificación y después de a la fortificación.

Encontraron que no hubo una reducción significativa en la prevalencia promedio de defectos cardiacos congénitos graves en los recién nacidos hasta el periodo posterior a la fortificación (1.94 frente a 1.72 casos por 1,000 nacimientos vivos).

"Las medidas de salud pública para aumentar la ingesta de ácido fólico fueron seguidas por una disminución en la cantidad de nacimientos con enfermedad cardiaca congénita grave, lo que corrobora la hipótesis de que el ácido fólico podría haber tenido un efecto protector sobre la enfermedad cardiaca congénita", concluyeron los investigadores.

El estudio fue presentado el domingo en la reunión anual de la American Heart Association en Orlando, Florida

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lunes 7 de abril de 2008

Los esteroides parecen seguros para los bebés en riesgo de nacer prematuramente

Pero un estudio plantea la posibilidad de riesgo de parálisis cerebral

Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

(FUENTES: Alan Stiles, M.D., professor and chairman of pediatrics, University of North Carolina, Chapel Hill; Ronald J. Wapner, director of maternal-fetal medicine, Columbia University, New York City; Sept. 20, 2007, New England Journal of Medicine)

MIÉRCOLES 19 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los niños expuestos a dosis repetidas de esteroides en el útero no presentan un desarrollo adicional o problemas del neurodesarrollo hasta tres años después de nacer, según hallan dos estudios recientes.

Sin embargo, uno de los estudios sí encontró un ligero incremento, aunque no significativo estadísticamente, en la incidencia de parálisis cerebral.

"En los bebés del estudio que habían recibido el mayor número de inyecciones repetidas de esteroides, o sea cinco o más, encontramos un incremento en el riesgo de parálisis cerebral eventual, aunque éste no era significativo", dijo el Dr. Ronald Wapner, director de medicina materno-fetal de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.

Esto no quiere decir que las mujeres deban renunciar a las inyecciones de corticosteroides si están en riesgo de parto prematuro, sino que las dosis repetidas deberían utilizarse de manera juiciosa, aconsejó Wapner.

"Uno de los avances más importantes en la salud del neonato prematuro proviene de administrar a la madre una inyección de esteroides para acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé", apuntó. "No obstante, los efectos de esa inyección no duran para siempre. La predicción más exacta sería probablemente unos siete días".

En vista de que los beneficios de la inyección no duran más de una semana, muchos obstetras empiezan a administrar a las mujeres en riesgo de parto prematuro inyecciones repetidas cada semana hasta el momento del alumbramiento. "Esta práctica se ha convertido en una tendencia en este país, y las mujeres reciben un tratamiento tras otro de esteroides", aseguró Wapner.

Sin embargo, agregó, nadie conoce con certeza qué beneficios y riesgos exactos podrían derivarse de esas dosis repetidas.

Los dos estudios, uno en los Estados Unidos y otro en Australia, fueron diseñados para responder a esas preguntas. Y, de hecho, sí hallaron beneficios significativos en las inyecciones repetidas de corticosteroides.

"Los bebés que recibían dosis repetidas necesitaron menos ventilación mecánica y tuvieron una menor incidencia de problemas pulmonares. Sin embargo, esos beneficios conllevaron un precio", explicó Wapner, quien señaló que los bebés que recibieron las mayores dosis de esteroides eran más pequeños en promedio.

Ambos estudios, publicados en la edición del 20 de septiembre del New England Journal of Medicine, se llevaron a cabo para evaluar si las inyecciones repetidas de esteroides tenían efectos a largo plazo.

En el estudio australiano participaron 1,047 niños de dos años. 521 habían sido expuestos a las inyecciones repetidas de esteroides antes de nacer y 526 a un placebo. Las madres a las que se administró las inyecciones repetidas de esteroides en este estudio recibieron un tratamiento inicial de corticosteroides seguido por una inyección semanal de 11.4 miligramos cada semana que la madre era considerada en riesgo de parto prematuro o hasta las 32 semanas de gestación.

Las tasas de supervivencia sin discapacidades importantes fueron de 84.4 por ciento en el grupo de esteroides y de 81 por ciento en el grupo de placebo. A los dos años, ya no habían diferencias estadísticamente significativas en cuanto al tamaño. Tampoco habían diferencias en la presión arterial, el uso de servicios de salud o puntuaciones conductuales del niño.

En el estudio de Wapner, financiado por becas de investigación del National Institute of Child Health and Human Development, participaron 486 niños entre los 2 y 3 años que habían recibido dosis repetidas de esteroides en el útero o un placebo. En este estudio, las dosis repetidas de corticosteroides eran más altas que en el estudio australiano. Las inyecciones incluían 12 miligramos de esteroides que se administraban dos veces a la semana mientras las mujeres seguían en riesgo de parto prematuro.

Los investigadores no encontraron diferencias significativas en cuanto a pronósticos de crecimiento y del neurodesarrollo. Pero seis niños del grupo que recibió dosis repetidas de esteroides sufrieron parálisis cerebral, en comparación con apenas uno del grupo de placebo.

No se detectaron casos de parálisis cerebral adicional en el estudio australiano.

El Dr. Alan Stiles, neonatólogo, profesor y director de pediatría en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, dijo "no creo que la pregunta [de si los esteroides provocan o no casos adicionales de parálisis cerebral] pueda responderse todavía. Pero la tendencia que existe es preocupante".

Stiles, que escribió un editorial acompañante en la misma edición de la publicación, dijo que existe la posibilidad de que los diferentes hallazgos en torno a la parálisis cerebral puedan estar relacionados con las diferencias en las dosis de esteroides, pero los médicos no disponen de ningún medio para saber con seguridad si ese es el caso.

"Creo que la administración de múltiples dosis de esteroides no es una opción terrible. Estos estudios ofrecen cierta tranquilidad de que las múltiples dosis de esteroides pueden ser beneficiosas para los bebés prematuros. No obstante, deben ser vistas como una herramienta a usar de manera selectiva, además de ofrecer a las familias información detallada para que puedan comprender los beneficios y riesgos potenciales", concluyó Stiles.

http://healthfinder.gov/

 

 

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