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lunes 8 de febrero de 2010

Ácido siálico: nuevo nutriente para el cerebro

Esta sustancia, abundante en la leche materna, es determinante en la estructura y las conexiones entre las neuronas, según diversos estudios

La leche humana tiene componentes que juegan un papel destacado en la nutrición del bebé y en el desarrollo de sus tejidos y órganos durante los primeros meses de vida. Estas sustancias no están presentes en las fórmulas infantiles o, al menos, no en la cantidad equivalente. Una de ellas es el ácido siálico, un oligosacárido (un tipo de hidrato de carbono) que se acumula en los tejidos nerviosos, sobre todo, en el cerebro.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 5 de febrero de 2010

La concentración de oligosacáridos varía en la leche humana: su síntesis depende de la herencia genética de la madre, del período de lactancia y del momento del día, aunque no parece verse afectada por la dieta materna. Las investigaciones actuales intentan explicar si el ácido siálico es condicional durante los períodos de rápido crecimiento cerebral y si confiere ventajas de desarrollo cerebral y aprendizaje a los lactantes amamantados, en comparación con quienes se alimenta con fórmulas infantiles.

Nutriente específico de la leche materna

Alto contenido en lactosa y oligosacáridos, aporte equilibrado de proteínas, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPCL) y ácidos grasos esenciales garantizados, concentración adecuada de vitaminas (excepto vitamina D) y aporte equilibrado de minerales es, de manera resumida, el análisis nutricional de la leche materna. Algunos de estos nutrientes están identificados de forma clara y se han estudiado en profundidad. Otros no tanto, como los oligosacáridos, pese a ser los terceros componentes en cantidad, tras la lactosa y los lípidos.

Se han aislado unos 130 oligosacáridos diferentes en la leche humana, todos ellos compuestos por cinco monosacáridos: glucosa y galactosa (lactosa), fucosa, N-acetilglucosamina (GlcNAc) y ácido siálico (N-acetilneuroamínico), en cantidades muy variables. Sobre este último se centran numerosas investigaciones actuales, por su posible asociación con el desarrollo cerebral y el aprendizaje.

Hay pruebas de que el aporte suplementado de ácido siálico a crías de animales de experimentación se traduce en un aumento de su concentración en el cerebro e influye en la capacidad de aprendizaje. Pero los expertos señalan que el momento de administración resulta crítico, ya que en animales de más edad no se registran cambios sustanciales. Este dato podría resultar de interés al evaluar su inclusión en las fórmulas infantiles.

En humanos, los estudios todavía son escasos, aunque con datos reveladores. Se ha comprobado cómo las membranas de las neuronas contienen 20 veces más ácido siálico que otras membranas celulares. Se cree que esta sustancia es determinante en la estructura y establecimiento de las conexiones entre neuronas (sinapsis), al facilitar la neurotransmisión.

Leche materna versus fórmulas infantiles

En 1985, Susan E. Carlson, entonces jefa del Department of Pediatrics, Division of Newborn Medicine de la University of Mississippi Medical Center (EE.UU.), ya advirtió de la alta concentración de ácido siálico en la leche humana en comparación con las pequeñas cantidades presentes en las fórmulas infantiles, con la limitación de que su estudio incluyó una muestra pequeña, sólo 47 mujeres lactantes. Las fórmulas infantiles analizadas tenían menos del 25% del nutriente respecto a la leche humana e, incluso, detectó diferencias de ácido siálico de hasta 10 veces entre los distintos tipos de fórmula.

Un estudio más reciente dirigido desde la Numico Research Germany (Friedrichsdorf, Alemania) y publicado en la "American Society for Nutritional Sciences" en 2004, también reportan diferencias sustanciales en la concentración de este compuesto entre la leche humana y las fórmulas artificiales.

En un informe exhaustivo sobre el papel en la salud y el desarrollo del lactante de los oligosacáridos de la leche humana, Montserrat Gudiel-Urbano e Isabel Goñi, de la Universidad Complutense de Madrid (España), a partir de estudios revisados, explican que la concentración de oligosacáridos es más elevada en el calostro que en la leche madura (hasta cinco veces más ácido siálico). Al parecer, aumentan los cinco primeros días y disminuyen progresivamente a lo largo de los tres meses siguientes, hasta el punto de que el ácido siálico se reduce en un 70% pasado el primer trimestre de lactancia.

El ácido siálico presente en la naturaleza está en forma de glucoconjugados y su constitución bioquímica es esencial para su metabolismo y funcionalidad orgánica. Sin embargo, en la leche de vaca, materia prima para la elaboración de las fórmulas infantiles, éste se une a glicoproteínas, lo que limita su biodisponibilidad y efectividad. En el estudio, Carlson comprobó que en el 70% de las fórmulas infantiles analizadas, el ácido siálico está unido a proteínas.

El hígado, por su parte, tiene la capacidad de sintetizar este oligosacárido a partir de sus precursores, los azúcares simples. Sin embargo, en el recién nacido este órgano es inmaduro. El rápido crecimiento y el desarrollo cerebral explican que la leche materna concentre este nutriente en los meses más críticos de desarrollo orgánico infantil.

Equilibrio de la flora intestinal

Está demostrado que los niños amamantados tienen mayor resistencia a las infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias que quienes toman fórmulas infantiles. Esto se debe a la presencia en la leche materna de un conglomerado de sustancias bioactivas, como inmunoglobulinas, citoquinas, prolactina, leucocitos, lactoferrina, lisozimas y oligosacáridos. Los oligosacáridos actúan como prebióticos, al reducir la supervivencia de los microorganismos patógenos y promover el crecimiento de las bifidobacterias y los lactobacilus de la flora intestinal del bebé.

En las fórmulas infantiles, la inulina es el prebiótico que se emplea para que los productos artificiales equilibren el sistema intestinal. Parte de los oligosacáridos ingeridos resisten la digestión digestiva e intestinal y se convierten en sustrato para la fermentación bacteriana del colon. Durante la fermentación, las bacterias generan ácidos grasos de cadena corta (AGCC: acetato, butirato, propionato).

Estos compuestos son responsables de la disminución del pH intestinal, que crea un medio desfavorable para el crecimiento de algunas bacterias patógenas ("E. coli", "Shigella sp", "Streptococcus fecales" y "Clostridium sp"). A su vez, se generan las condiciones favorables para el crecimiento de las bifidobacterias. Está comprobado que con una alimentación exclusiva de leche materna entre el primer y el tercer mes de vida se incrementa de manera exponencial el número de bifidobacterias y son éstas las predominantes en la flora del colon.

Este equilibrio intestinal afecta de manera positiva a las defensas del organismo y se registra una tendencia menor a la formación de inmunoglobulina E (IgE) y de reacciones alérgicas, como el eczema o dermatitis atópica.

DECLARACIONES SALUDABLES A ESTUDIO

El Comité de reglamentación y consulta previa de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), a partir del Reglamento 1924/2006 sobre declaraciones nutricionales y propiedades saludables en los alimentos desarrolla una lista comunitaria de declaraciones y propiedades permitidas. Se entienden como declaraciones de propiedades saludables "cualquier declaración que afirme, sugiera o implique que existe una relación entre una categoría de alimentos, un alimento o uno de sus constituyentes y la salud".

Estas alegaciones pueden referirse; a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo de los niños y la salud, respecto al papel de un nutriente u otra sustancia en el crecimiento, el desarrollo y las funciones del cuerpo; a las funciones psicológicas y de comportamiento; al adelgazamiento o control de peso, etc. El Panel de productos dietéticos, nutrición y alergias (NDA) de la EFSA ha elaborado un dictamen científico que fundamenta las alegaciones de salud relacionadas con el ácido siálico y el aprendizaje y la memoria.

Las alegaciones propuestas por un producto en concreto, el Lacprodan CGMP-10 (ingrediente activo: ácido siálico), acerca de que el ácido siálico "desempeña un papel en el desarrollo del cerebro" y "puede mejorar el aprendizaje y la memoria", no están definidas de manera suficiente, según han determinado los expertos. El grupo de la NDA considera que la única referencia proporcionada como evidencia científica se ha llevado a cabo en animales (en lechones alimentados con leche de fórmula enriquecida) y un estudio en animales no predice el efecto de la ingesta de ácido siálico en el aprendizaje y la memoria en los seres humanos. Ésta es la razón por la que no ha permitido incluir tales declaraciones en el producto objeto de estudio.

http://www.consumer.es/


 

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sábado 30 de enero de 2010

Los bebés varones de muy bajo peso al nacer, tienen mayor riesgo de hemorragia intraventricular

Publicado 29 de Enero de 2010

Bebés con muy bajo peso al nacer (MBPN), tienen riesgo de hemorragia intraventricular (HIV) el mismo es superior en varones, y los mismos son más propensos a padecer una hemorragia intraventricular grave, según un nuevo estudio.

Estas conclusiones se basan en datos de casi 105.000 RNMBPN nacidos en los EE.UU. entre 1997 y 2004. Todos los niños estaban libres de anomalías congénitas graves.

En general, los niños varones “son más susceptibles a los resultados adversos de la prematuridad, incluida la muerte, el síndrome de dificultad respiratoria, y de displasia broncopulmonar”, según co-autores del Dr. Mohamed A. Medina y el Dr. Hany Aly, ambos de la George Washington University Medical Center en Washington, DC. También hay evidencia de un estudio de cohortes pequeñas que los hombres están en mayor riesgo de hemorragia intraventricular que las mujeres.

Según su informe en la edición de febrero de Pediatrics, el 15,9% de los niños varones tenían HIV en comparación con el 13,6% de las niñas recién nacidas (OR 1.15, p <0,001).

Después de controlar las variables de confusión importante, los investigadores encontraron que además de tener una mayor incidencia de hemorragia intraventricular, los niños eran más propensos a padecer una hemorragia intraventricular grave (38% vs 32,7%, OR 1.18, p <0,004).

El peso corporal parece influir en la asociación entre el género y HIV, los resultados sugieren. En concreto, el vínculo entre género masculino y HIV fue más fuerte en los bebés que pesan desde 1000 hasta 1499 g que en los que pesaron <1000 g (OR: 1,19 vs 1,14, p = 0,006).

El Dr. Mohamed y el Dr. Alvarez también sospechan que la leucomalacia periventricular, otra de las causas principales de morbilidad y mortalidad en recién nacidos prematuros, sería más frecuente en varones.

Encontraron, sin embargo, que las tasas de leucomalacia periventricular fueron similares en los niños y niñas: 0,38% vs 0,43%. Una tasa más alta de la leucomalacia periventricular grave visto entre las niñas <1000 g no fue significativa después de un análisis de regresión logística.

“Se necesita más investigación para determinar los efectos de estas diferencias de género en los resultados a largo plazo, así como a revelar la base fisiopatológica de las diferencias de tesis”, concluyen los autores.

ReuterHealth


http://www.revistainfotigre.com.ar/

 

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miércoles 6 de enero de 2010

Más bebés y niños pequeños reciben antipsicóticos

Investigadores cuestionan la 'preocupante' tendencia

Por Jennifer Thomas
Reportera de Healthday

LUNES, 4 de enero (HealthDay News/DrTango) -- La tasa de niños entre los dos y cinco años que reciben fármacos antipsicóticos se ha duplicado en los últimos años, según encuentra un estudio reciente.

Sin embargo, es poco lo que se sabe sobre la eficacia o seguridad de estos potentes medicamentos psiquiátricos en niños de esa edad, apuntaron investigadores de la Universidad de Columbia y la Universidad de Rutgers, que evaluaron datos sobre más de un millón de niños que tenían seguro privado de salud.

"Se trata de una tendencia preocupante, en parte porque se sabe muy poco sobre la seguridad a corto plazo, y mucho menos a largo plazo, de estos medicamentos en ese grupo de edad", advirtió el autor del estudio, el Dr. Mark Olfson, profesor de psiquiatría clínica de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.

Recetar antipsicóticos a los niños en el rango superior de ese intervalo de edad, o sea de cuatro a cinco años, sólo se justifica en situaciones muy poco comunes e intratables en las cuales todos los demás tratamientos, que incluyen la terapia familiar y psicosocial, se han probado y no funcionan, señaló Olfson.

Y es cuestionable si los niños de dos y tres años deben recibir recetas de antipsicóticos bajo alguna circunstancia, apuntó Olfson.

El estudio aparece en la edición de enero de la revista Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry.

En teoría, sólo a los niños con problemas mentales más graves deben recibir los potentes medicamentos. Pero menos de la mitad de los niños que toman antipsicóticos habían recibido algún servicio de salud mental, incluso una evaluación de salud mental o tratamiento de un psicoterapeuta o psiquiatra, anotaron los autores del estudio.

"No se ven los tipos de servicios de salud mental que se esperarían si estuviéramos tratando a los bebés más profundamente trastornados", apuntó Olfson, lo que plantea la cuestión de si los médicos habían hecho todo lo que podían para ayudar al niño antes de recurrir a los medicamentos.

Las cifras generales de niños a quienes se recetan antipsicóticos siguen siendo pequeñas, de menos de uno por ciento de la muestra nacional. Pero son cifras crecientes. Entre 1999 y 2001, apenas uno de cada 1,300 era tratado con antipsicóticos. Para 2007, eso había aumentado a uno en 630, según Olfson.

Entre los de cinco años, alrededor de uno de cada 650 era tratado en 1999 a 2001. Eso se duplicó a uno de cada 329 en 2007, apuntó.

Una investigación que apareció en la edición en línea de diciembre de la revista Health Affairs, llevada a cabo por el mismo equipo, sugirió que los niños beneficiarios de Medicaid son aún más propensos que los niños que tienen seguro privado a recibir recetas de antipsicóticos.

El fármaco antipsicótico más comúnmente recetado a los niños fue la risperidona (Risperdal), que conformó casi tres cuartas partes de las recetas de antipsicóticos. En adultos y adolescentes, la risperidona se usa para tratar la esquizofrenia y el trastorno bipolar. La risperidona también está aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. para tratar el estado de ánimo inestable o la irritabilidad en niños autistas a partir de los cinco años.

Los niños con más probabilidades de recibir risperidona eran de sexo masculino y tenían cuatro o cinco años de edad, según el informe. Los diagnósticos más comunes fueron el trastorno general del desarrollo o el retraso mental, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, o el trastorno de conducta perturbadora.

Investigaciones anteriores han demostrado que los niños que toman fármacos pueden experimentar anormalidades metabólicas y endocrinas. Se sabe poco sobre su impacto sobre el cerebro en desarrollo, añadió Olfson.

"No deseo minimizar los problemas que los niños pueden tener a esta edad, pero hay tratamientos psicológicos que se ha probado ayuda a los padres y niños, que enfatizan la calidad de la relación entre padre e hijo", planteó Olfson.

Un motivo del aumento podría ser el número creciente de niños diagnosticados con autismo, y algunas investigaciones que muestran que la risperidona podría ayudar con la irritabilidad asociada con esa afección, anotaron los investigadores.

El Dr. Peter Jensen, codirector de la división de psiquiatría y psicología infantil de la Clínica Mayo, concurrió en que la tendencia es preocupante. "No hay duda de que hay prácticas de receta que son muy, pero muy preocupantes", advirtió Jensen.

Es imperativo que los niños reciban una evaluación completa de salud mental antes de recibir estos medicamentos, para comprender la situación familiar y el ambiente escolar y si hay antecedentes familiares de problemas psiquiátricos, además de someterse a un examen físico para descartar otros problemas médicos.

"Estos agentes no deben ser utilizados como adjunto a una familia estresada al máximo", enfatizó Jensen. "Con niños de dos a cinco años, la mayoría se puede manejar sin estos fármacos. Sólo raras veces un niño de cinco años los necesita tomar. Pero en mi experiencia, nunca he tenido que recetar [un antipsicótico] a un niño de dos o tres años. Hay muchas alternativas".

El estrés y la dificultad de manejar a un niño que tiene problemas significativos de salud mental, la necesidad de que un niño se comporte lo suficientemente bien para poder ir a la escuela, además de la falta de cobertura adecuada para la terapia familiar y los servicios de salud mental, podría obligar a médicos y padres a creer que tienen pocas opciones además de medicar al niño, apuntó Jensen.

http://healthfinder.gov/

 

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martes 5 de enero de 2010

Tanto para el bebé como para la madre, la lactancia podría ser lo mejor

Expertos exploran el motivo de los beneficios del método

Por Kathleen Doheny
Reportera de Healthday

DOMINGO, 3 de enero (HealthDay News/DrTango) -- Informes sobre los beneficios de la lactancia siguen acumulándose a medida que los investigadores evalúan la opción entre seno y biberón.

Se ha mostrado que ayuda al rendimiento posterior del bebé en la escuela, reduce las probabilidades de conductas problemáticas y ayuda a los niños a manejar el estrés. Además, hay estudios que señalan que las madres también obtienen beneficios más adelante.

Pero, ¿qué sucede con la lactancia que es tan útil y saludable?

Para comenzar, la leche materna está repleta de nutrientes que promueven la salud. "No se trata de un solo mecanismo", apuntó Melinda Johnson, vocera de la American Dietetic Association, profesora de nutrición en la Universidad Estatal de Arizona y dietista con un consultorio privado en una ubicación cercana en Chandler, Arizona.

"La nutrición [que la lactancia proporciona] es perfecta para el niño en desarrollo", aseguró Johnson. Está, por ejemplo, el DHA (ácido docosahexaenoico), un ácido graso omega 3. "El DHA es indispensable para el desarrollo cerebral, y también para el desarrollo del sistema nervioso", señaló Johnson.

La presencia de DHA en la leche materna, señaló, podría explicar el hallazgo de que a los niños que son amamantados les va mejor académicamente.

La leche materna también contiene taurina, un aminoácido que se considera importante para el desarrollo neurológico, apuntó la Dra. Ruth Lawrence, que preside la sección de lactancia de la Academia Estadounidense de Pediatría y es profesora de pediatría y ginecoobstetricia de la Facultad de medicina y odontología de la Universidad de Rochester en Nueva York.

"Los recién nacidos y los prematuros no pueden producir taurina", apuntó Lawrence, aunque los adultos sí. "La taurina es uno de los aminoácidos necesarios para el crecimiento cerebral. El cerebro duplica su tamaño en el primer año de vida". Esto hace que tener nutrientes para ayudar el cerebro a crecer sea vital.

"Los que estamos en el campo de la lactancia nos hemos enfocado en el crecimiento del cerebro [y su importancia] durante varios años", afirmó. Los que fabrican leche de fórmula, dijo Lawrence, se enfocan más en el peso que los bebés pueden aumentar con el producto.

También se ha mostrado que la leche materna activa el sistema inmunitario del bebé y los investigadores creen que se debe al menos en parte a una proteína que se encuentra en la leche materna. La proteína, llamada CD14 soluble, ayuda a desarrollar células beta, un tipo de célula inmunitaria que ayuda a producir anticuerpos, que son necesarios para proteger contra las enfermedades.

La leche materna también contiene organismos vivos y activos que nunca pueden ser duplicados en los preparados, advirtió Johnson. En una de las áreas de investigación más recientes, los expertos han encontrado que los intestinos de los bebés amamantados tienen bacterias distintas a los bebés alimentados con preparados, y las bacterias de los bebés amamantados parecen más sanas, aseguró.

Otras investigaciones han encontrado que las bacterias intestinales presentes a principios de la vida tienen que ver en si una persona sufrirá alergias, tendrá un sistema inmunitario hiperactivo, o tenderá a aumentar de peso más adelante en la vida, comentó Johnson.

La lactancia también tiene beneficios emocionales y de vinculación, según Lawrence y Johnson, aunque afirman que es más difícil explicar los "por qué" y los "cómo" de esos aspectos.

Aunque una madre que da el biberón también sostiene a su bebé, el niño tiene un vínculo físico real mientras es amamantado. "Ciertas hormonas, que dan sensación de bienestar, resultan liberadas cuando una mujer amamanta", señaló Johnson, y citó a la oxitocina y la prolactina como ejemplos. "La teoría es que así es como las madres se vinculan".

El DHA también se ha relacionado con el estado de ánimo, apuntó, y "si se tiene la cantidad adecuada de DHA, tal vez se eviten los trastornos del estado de ánimo".

http://healthfinder.gov/

 

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domingo 13 de diciembre de 2009

Bajo peso al nacer asociado a trastornos del desarrollo

Déficit de atención, peor movilidad y menor habituación al medio son trastornos neurológicos que afectan a bebés de bajo peso

A los neonatos con formas leves de bajo peso, que suponen hasta un 10% de los embarazos, se les consideraba hasta ahora dentro de la normalidad, "constitucionalmente pequeños" pero sin riesgos asociados. Sin embargo, según una investigación española, estos bebés muestran inmadurez neurológica desde su nacimiento. En nuestro país, esta circunstancia afecta a cerca de un 4% de los niños. Uno por cada aula escolar.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 7 de diciembre de 2009

Hasta hoy, el riesgo de desarrollo neurológico sólo se tenía en cuenta en menos del 1% de los bebés. Éste es el porcentaje de niños que nace con formas graves de crecimiento y, de hecho, están bajo vigilancia porque en general se corresponden con nacimientos prematuros. Los trastornos del desarrollo neurológico afectan a un 10% de la población infantil. Dos terceras partes de estas alteraciones podrían explicarse por enfermedades o problemas en la vida fetal, aunque la identidad de estos es poco conocida. Algunos de los trastornos neurológicos que afectan a los bebés de bajo peso, en comparación con las capacidades de recién nacidos con un peso normal, son déficit de atención, menor habituación al medio y peor movilidad.

Un problema real

Un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Clínic de Barcelona y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) evidencia que el riesgo de retraso neurológico es posible incluso cuando las pruebas actuales de control son normales. El trabajo cuestiona la utilidad de la eco-Doppler de la arteria umbilical, una técnica que analiza las características del flujo en los vasos sanguíneos y en los tejidos, usada para diferenciar un feto con retraso del crecimiento real de otro que es pequeño, aunque sin problemas de desarrollo neurológico.

Los investigadores, que han publicado el estudio en la revista "Pediatrics", reclaman un nuevo tipo de exámenes que puedan detectar a estos bebés de riesgo. Además, los resultados confirman una hipótesis sugerida desde hace años por los propios expertos del Hospital Clínic: una parte de los trastornos neurológicos en niños pueden explicarse por formas leves de bajo peso.

Para el trabajo, los investigadores compararon las habilidades neurológicas de 100 bebés que durante la gestación mantuvieron un peso normal, con 102 neonatos "pequeños para su edad gestacional", un diagnóstico con el que se definen las formas leves de retraso de crecimiento. La técnica usada para el examen fue la Escala de Evaluación del Comportamiento Neonatal (NBAS). Es una prueba que evalúa las capacidades neurológicas de los recién nacidos: atención, movilidad, respuesta a estímulos visuales o auditivos, adaptación al medio y acto control.

Los bebés con menor peso obtuvieron peores resultados en todas las categorías analizadas. Estas carencias hacen pensar a los investigadores que los niños sufren un retraso en la maduración neurológica, con importantes consecuencias para su desarrollo sensorial y cognitivo futuro, sobre todo, en las etapas escolares y en la adolescencia. Los expertos concluyen que, si se puede identificar lo antes posible a estos bebés con riesgo a partir de un bajo peso, se podrían prevenir problemas posteriores. Para ello insisten en la importancia de establecer programas especiales de detección precoz e intervención, así como de estimular su desarrollo neurológico desde los primeros meses de vida.

Factores de peso

Esta restricción del crecimiento intrauterino -los niños pesan menos de lo que tendrían que pesar según el tiempo de gestación- se diferencia de la causa más común de pequeño tamaño y bajo peso: ser prematuro (característica que en alguna ocasión puede darse a la vez). Pesar poco al nacer es el principal factor que interviene en la mortalidad neonatal y en algunos problemas de salud a largo plazo, no sólo en las discapacidades en el desarrollo y los trastornos en el aprendizaje.

Varios factores pueden causar un retraso en el crecimiento del feto: los bebés con anomalías congénitas o cromosómicas se asocian a menudo con bajo peso al nacer; también los problemas de la placenta, que pueden impedir que el suministro de oxígeno y los nutrientes sean los adecuados para el feto, o determinadas infecciones durante el embarazo, como la rubéola, el citomegalovirus, la toxoplasmosis o la sífilis.

Otros factores de riesgo en la madre pueden contribuir a esta limitación en el peso: embarazos múltiples anteriores, mala nutrición, enfermedad cardíaca o hipertensión arterial, tabaquismo, drogadicción, abuso de alcohol, exposición al plomo, cuidado prenatal insuficiente y ser menor de 17 años o mayor de 35.

Cuidados en prenatales

El cuidado prenatal para detectar la restricción de peso es muy importante, ya que pocas mujeres experimentan algún síntoma. El más común es un simple sentimiento por parte de la madre de que el bebé no es tan grande como debería ser. Esto obliga al médico a medir con cuidado el abdomen durante cada visita prenatal. Si las medidas no aumentan lo suficiente en el tiempo, es probable que la madre deba someterse a una prueba con ultrasonido, un examen que puede determinar con mayor precisión la edad gestacional del bebé y si hay o no restricción del crecimiento. En la ecografía del tercer trimestre, conviene valorar con detalle si el crecimiento es el adecuado.

En algunos casos, los factores de riesgo que llevan a la restricción de peso al nacer pueden identificarse desde el principio del embarazo, reducidos o eliminados a través de cambios de comportamiento y tratamiento de patologías crónicas. Si bien no hay un tratamiento específico, es importante mantener una nutrición adecuada durante la gestación.

BENEFICIOSA LACTANCIA

Los afectados por un bajo peso al nacer suelen ser niños irritables que les cuesta succionar de manera adecuada durante la lactancia, por lo que las madres renuncian pronto a darles el pecho. Sin embargo, es muy beneficioso para ellos y debe fomentarse. La madre puede sentirse angustiada y preocupada, puesto que la tarea es más complicada, pero hay que mantener el contacto constante con el bebé: tocarle, acariciarle y hablar; así se le aporta, además de afecto, un estímulo imprescindible para la lactancia.

La madre, antes de la toma, puede empezar a extraerse la leche, de manera que cuando el bebé empiece se encuentre ya con cantidades de leche, que le facilitarán el inicio de la succión. La leche materna en niños de bajo peso es muy importante: no sólo sufren menos infecciones y complicaciones, sino que mejoran su crecimiento.

TEST DE BRAZELTON

El test de Brazelton valora las funciones neurocognitivas del bebé desde los primeros días de vida y analiza aspectos como la memoria a corto plazo, la capacidad de atención o la irritabilidad. El equipo del Clínic investiga si técnicas de imagen como la resonancia magnética o la ecografía pueden ayudar a diagnosticar mejor a los bebés que nacen con un trastorno de desarrollo neurológico.

http://www.consumer.es/

 

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miércoles 9 de diciembre de 2009

Los médicos no están dando consejos claros sobre las posiciones para dormir de los bebés

Una encuesta halla que podría explicar por qué la cantidad de cuidadores que están acostando a los bebés boca arriba se ha estabilizado

Por Amanda Gardner
Reportera de Healthday

LUNES, 7 de diciembre (HealthDay News/DrTango) -- Una investigación reciente halla que, aunque muchos más cuidadores ahora están acostando a sus bebés boca arriba para dormir, una práctica que reduce el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), esta alentadora tendencia se ha estabilizado desde 2001.

El estudio también muestra que las madres y cuidadores de raza negra tienen más probabilidades que las blancas de poner a sus bebés boca abajo para dormir.

Pero entre todas las razas, las razones más comunes para utilizar la posición boca abajo fueron preocupaciones de ahogamiento y la comodidad del bebé, señaló la Dra. Eve Colson, autora líder de un estudio publicado en la edición de diciembre de Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.

"Además, también parece que lo verdaderamente importante es que reciban consejos muy específicos de que solo deben poner a su bebé boca arriba", agregó Colson, profesor asociado de pediatría de la facultad de medicina de la Universidad de Yale.

La responsabilidad de transmitir el mensaje, dijo, está principalmente en los médicos y otros profesionales de la salud.

Según la información de respaldo del estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud, el SMSL es la causa principal de muerte después del nacimiento en los EE. UU.

"El SMSL es extremadamente trágico, pero el período de riesgo es relativamente corto. La mayoría tiene lugar entre los 0 y los 6 meses, con pico entre los 2 y los 4, aunque puede haber casos durante el primer año", señaló Marian Villinger, asistente especial de investigación en SMSL del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (National Institute of Child Health and Human Development, NICHD).

Desde el lanzamiento de la campaña Back to Sleep (dormir boca arriba) del NICHD en 1994, la cantidad de bebés que duermen boca arriba aumentó de 25 a cerca de 70 por ciento, mientras que el índice de SMSL se redujo en más de 50 por ciento.

Aún así, los investigadores hallaron que los bebés negros tienen más del doble de incidencia de SMSL que los blancos y también tienen más probabilidades de que ser puestos boca abajo para dormir.

Este Estudio nacional sobre la posición para dormir de los bebés (National Infant Sleep Position) fue realizado mediante encuestas telefónicas de cuidadores nocturnos (generalmente las madres) de los bebés de hasta 7 meses. Se realizaron cerca de 1,000 entrevistas cada año entre 1993 y 2007 en todos los EE. UU.

Durante el período, el índice de sueño en posición supina (boca arriba) aumentó, mientras que en posición prona (boca abajo), se redujo en todos los grupos.

Pero en 2001, la tendencia a la reducción se niveló en general.

Los que acostaron a los bebés boca abajo, independientemente de la raza, tuvieron más probabilidades de expresar preocupación sobre la comodidad y el ahogamiento, y dicen que no han recibido una directiva clara de un médico.

Aún así, ni la comodidad ni el ahogamiento deberían ser una preocupación.

"Ha habido un par de buenos estudios de que los bebés no se ahogan boca arriba, de que no hay resultados adversos para la salud de poner a los bebés boca arriba", aseguró Colson.

"Los que duermen boca abajo pasan más tiempo en sueño profundo, pero eso no significa que no estén durmiendo si están sobre su espalda", aseguró Willinger. Los que duermen boca arriba "podrían despertar más frecuentemente, pero los bebés más pequeños de todos modos despertarán para ser alimentados".

Incluso dormir de lado puede ser arriesgado para los bebés, recalcó Willinger. Esto se debe a que los bebés que se acuestan de costado con frecuencia terminan boca abajo.

Cerca de la mitad de las mujeres encuestadas en el estudio asegura que no había recibido ningún consejo de su médico o que se le ha recomendado dormir boca abajo.

"Esto nos da una señal de advertencia muy intensa de que no estamos haciendo un buen trabajo con una parte de la población, y señalan que podría haber diferencias étnicas"; señaló el Dr. Andrew Wolin, director de neumología pediátrica de la facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami.

De hecho, esas diferencias étnicas incluso podrían ser biológicas, dijo, y no pueden resolverse poniendo a los bebés boca arriba.

http://healthfinder.gov/

 

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jueves 12 de noviembre de 2009

Chupetes, ¿más daños que beneficios?

Usarlo durante demasiado tiempo o chuparse el dedo puede ser perjudicial para el desarrollo del lenguaje de los niños

Tan antiguos son los chupetes como la controversia que genera su uso. Sus defensores subrayan que puede calmar la ansiedad y el estrés en los más pequeños. Incluso se ha recomendado para reducir el riesgo de muerte súbita. Sus detractores, en cambio, aseguran que interfiere en la alimentación materna porque puede confundirse con el pezón. Ahora se afirma también que podría afectar al desarrollo del lenguaje.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 2 de noviembre de 2009

Aporten beneficios o no, durante las últimas décadas, el estilo de vida de la sociedad ha favorecido un aumento destacado del uso de biberones y chupetes. Parece haber consenso en que estos, si se retiran a una edad adecuada, no tienen por qué interferir en el desarrollo normal de los dientes, aunque siempre conviene informarse sobre un uso prudente.

El aumento de este tipo de productos concede relevancia a un estudio elaborado por la Corporación de Rehabilitación Club De Leones Cruz del Sur (Chile) y la Universidad de Washington (EE.UU.), publicado en la revista "BioMed Central Pediatrics". Los resultados indican que el uso del chupete durante demasiado tiempo e, incluso, algo tan habitual como chuparse el dedo o tomar el biberón, podrían ser conductas perjudiciales para el desarrollo del lenguaje en los niños.

Los investigadores evaluaron las asociaciones entre los hábitos de succión y alimentación y los trastornos del lenguaje en preescolares de entre tres y cinco años. Los resultados mostraron que retrasar el uso del biberón hasta que el niño tenía al menos nueve meses reducía el riesgo de desarrollar trastornos del lenguaje en edad preescolar. Por otro lado, los menores que succionaron sus dedos o utilizaron un chupete durante más de tres años mostraron ser hasta tres veces más propensos en el desarrollo de trastornos del lenguaje. Los efectos perjudiciales de estas conductas se concretaron en dificultades para pronunciar ciertos sonidos de palabras o para simplificar su pronunciación.

Ejercitar músculos

La hipótesis de los investigadores se basa en que los niños, cuando se chupan el dedo o usan de manera habitual chupete o biberón, no ejercitan todos los músculos de la cavidad oral. Esto impide que no desarrollen completamente la capacidad para el habla. Por el contrario, durante la lactancia materna, el bebé ejercita todos los músculos de la boca, cara y la lengua, y logra una mejor capacidad de habla. Estudios anteriores ya habían revelado que el amamantamiento es beneficioso en el desarrollo de la respiración coordinada, el acto de tragar y la articulación del habla.

Aunque los científicos apuntan que los resultados del estudio proporcionan más evidencias sobre los beneficios de una duración mayor de la lactancia en los bebés, advierten de que los resultados deberían ser interpretados con precaución porque se trata de datos observacionales.

Acto reflejo

El hábito de succión de los niños pequeños se debe a un reflejo natural. El deseo de chupar está relacionado con la capacidad de supervivencia, ya que le permite alimentarse y crecer. Puesto que es un mecanismo reflejo, es fácil observar que el niño simula la succión, después de haber terminado la toma. De la misma manera, durante las primeras semanas, es probable que repita este gesto cuando se le acerque algo a la boca. Es un error frecuente interpretar esto como una falta de aporte en la alimentación del niño.

Los bebés experimentan una sensación de seguridad derivada de la succión. Les relaja y tranquiliza porque consiguen una sensación placentera y reconfortante. Por este motivo, no se le debe forzar a interrumpir este "chupeteo". El efecto relajante es tal que permanece mucho más allá de los primeros meses de vida, cuando el reflejo de succión ya no es necesario en su función nutricional: es frecuente encontrar a niños de tres o cuatro años con un chupete o que chupan el dedo.

RETIRAR EL CHUPETE

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) considera que la edad ideal para retirar el chupete ronda los tres o cuatro años. Ya en la segunda mitad del primer año se debe comenzar a limitar su uso y, durante el segundo año, conviene restringirlo a algunas situaciones, como ir a dormir o en estados de estrés emocional. No está demostrado que resulte mejor una retirada paulatina.

No se recomienda recurrir a castigos o medidas humillantes para forzar el abandono de este hábito. En lugar de reprender al niño cuando lo use, hay que alabarle si no lo hace, como refuerzo positivo. También se recomienda negociar con ellos, establecer retos para dejar de utilizarlo (el día de su cumpleaños, las próximas vacaciones...) o trueques. Es imprescindible no obsesionarse ni impacientarse. En el caso de niños más mayores, puede funcionar el discurso del propio pediatra o dentista. Estos le pueden explicar qué podría pasarle a su boca si usan durante mucho tiempo el chupete. Si tras conseguir que dejen de utilizarlo vuelven a pedirlo, no hay que caer en el error de devolvérselo.


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